Capítulo 30. – Sorpresa

2062 Words
Capítulo 30. – Sorpresa Kayden Faltaba solo un día para la boda y los últimos días habían sido una absoluta tortura con la actitud fría de Ava, cuando quería acercarme a ella, me evadía y era muy grosera. Me estaba arrepintiendo de esto, sin embargo, no podía dar marcha atrás, mi madre y su abuela se encargaron de los preparativos para la ceremonia. La cual se acordó que sería algo íntimo y familiar, estaba tan aburrido que no sabía que hacer, sobre todo por qué mi madre me espantaba las moscas como ella les decía a las chicas que coqueteaban conmigo. Por otro lado, conocí a unos chicos que estaba de vacaciones, Bogart y Dany, muy agradables que compartían algunos de mis gustos. Al menos con ellos no me sentía tan aburrido ni me la pasaba encerrado, íbamos juntos al gimnasio o dar la vuelta, me mostraron varios lugares bellos y divertidos. Por la tarde me reuní con mis padres para cenar en el restaurante del hotel, los últimos días convivimos más de lo que solíamos hacerlo en casa. Mientras disfrutaba de la comida y escuchaba los regaños de por no cuidar mi alimentación adecuadamente, recibí una llamada. Era de Montserrat quien no dejaba de llamarme todos los días, admito que me fastidiaba su actitud, pero también la extrañaba, la falta de sexo comenzaba a afectar mi vida cotidiana. Además, con la actitud de Ava, comenzaba a creer que ni siquiera me dejaría tocarla en la noche de bodas y tampoco iba a obligarla. No soy un maldito bastardo, el teléfono no dejaba de sonar, lo último que timbro fue un mensaje, así que discretamente lo abrí mientras mis padres se olvidaron de mí y comenzaron a conversar entre ellos. “Te ves muy guapo con esa camisa, ¿no es la que yo te regale?” – fruncí el ceño. “¿Cómo sabes qué camisa traigo puesta?” “Voltea a tu derecha” – lo hice – “sorpresa” – me hizo señas y me puse tenso, voltea a ver a mis padres y ellos seguían en lo suyo. — Em… he terminado, creo que me iré a descansar… mañana será un día largo. — ¿Tan temprano?, pero si aún no te has terminado tu cena. — habló mi madre — ¿te sientes mal? — niego. — Estoy bien, no tenía mucho apetito y me siento un poco cansado. — Está bien hijo, nos vemos mañana temprano para ir por los trajes. — dijo mi padre. — Claro. — Que descanses. Me despedí de ellos y luego camine lo más rápido posible hasta donde estaba mi tortura y mi desahogo de esa noche, me molesta que me desobedezca y haga cosas a mis espaldas. Como venir a un lugar donde no puede estar, pero parezco papaya tierna como dice la gente de aquí y necesitaba tener sexo. Al reunirme con ella la tomé del brazo para caminar casi corriendo al ascensor antes de que mis padres la vieran, ella parecía realmente divertida, presione el botón con el número de mi piso y las puertas se cerraron. — ¿Qué mierda haces aquí? — Te extraño. — se acercó a mí para besarme y la rechacé, no puedo ser tan flexible con ella. — Monse, te dije que no podía venir, si mis padres te ven me meterás en problemas. — Trate de sonar molesto, pero entonces, ella comenzó a acariciar mi pecho debajo de la camisa. — joder Montserrat, estoy hablado en serio… ¿Por qué has venido? — Porque te necesito mi amor – dijo antes de besarme y bajar su mano a mi entrepierna donde solo basto un apretón para hacerme perder la cordura. Al llegar a la habitación no perdí el tiempo, la desnude y la hice mía con euforia y urgencia, no tuve piedad de ella, la tome con tanta rudeza hasta que logre saciar mis ganas. — ¿Es bonita? — No mates el momento con tus escenas de celos, por favor – respondí irritado. — Está bien… pero al menos dime que mañana pasaras la noche conmigo. — Es mi noche de bodas. — ¿Quieres pasarla con ella?, no me dijiste que es solo un matrimonio de papel. — Lo es, pero claramente tengo que estar en la misma habitación que ella… — Bueno, pues podemos estar los tres y así me presentas. — sonreí porque no era mala idea. Además, cuando le insinué la noche de bodas a Ava, ella de inmediato me hizo saber que no me dejaría tocarla, a lo que respondí que era su deber de esposa solo para molestarla. Así que, ¿por qué debería pasarla triste, si mi salvavidas está conmigo?… Ava no sabe de lo que se pierde y sin duda va a conocer el lugar que ocupará en mi vida. Lo poco que he conocido de ella es que lo que tiene de hermosa, lo tiene de orgullosa y altanera, se siente inalcanzable, pero ya me encargaré de bajar su pedestal. Sin embargo, también he visto cómo actúa cuando está con su padre, supongo que ha sido muy estricto con ella, y por eso ella le obedece sin replicar. Creo que tengo la clave para tenerla controlada, necesito tenerla en la palma de mi mano si quiero que me cubra las espaldas mientras sigo con mi vida sin ningún problema. — Supongo que es una buena idea. — ¿En serio? – se levante de mi pecho donde estaba recostada, su mirada brillaba de emoción. — ¿Cómo crees que lo tome? — No lo sé, pero te lo advierto… te guste o no legalmente ella será esposa y no puedes sobrepasar los límites. — hizo una mueca de molestia, pero debía dejar las cosas claras, porque la conozco y también conozco a Ava, si ellas dos se enfrentan, ella la lleva de perder, porque en títulos es la amante. — Ok… lo entiendo. — Además, debes tener cuidado… no quiero que te vean mis padres, mi madre sabe que seguimos juntos, pero aun así evítame las escenas de moralidad. — ella asintió antes de besarme. A la mañana siguiente, Eros me llamo al teléfono recordándome que mi padre me esperaba