Capítulo 49 – Noche de sinceridad.

2633 Words
Kayden — ¿Qué es esto? – pregunte con el ceño fruncido. — Lee y no te precipites a sacar tus propias conclusiones… esa fue la razón por la cual me reuní con él. — explico sentándose enfrente de mi cruzada de brazos, comencé a leer. (Inicia conversación) — (Dylan) – Te extraño mi alma… necesito verte. — (Ava) – No saldré… entiende que soy una mujer casada… voy a bloquearte. — (Dylan) – No, no lo harás por qué si lo haces publicare esto. — envío varias fotos de ellos juntos como una pareja enamora y feliz, pero la que me hizo explotar en celos fue una donde Ava lo besaba con amor… me contuve para no romper el móvil. Continué… — (Ava) – Dylan, por favor, ¿Qué ganas haciendo esto? — (Dylan) – Recuperarte mi alma, yo sé que no lo amas como me amas a mí. — (Ava) – Tú no sabes nada, lo nuestro no estaba destinado a ser entiéndelo, sigue con tu vida y déjame vivir mi vida tranquila a lado de mi esposo. — respondió, pero no dijo que me ama, aunque fuera mentira, me sentí un poco decepcionado. — (Dylan) – Estoy a fuera de tu gran casa… sal a verme o no duraré en entrar por ti. (Finaliza conversación) — Como te habrás dado cuenta, no planeo mi fuga, sino parar sus estúpidas amenazas, para que nuestras familias no se vean envueltas en un escándalo, por sus mentiras. — Mentiras, si claro – bufé — Si… ¡MENTIRAS! – recalco irritada. — porque mi conciencia está tranquila, yo jamás hice nada de lo que tenga que sentir, vergüenza o arrepentimiento… fácilmente puedo dejar que pienses lo que se te dé la gana. Pero no quiero porque por alguna estúpida razón me importa lo que opinas de mí. — declara con tristeza y admito que me afecta verla así. — Dios, Ava – me levante y camine de un lado a otro. — claramente, esto sería malo para la familia y sobre todo para nosotros, ese imbécil nos pondrá en evidencia — la miré serio. — necesito que me cuentes todo sobre tu relación con ese tipo, para saber cómo contra atacar. — ella me miro dudosa ante mi petición. — no me veas así, solo habla, prometo que intentaré creer en tus palabras… solo se sincera conmigo y no omitas nada. Ava No tenía nada que ocultar, así que le conté todo lo que quería saber sobre mi pasado con Dylan solo para aclarar sus dudas. A diferencia de su relación tan liberal con Monse. La de nosotros fue un poco más rosa e infantil por así decirlo. Jamás hubo encuentros carnales, porque nunca me atrevía a dar ese gran paso con él, solo compartimos besos y uno que otro momento subido de tono… nada más allá de un calentón. Es por eso que me dolía mucho escucharlo, hablar así de mí me decepciono mucho. Él se quedó pensativo por un momento mientras jugaba con mi mano, ni siquiera me di cuenta cuando la tomo. — Sé que no tengo derecho a hurgar en tu vida privada antes de nuestro matrimonio, pero en serio me cuesta aceptar que tú y él jamás. — rompió el silencio, realmente me decepcionaba mucho que cayera en el juego sucio de Dylan y dudara de mi pureza a pesar de contarle todo. — ¿Eso realmente te importa? – pregunté triste mientras apartaba mi mano. — Lo es para mí, ¡Maldición!… que no ves que perdiendo la cabeza, solo de imaginar que te ha tocado… — Por celos o por tu ego de macho herido. — ¡Celos! – recalca un poco alterado – porque yo ni siquiera puedo tocarte, besarte o abrazarte, siempre me rechazas y no puedo evitar pensar que es por él. — no sabía si reírme o sentir lástima por él… hombre tenía que ser. — c*****o mío — dije en tono burlón y él me miro mal. — si no dejo que me toques, me beses o cedo a compartir la cama, no es porque siga enamorada de él, sino porque no quiero ser la tonta de turno que espera por ti después de estar con ella u otras… yo si tengo dignidad Kayden o me das mi lugar o no exijas nada. Dios, pero qué hombre tan necio y cerrado… me dije a misma antes de perder la paciencia. Me levanté molesta y camine hacia la terraza, necesitaba tomar un poco de aire fresco, sentía que me quedaba sin oxígeno cerca de él y toda su basura emocional, tenía que preocuparme por sus emociones y por las mías quien se preocupa. La brisa de la noche se sentía un poco fresca y fría, mi pijama era delgada, así que sentí frío y me abrace a mí misma. Cerré los ojos para inhalar y exhalar con profundidad, necesitaba relajarme un poco y despejar mi mente. Suspire antes de sentir su presencia detrás de mío, me cubrió con una manta y luego me envolvió entre sus brazos, iba a rechazarlo, pero decidí ceder un poco. — Lo siento – susurro cerca de mi oído. — perdí la cabeza. — Y ¿por eso te sentiste con el derecho a exigir y forzarme a comprobar tus dudas? – pregunté recordando lo que paso después de regresar del teatro, me di la vuelta para encararlo. — Kayden, yo no soy como la zorra de tu amante o las otras zorras con las que te has revolcado. A mí no me sacaste de un burdel o un prostíbulo o de la calle, me sacaste de una familia con principios y educación. — dije dolida. — recuerda que fuiste tú, quien se empeñó en casarse conmigo, a mí nadie me pegunto o me dio opciones, me vi obligada a ceder en contra de mi voluntad y no tiene idea de cómo fue. Suspire cansada y asqueada de lo mismo, si tan solo supiera como fui castigada y me amenazaba por mi padre para ceder, tal vez cambiaria algo, pero no estaba lista para pasar a ese punto, sobre todo porque mi padre me lo advirtió. — ¡Joder!, Kayden esto no nos está llevando a ningún lado, dime, ¿Qué más necesitas para creer en mi palabra he?, ¿por qué no puedes creer en mi palabra, aceptar y dar vuelta de página? — Porque sus palabras se clavaron aquí – apunto a su cabeza y luego su corazón. — como una maldita daga haciendo presión cada vez que te imagino con él. — Y mis sentimientos y mi dignidad pisoteada, ¿dónde quedan, he?, te estás ahogando en un vaso con agua, por nada… lo he intentado… ¡Carajo! – grité dándole la espalda para que no me viera desmoronarme. — estoy ya harta… primero tuve que lidiar con la tóxica de Montserrat que está todo el tiempo encima de ti, ahora el idiota de Dylan que solo ha venido a fastidiarme la vida y tú con sus absurdas duda y complejo de macho herido. ¿Qué es lo que quieren de mí, ah? — Sé que no hay excusa para mi comportamiento tan primitivo… pero entiende que me perdí, no pude razón cuando la rabia me invadió al imaginar que te veías con él a mis espaldas. — abrí la boca sin poder concebir sus palabras… me separé de él con brusquedad. ¡Qué¡, ¿acaso me estaba comparando con él?, ¿creía que yo haría lo mismo que él hace con su amante?, eso sí que me enfureció y mucho, como se atrevía a opinar así de mí, .si ni siquiera me conoce. — Para empezar, el infiel que rompió sus votos matrimoniales desde el día uno, fuiste tú… la presencia de Monse en nuestra noche de bodas me dejó muy claro, cuál eres mi lugar y tu naturaleza. — dije amargamente al recordar cómo me sentí aquel día. — Con que cara me pides explicaciones sobre mi vida íntima, cuando has sido un bastardo conmigo… con qué derecho quieres ser el primero en mi vida… cuando solo soy un maldito juguete para ti. — solté con rabia. — Lo siento. — Murmuró bajando la guardia. — Uno lo siento, no arregla nada, no te imaginas cuanto te odie en ese momento y cuanto me indigno la sola idea de que me obligaras a demostrarte si soy virgen o no a la fuerza solo por tú estúpidas dudas. — exprese dolida. No pude contenerme más y mis lágrimas comenzaron a brotar de rabia y tristeza, estaba molesta conmigo misma por mostrarme débil. Se me escapo un sollozo por los sentimientos aprisionados en mi pecho, sentía rabia, enojo, impotencia y decepción por ser juzgada como la libertina que nunca fui. Entonces sentí sus manos y me hizo girar para verme de frente, pero evadí su mirada, limpió mi rostro con sus manos haciéndome sentir el calor de su tacto. Cerré los ojos por lo bien que se sentían sus caricias, deseaba que me tocara, me besara e hiciera lo que quisiera conmigo, pero sus dudas y volver a recordar que él aún tenía a otra, me frenaba. — Mírame Ava – susurro cerca de mi rostro, me negué a hacerlo, entonces acuno mi rostro entre sus manos y me obligó a mirar. — sé que no he sido el mejor hombre, que me he comportado de manera ruin, pero tú no eres ningún juguete para mí, eres más que eso… — ¿Qué soy? — me miro a los ojos con duda. — dime Kayden, ¿qué soy para ti? — su semblante cambio a uno más suave. — Eres la cosa más dulce que me ha pasado en la vida, un dolor de cabeza, una patada en los cojones cuando me enfrentas, un acertijo difícil de descifrar, sé que no imposible… eres un ser muy especial que se ha convertido en mí todo. — lo acepto, me dejo sin palabras, solo pude parpadear — admito que quise jugarle al vivo contigo y me queme… termine cayendo en mi propia trampa porque… me enamore de ti. — susurro eso último y abrí más los ojos, mi corazón comenzó a latir como un loco y creí que estaba soñando… — ¿Ah? — balbuceé. — Te Amo Ava — confesó inclinando su cabeza para hundir su rostro en mi cuello y un cosquilleo electrizante recorrió todo mi cuerpo. — tienes toda razón en todo… soy un bastardo… pero un bastardo que está loco por ti. — Lo... lo… dices, ¿en serio? – pregunté tartamudeando, él se alejó de mí para mirarme nuevamente a los ojos. — Siento cosas por ti, desde el día que te conocí Ava, cosas que jamás había sentido por nadie, ni siquiera por ella… te clavaste en mis pensamientos y en mi corazón como una daga que no pudo sacar. Mentalmente, grité, emocionada, pues no salían sonidos de mi garganta por el shock… una tonta sonrisa se dibujó en los ojos y me sonrojé. Miré a través de sus ojos para comprobar su sinceridad y descubrí eso y mucho más, solo faltaron los fuegos artificiales como en las películas románticas cuando el chico se le confiesa a su verdadero amor. Me sentía irreal y a la vez locamente emocionada, tanto que podía morir joven, virgen y feliz. Je, je, je… na. — Pero mi mayor problema es que no sé cómo lidiar con esto que siento y me sentí amenazado por la aparición de Dylan. — inhalar profundo antes de continuar — tuve miedo de perderte y cuando hablo sobre su supuesta intimidad y de la razón por la cual aún conservas sus regalos con afecto. Enfurecí y por eso lo golpeé y luego yo… lo siento. — sonreí negando. — ¿Es que no te das cuenta de que poco a poco me has hecho caer en tus manos? – pregunté a lo que él no supo qué responder. — sé que te lo he puesto difícil, pero Kayden, ¿cómo pudo confiarte mi corazón si tienes dos relaciones al mismo tiempo? – me mira serio. — Te prometí arreglar eso… de hecho, yo — no lo deje terminar. — Me pediste tiempo y te lo he dado… damos un paso y retrocedemos dos solo porque le das largas y seguimos en medio del mismo un triángulo amoroso sin sentido. — asintió dándome la razón. — Dylan no cuenta, porque entre él y yo todo acabo, desde antes de casarnos… — Solo para reafirmar, ¿puedes jurarme que ya no sientes nada por él? – rodé los ojos y me separé de él. — Lo quise mucho – respondí y vi como su mira entristecía. — Dylan fue para mí, fue más que mi pareja, fue un amigo muy especial en el cual podía confiar, con el cual podía derramar lágrimas y encontrar refugio en mis días afligidos. Romper con él fue muy difícil porque había mucho afecto y promesas de por medio… él siempre demostró su amor hacia mí, pero me temo que yo no llegué a amarlo como él a mí. — aclaré y lo sentí suspirar, aliviado. — en cuanto al violín, bueno, lo traje porque Gaby lo guardo entre mis cosas… admito que al principio pensaba en él cuando lo hacía sonar, había muchos recuerdos entre nosotros… estaba reciente todo, me sentía confundida y extrañaba mi antigua vida, aunque no fuera la más perfecta. — suspire rendida. — pero si tanto te molesta que lo conserve, entonces se lo voy a regresar para cortar cualquier lazo sentimental con él… ¿Eso te parece bien? — Perfecto… envíalo por correo… es más, lo yo lo haré por ti— declara abrazándome de nuevo — no te quiero cerca de él. — reí ante su actitud posesiva. — sé que te gusta tocarlo y a mí me encanta cuando lo haces, así que yo mismo me encargaré de comparte uno más bonito. — Creo que prefiero un piano. — bromee apoyando mi cabeza sobre su pecho, para no perder ese calor que me trasmite su cuerpo. — Eres un poco ambiciosa muñeca. — reí — pero con tal de verte feliz, pídeme lo que quieras. — respondió divertido, levante la mirada para ver la suya. — Y ¿si te pido que la dejes definitivamente? — pregunté sería. — Ya está hecho — lo miré sorprendida por su rápida respuesta. — esta noche todo acabo… ya no hay más Montserrat en nuestras vidas — levanto la mano derecha. — lo juro — agrego sin más y fui la mujer más feliz del mundo. No quise entrar en detalles en ese momento, habíamos superado el tema de Dylan y entrar en otro terreno no era sano, así que decidí confiar en su palabra. Sonreí para demorarle que me hizo feliz, me detuve en sus heridas y no pude evitar acariciarlas con cuidado para no causarle dolor. — ¿Duelen mucho? – pregunté afligida, negó en medio de una sonrisa. — Me duele más haberte lastimado como lo hice… nuevamente, perdón por ser tan idiota y primitivo. — niego antes de darle un ligero beso en los labios. — Supongo que son gajes del matrimonio. — bromee y ambos reímos. — y por los golpes que le diste… gracias, se los merecía por idiota y lengua floja — hice una cara desagradable y el río. — Eres increíble… muñeca. — me abrazo con fuerza y correspondí. — y aunque sea a base de puras caídas, golpes y tropezones, al final aprenderemos a ser felices. — asentí antes de sumergirnos en un cálido abrazo, la reconciliación había salido bien, sin embargo, aún quedaban hilos sueltos que había que cortar…
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD