Capítulo 33 – Casi me quedo viuda.
Ava
Comencé a entrar en pánico, intente despertar a la zorra que dormía en la cama, pero esa loca mujer estaba inconsciente de tanto alcohol, apestaba igual que mi amado esposo. Me pasé las manos por la cabeza desesperada, pensando que debía hacer, busque su teléfono y estaba bloqueado, me acerque de nuevo a él, tome su mano y pase todos sus dedos por el sensor de huella hasta que se desbloqueó y busque el número de Eros, marque.
— ¿Kayden?
— Eros, es Ava… Kayden está tirado en el suelo y no reacciona… ayúdame, no sé qué hacer – dije desesperada.
— Tranquila, voy enseguida.
Eros no demoró ni cinco minutos en tocar la puerta, al entrar corrió hacia mi esposo, saco un aparato, pico el dedo de Kayden y puso su sangre en un reactivo para checarle el azúcar en la sangre.
— ¡Carajo!, tiene el azúcar demasiado bajo – dijo mientras sacaba un dispositivo en forma de pluma con una aguja y le aplicaba algún medicamento, pero Kayden no reaccionaba.
— ¿Qué hacemos?
— Busca un cubo de azúcar en el minibar y también trae una botella de agua.
Corrí, busque por todos lados, por suerte encontré un frasco con terrones de azúcar, tome algunos y corrí hacia Eros para entregárselos. Él puso uno debajo de la lengua de mi esposo y luego le dio un poco de agua, pero nada…
— Mierda, mierda… tenemos que llevarlo al hospital.
— ¿Por qué?
— Está muy mal, no reacciona, puede entrar en coma.
— ¿Qué?
Eros tomó el teléfono, llamo a la ambulancia y luego a los padres de Kayden, pero había un problema, la mujer en la cama, si sus padres la veían posiblemente se crearía un caos.
— Eros… que hacemos con ella – señale a Monse, él me miro apenada y negué, no importaba nada en ese momento, más que Kayden fuera atendido.
— Carajos… y ahora donde la metemos, los Lynch ya viene para acá.
— El baño – grité, Eros entendió y luego corrió deprisa para tomo a Monse, envuelta en las sábanas y la metió al baño, minutos más tarde llegaron mis suegros y los paramédicos, se llevaron a mi esposo, mientras yo me quedaba en la habitación asimilando todo lo que había pasado.
Vaya inicio…
Me senté a la orilla de la cama, me sentía decepcionada, humillada, por si fuera poco, estaba a punto de ser viuda, sin más me puse a llorar, creo que este matrimonio terminara con mis lágrimas de tantas que había derramado.
Más tarde, Eros volvió para llevarse a Montserrat, no sé a dónde y tampoco me importaba. Al quedarme sola, decidí cambiarme de ropa, y luego pedir que limpiaran el desastre de Kayden. Cuando las mucamas limpiaron todo me tire sobre la cama, reí, llore y reflexione sobre mi mala suerte. Eros llamó a la habitación, para avisarme que mis suegros preguntaron por mí y que quería que fuera al hospital, no me pude negar, pues era mi deber como esposa, aunque fuera solo de papel.
Durante el camino al hospital, Eros me observaba por el espejo retrovisor, como si quisiera decirme algo, pero no se atrevía.
— Dilo Eros.
— Lo siento, no quiero incomodarla, pero debo pedirle un favor. — fruncí el ceño.
— Solo habla…
— Mira, yo sé que estuvo mal lo que hizo ese mocoso, te juro que, si lo hubiera sabido antes, lo hubiera evitado, pero, eventualmente, conocerás a Monse y la relación que hay entre ellos.
— No me interesa saber qué relación tiene mi esposo con su amante Eros… ya es indignante que me lo echara en cara. Lo que no entiendo es que, si ya tenía pareja, ¿Por qué no se casó con ella?
— Montserrat pertenece a una familia muy famosa en el mundo del espectáculo y la moda, ese el principal problema… a la familia Lynch no les gustan los espectáculos ni los escándalos y esa chica es la reina junto con Kayden. Por lo tanto, no es adecuada para la familia, si es difícil controlarlo a él… — abrí los ojos como platos, pero, ¿Qué clase de familia son?
— Me parece absurdo, si es la mujer que él quiere, ¿Qué tiene de malo?
— Cuando llegue a la casa de los Lynch, entenderá mucho mejor a que me refiero – es la segunda persona que me habla sobre las raras costumbres de esa familia y ya comienzo a preocuparme aún más. — por lo tanto, lo que quiero pedirle es que… no diga nada sobre la visita de Montserrat.
— Tranquilo, no pensaba decir nada. — me mira incrédulo. — crees que Kayden es el único que tiene derecho a jugar – chasqueo la lengua y él sonríe negando. — alguien le tiene que enseñar a ese niño rico lo que es el respeto y sobre todo le haré pagar el precio de sus estúpidas decisiones.
— Considero que a partir de ahora las cosas en mi trabajo serán más divertidas – bromeo.
— Ni que lo digas… casi me quedo viuda. — ambos reímos.
— Hierva mala, nunca muere, créeme.
Al llegar al hospital, Eros me acompaño hasta la habitación de mi esposo, afuera me tope con el señor Kilian quien estaba en llamada, por lo que alcance a escuchar, hablaba con la señora Ivana. En cuanto me vio acercarme, se despidió y luego me saludo.
— Ava… que pena que en tu primer día de casada tengas que pasar esto… me imagino el susto que te llevaste.
— Si me asuste mucho… pero por suerte Eros llegó rápido.
— Eros es el ángel guardián de mi hijo y un muy buen amigo que permanece a mi lado. — halago mientras palmeaba su espalda.
— No digas bobadas, además, sabes que aprecio mucho a tu hijo.
— Gracias por eso… por cierto, considero prudente que le enseñes a Ava como atender a Kay en este tipo de caso, para no tomarla desprevenida.
— Claro que sí, señor… yo le mostraré todo lo que debe saber.
Al entrar vi a Monik que estaba muy sensible con su hijo, quise retroceder para darles más tiempo a solas, pero ellos captaron mi presencia.