en el vestíbulo para ir por nuestros trajes. Así que me levante a toda prisa, me di un baño y deje a Monse durmiendo aún, al salir le pedí a Eros que la cuidara y que le pidiera el desayuno al cuarto. — Estás de broma… ¿La dejaste venir? — No, ella vino sola, además, la conoces, sabes cómo es de testaruda. — Kayden si tus padres la pillan esto será un problema. — Por eso debes encargarte de que eso no suceda. — Ustedes dos harán que me corran un día de estos. — El día que eso pase te daré una buena pensión… aunque dudo mucho que la necesites. — Claro, si solo trabajo por amor al arte… me encanta cuidarles los pañales a niñatos inmaduros como ustedes. — me rio a carcajadas. — Eres un exagerado… bueno, me voy cuida de ella y vigila que no salga de la habitación. Me pasé toda la mañana de compras con mi padre, luego de almorzar, regrese a mi habitación para prepararme para la ceremonia que sería en unas horas. Monse me ayudo a prepararme y cuando estuve listo me despedí de ella, se veía triste, sé que estaba sufriendo, pero ella decidió estar a mi lado en este momento, no dije nada porque sabía que resultaría mal. La conozco y lo que menos quería era una escena. Al llegar a la casa de los San miguel me sorprendí al ver lo que hermosa y sencillamente habían decorado el jardín de su casa, los pocos invitados comenzaron a llegar y se acomodaron en las mesas. Mi padre se reunió con mi futuro suegro para hablar de no sé qué cosas, mi madre fue con las señoras y yo me quede alado de Eros, invite a los chicos, pero desafortunadamente tuvieron que irse antes. No sé por qué, pero estaba muy ansioso, quería que todo terminaba, Eros, notó mi inquietud y no dudo en molestarme. — Te das cuenta de que estás a punto de firmar tu sentencia de muerte – bromeo Eros. — Déjate de chiste… que si por mí fuera saldría corriendo. — Ja… ¿En serio? — ¿Por qué lo dudas? — He visto como la miras hermano, aunque lo niegues, sé esa pequeña gruñona te gusta… de otra manera no me explico por qué te aferraste a casarte con ella. — No digas estupideces, solo la elegí por diversión, ese fue su castigo por rechazarme… y también hago esto por las estúpidas condiciones de mi abuelo… esta niña, solo es mi pantalla, para seguir mi vida al lado de Monse. — Sí, claro… a lado de la misma que te tiene fastidiado, tanto que por eso buscas a, ¿otras? — se ríe irónico — en fin, es tu vida… por cierto, ¿Qué pasó con la hermana? — No lo sé, no la he vuelto a ver… y después de lo que hice, creo que es lo mejor. — Al menos reconoces que eres un desgraciado. — no pude evitar reírme. Continuamos conversando por un momento más mientras esperábamos al juez que un no llegaba, de pronto mi madre se desapareció con las señoras y minutos más tarde, regreso con una enorme sonrisa. Se acercó a mi muy risueña. — Ya verás lo bella que se ve Ava con el vestido que elegí para ella, esa niña se ve divina con cualquier cosa que le pongas encima. — dijo emocionada y puse los ojos en blanco. — Supongo que se verá como cualquier novia. — Hay hijo, te doy máximos seis meses para que estés perdido por esa niña… y mira que ya vas por buen camino.- pongo en blanco los ojos. Sí, claro… como si fuera la última fruta del desierto. — Que dices madre… solo la elegí porque es bonita, seguramente su cara va a lucir bien en las portadas de las revistas. — bromee y ella me dio un golpe en hombro. — Confieso que al principio me preocupe un poco, porque es más joven que tú, pero sin duda tienen carácter y tu padre y yo coincidimos en que será muy divertido verte caer en sus redes. Esa niña será tu peor karma Kayden… ya lo verás. — en ese momento al fin llego el juez, y se anunció el inicio de la ceremonia. Las palabras de mi madre junto con la imagen de Ava al salir de la casa enfundada en un vestido de encaje blanco, largo con mangas cortas y escote discreto, ceñido al cuerpo, era sencillo, nada ostentoso, pero que sin duda le queda divino como dijo mi madre. Lucía, un maquillaje natural que casi no se notaba, el cabello suelto arreglado de un lado con un tocado de flores sencillo y elegante. Estaba tan impactado por su belleza que no podía apartar la mirada de ella, era tan hermosa que por alguna extraña razón me tenía embrujado. Camine hasta ella, le ofrecí mi brazo el cual acepto a regaña dientes y luego procedimos a tomar nuestros lugares en la mesa de honor, donde ya estaba el juez. La ceremonia no demoró mucho, dijimos nuestros votos prescritos, nada especial, lo típico de siempre… prometer cosas que claramente no se cumplirán como la fidelidad. Todos estaban emocionados menos Ava, la chica parecía estar en un velorio al principio, solo sonreía cuando su padre la reprendía y tenía que posar para las fotos. Su actitud de nuevo me estaba fastidiado, hasta que después del baile, se relajó un poco, y se portó más amable conmigo. Su hermana, por otro lado, parecía tranquila, no tuve la oportunidad de acercarme a ella para disculparme por mi majadería. Supongo que después tendría otra oportunidad, la pequeña celebración continuas, hubo brindis, baile, comida, alcohol, hasta que llegó el gran momento de irnos al hotel. Mis padres reservaron una habitación prenupcial para la feliz pareja de recién casados, nótese el sarcasmo, nos despedimos de los invitados agradeciendo su presencia. Ava se despidió de su madre, acordando verse al día siguiente en la tarde, para despedirse antes de irnos por fin de vuelta a casa.
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