Capítulo 32 – Amarga decepción.

1446 Words
Capítulo 32 – Amarga decepción. Ava — Ok… ¿Qué es esto? – pregunte sin más… mi cerebro no procesaba con claridad lo que era más que obvio, el maldito me la jugó y bien jugada. — Bueno, verás – Kayden parecía divertido con la escena. – la verdad es que ella es mi mujer y tú mi esposa de papel. — ¿Qué? – pregunte incrédula… pero, ¿con qué imbécil me he casado? — No pongas esa cara – dijo el divertido. — Hola querida – intervino ella haciéndose notar. – mucho gusto soy Montserrat Pannini. Se presentó con una estúpida sonrisa de victoria en el rostro, la cual quería quitarle de un golpe. La muy cínica todavía me tendió la mano como si me estuviera presentado a una amiga, obviamente la rechacé, porque yo sí tengo dignidad. Al ver que no le respondí a su amante, él me presento. — Cariño, ella es Ava San miguel, mi esposa. — Esto debes ser un chiste de mal gusto – dije completamente molesta por la manera en la que me ha tomado el pelo. — Toma por el lado amable querida… tú no quieres tener intimidad o alguna otra relación conmigo y yo tampoco, esto es un matrimonio por conveniencia. — abrí la boca por el descaro de sus palabras – así que mientras tú actúas frente a los demás cómo la esposa perfecta que necesito. Monse se encargará de cumplir con tus obligaciones maritales… y así todos vivimos contentos. No me lo podía creer, así que solo era la burla ese idiota, mi cuerpo se calentó por dentro de la rabia y la indignación, ¿Cómo pudo mi vida convertirse en esto?, ¿Qué clase de persona es en realidad Kayden Lynch? Es justo que jugué conmigo y con mi familia de esa manera, tuve que dejar todo, a mi familia, mis sueños, a Dylan por esta basura de ser humano. Sentía que mi cuerpo ardía en llamas por el coraje, por la impotencia de no poder salir corriendo de regreso a mi casa, si mi padre se entera esto terminará mal, una masacre seguramente. No me pude contenerme más, caminé hacia Kayden y le di una sonora cachetada que resonó en toda la habitación. La tipa jadeó por la sorpresa y él no dijo nada, solo se río como estúpido mientras se sobaba la mejilla y me miraba con diversión. Ella se acercó a él para revisarlo, él no le prestó mucha atención, pues no me quitaba la mirada de encima al ver como bufaba como animal cabreado. Intento decir algo, pero ni siquiera le di la oportunidad de que me humillara aún más con sus estúpidas palabras. — Eres una basura… todo esto solo para ser tu burla, eres increíble Kayden… no te imaginas cuanto de odio y te detesto. — dije antes de tomar mi maleta que estaba cerca de la puerta y meterme al baño después de la amarga decepción que me había llevado, en mi noche de bodas. No es que esperara que fuera mágica, pero ninguna mujer espera conocer a su socia ese día, y mucho menos al saber el porque está en la misma habitación... sin duda este tipo no puede caer más bajo. No pude contenerme más, tenía demasiados sentimientos encontrados, así que sin más me solté a llorar en silencio, me sentía usada, humillada, triste y decepcionada, siempre supe que la gente rica era lo peor, les gusta humillar y jugar con la gente inferior como si fueran juguetes. Pero jamás me imaginé que a mí me tocaría ser el juguete de un ser tan despreciable como Kayden. Quería entender la razón de este absurdo matrimonio, si él ya tenía una mujer a su lado, ¿por qué tuvo que arrumarme la vida de esta manera?, no lo sé. La rabia que sentía en mi interior era tan grande que no podía dejar de llorar mientras me acurrucaba en la primera esquina que encontré. Lo peor de toda esta situación era que mi vida a lado de él apenas estaba comenzando y sin duda sería un completo caos. Pero que ni crea que podrá conmigo, si cree que soy dulce y dócil está muy, pero muy equivocado. Él mismo lo ha dejado claro enfrente de su amante, yo soy su esposo y si no quiere que su secreto se ventile, tendrá que aceptar que yo seré quien podrá las reglas del juego. Termine acomodándome en la tina de baño con unas toallas de almohadas, mientras que mis compañeros de cuarto celebraban mi grandiosa noche de bodas afuera y con la música a todo volumen. No podía conciliar el sueño con tanto ruido, así que saque mi teléfono y vi varias llamadas perdidas, buzones de voz y mensajes de Dylan, y de mi hermana. Los escuché y leí todos, la voz del pobre hombre se escuchaba mal, estaba sufriendo y ahogando sus penas en alcohol, lo peor era que yo no podía hacer nada por aliviar su dolor. Quise responder y decirle que todo estaría bien, pero hacerlo solo empeoraría las cosas. Me puse a revisar las fotos, los de afuera comenzaron a hacer más ruido de lo normal, no quería averiguar qué tipo de ruidos eran, así que conecte los auriculares al teléfono y puse mi playlist favorita a todo volumen y luego me dormí. (…) Me desperté al sentir la luz que se filtraba por la ventana sobre mi rostro, me sentía torcida, adolorida y mal dormida… y como no, si estaba incomoda. Salí de la tina, tome mi maleta para buscar mi cambio de ropa, en el interior había una caja delgada color n***o, la abrí descubriendo un hermoso y sexy conjunto de lencería en satín y encaje blanco. También había una nota, la tome para leer. “Espero que este sensual regalo te haga pasar la mejor noche de tu vida” – Monik… No pude evitar reír, si ella supiera con la majadería que me salió su hijo, dudo que diría lo mismo. Estaba por tomar una muda de ropa, cuando de repente el sonido del algo pesado caer al suelo llamo mi atención, abrí la puerta que estaba cerrada con seguro para evitar que esos dos me molestaran. Asome la cabeza para ver de qué se trataba, pero no vi nada relevante o extraño y tampoco quería ver cosas desagradables, así que cerré de nuevo. Estaba por quitarme el vestido para tomar una ducha y ponerme ropa cómoda, cuando otro ruido se escuchó desde afuera, era como si algo de cristal se cayera al suelo y se rompiera en pedazos. Quise ignorarlo, pero me pareció un poco raro no escuchar las voces o quejas de parte de esos dos, así que sin más remedio me arriesgue a salir deseando no ver cosas desagradables. Sin embargo, la suerte no era mi fuerte ese día, vi a la tal Montserrat completamente desnuda sobre la cama envuelta entre las sábanas, había ropa y botellas de licor regados por todo el lugar. Suspire con pesadez. – Bienvenida a tu nueva vida Ava – murmure par a mí misma. Busque a Kayden el cual no estaba a lado de su amada, camine un poco para encontrarlo tirado en el suelo, solo traía un bóxer puesto. Agradecí que no estuviera desnudo y tener que verle las miserias, me acerque a él y el hedor a alcohol y otras cosas… casi me hace vomitar. Hice una mueca de asco antes de Intentar moverlo con el pie, no merecía ser tratado con delicadeza después de lo que me hizo, por más que lo moví, el hombre ni se inmutó, estaba totalmente noqueado. - Genial… esto es realmente patético… bien por ti Ava. - Hey… Kayden, levántate y ponte ropa por favor. – lo moví con el nuevo pie, pero no obtuve ninguna respuesta. Me incline y lo sentí un poco frío, lo zarande con fuerza, pero nada seguía sin moverse, comencé a preocuparme, no se lo merecía, pero quedar viuda en primer día de casados no estaba en mis planes. Quería matarlo, pero con mis propias manos luego de hacerlo sufrir. Era el rey de los idiotas y también mi esposo, así que no podía dejarlo ahí que se muriera, intente despertarlo con más insistencia sin tener respuesta. Parecía desmayado y entonces recordé lo de su glucosa, corrí en busca de su maleta, para buscar su pequeño estuche, pero no encontré nada. - Mierda Kayden… ni se te ocurra déjame viuda de esta manera tan humillante, porque soy capaz de revivirte para matarte yo misma. – no sé por qué dije eso, pero verlo así me preocupo mucho.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD