Capítulo 5 – Opciones.

2527 Words
Capítulo 5 – Opciones. Ava Sus palabras me dejaron pensativa, ¿es posible que lo que dice sea verdad?, jamás tendremos derecho a elegir nuestro propio camino, jamás podremos vivir nuestra propia vida, siempre viviremos bajo su control. — Hermanita – toma mi mano – lamento ser pesimista, tus sueños y metas son hermosas, y realmente no quiero romper tus bellas ilusiones… pero. — Pero, ¿Qué? — Sabes que con el padre que tenemos no hay más opción que ceder a sus deseos, porque llevar la contraria no será nada fácil. — Entonces que caso tiene esforzarse tanto, si al final ni siquiera sabemos con quién nos van a emparejar… no, me niego a este destino. — No tenemos de otra hermanita. — Gaby y si nos vamos lejos… — Ava, ese hombre es capaz de destruir el mundo hasta encontrarnos solo para matarnos a golpes. A mi mente viene aquel recuerdo, cuando intentamos irnos solas a la casa de la tía Teo sin decir nada, papá nos buscó y cuando nos encontró nos dio una tunda que jamás olvidamos. Las marcas en la espalda y piernas duraron casi dos semanas en desaparecer, aunque la peor parte se la llevo Gaby al decir que fue su idea, se me eriza la piel al recordar el dolor y la incomodidad para dormir. Gaby es la mejor hermana que la vida me puedo dar, ella siempre me cubre y se lleva la peor parte con tal de protegerme, es por eso que la amo aún más y haría cualquier cosa por ella. — Ava – mueve sus manos enfrente de mi cara para regresarme a la realidad. — Hey, despierta. — ¿Qué? — Te perdiste en tus pensamientos. — ¿En qué piensas? — Lo siento – dejo la mirada fija al techo y luego suelto un gran suspiro. — En que me entristece mucho que nuestras vidas sean así, me da rabia… ¿Por qué no podemos ser como los demás?, no te imaginas como envidio a las chicas de mi clase, todas se visten bonito, se maquillan y demás, salen a divertirse, al cine, a fiestas y nosotras, simplemente nos la pasamos todo el tiempo encerradas. — Deja de martirizarte con eso, es la vida que nos tocó. — siempre dice eso y me enojo más con la vida y con Dios. — cambiemos de tema mejor. — ¿De qué quieres hablar? — Aún no me has dicho, ¿por qué elegiste Diseño gráfico, en lugar de Química, como siempre deseaste? – pregunta curiosa – ¿no se supone que deseaba estudiar química para así crear tus propios perfumes y cosméticos? Sonrió porque efectivamente ese ha sido mi sueño desde, descubrí como hacer cremas, aceites y esencias naturales. Como lo mencione antes, desde que tengo memoria hemos leído todo tipo de libros, diferentes materias y temas. Un día de lectura libre, mi maestra me presto un libro de botánica, el cual me devoré y quede fascinada, por todos los tipos de plantas medicinales y de aromas naturales. Luego, mientras estudiaba química, encontré un libro de química avanzada, en la biblioteca, ya que era el único lugar a donde íbamos a veces. Consultando con la maestra mis inquietudes, ella me enseñó a hacer experimentos para comprobar mis teorías y así fue como descubrí como se hacían los perfumes, las cremas y demás cosméticos. Además, la tía de mi padre, la tía Teodora o mejor conocida como Teo, es una mujer llena de conocimientos sobre plantas y esencias, pues siempre vivió en el campo cerca de la naturaleza. Luego se vino a la ciudad a vivir con nosotros y así tuve la oportunidad de atender mucho de ella, me enseñó a fabricar mis propias esencias naturales, en cremas y aceites aromáticos, las cuales usamos como perfumes, puesto que mi padre no gasta en nada de eso. Después de crear mi primera esencia quede maravillada y se me ocurrió la maravillosa idea de crear mi propia línea de perfumes… soñar no cuesta nada. Y mi mayor sueño es originar mi propia marca de productos de belleza, venderlos en todo el mundo, ganar mucho dinero y así algún día llevarme a mi madre y a mi hermana lejos de este infierno. Lamentablemente, papá es el rey de lo negativo y se encargó de deshacer mis ilusiones, se burló de mí diciéndome que eran sueños tontos y sin futuro para las personas como nosotros. Pero la tía Teo no dejó que sus palabras rompieran mis sueños y me motivo a mantenerme firme, ella siempre nos consiente y nos apoya en todo. — Es mi mayor sueño, pero soy consciente de lo que papá opina sobre ello y aunque me cueste aceptarlo, tienes razón, no podemos ir en contra de la corriente San Miguel. — suspiro con desánimo. — Así que estudiar diseño es solo mi plan B, no quiero que él me diga que estudiar, y esa es una carrera muy buena. Además, me gusta y por ahora me ayudará a conseguir uno de estos. — tomo su certificado y sonrió a ver su nombre. — Si es lo que quieres, sabes que siempre te apoyaré. — Lo estoy, además, el diseño también me encanta, me gusta mucho dibujar y plasmar mis ideas. — Asiente y me mira sin decir nada. — Luego veremos qué pasa, quien no dice que tal vez ocurre un milagro y papá cambia de parecer – reímos por el mal chiste. — Ese hombre así nació y así se morirá – responde divertida. — y si eso algún día llegara a pasar, me cambio el nombre. — Eres una tonta, Gaby – golpeo su hombro. — Sabes que deseo algún día poder tener mi propia casa, autos, ropa y todo lo que papá nos ha negado, quiero conocer el mundo y mostrar de que estoy hecha, quiero escribir mi propio camino. — digo emocionada, ella se levanta para quedar sentada y me mira un poco seria. — ¿Qué?, dije algo malo. — niega. — Hermanita, no quiero ser cruel contigo… pero, es momento que despiertes, porque así la caída será menos dolorosa. — agacho la cabeza porque sé a qué se refiere. — ¿Por qué? – pregunto triste. — Porque, sabes bien que en esta familia solo hay pocas opciones para salir al mundo y ser libres… aquí ni los sueños ni deseos existen. — se levanta de la cama para poner el papel en su carpeta, su rostro cambio radicalmente a tristeza, me levanto también para quedar sentada a la orilla de la cama. — ¿Cuáles, según tú? – pregunte aun sabiendo la respuesta. — El matrimonio – dice sin más. — ¿Matrimonio?, ¿en serio? — Sabes que los planes de papá y de la abuela siempre han sido casarnos con un buen prospecto elegido por ellos. — mi cara se desfiguró en una mueca de desagrado, para mí el matrimonio no algo primordial, después de ver y vivir la relación de mis padres. — Uno igual de psicópata, machista y controlador que él – miro a su hermana y con la mano hizo un ademán que no pudo evitar que Gaby rompiera en risas. — no gracias, sinceramente, odiaría la idea de tener que casarme con alguien igual a él. — reafirmo. — Qué exagerada eres – responde divertida. — tú qué sabes, a lo mejor Dios se apiada de nosotras y nos manda buenos maridos. ¿Qué más podemos esperar Ava?, que nos dejen elegir a nuestro príncipe ¿azul? – ríe con sarcasmo. — Gaby en serio, no te molestaría casarte con un completo desconocido. — La verdad no… para mí el matrimonio no es tan malo como lo pintan. — se queda pensativa por un momento mientras la observo con incredulidad. — me mires así, a mí si me hace ilusión la idea de casarme e irme de esa casa, aunque sea con un desconocido – parpadeo varias veces sin poder creer lo que dice. — supongo que después de casarme, tendré una larga vida de matrimonio para conocerlo y enamorarme de él. — No lo puedo creer – respondo aséptica. — Estás loca definitivamente… no, no, ¿sabes qué?, prefiero no discutir sobre eso, tu cara de tonta soñadora me dice mucho, querida y no quiero ser la mala cuando te haga despertar de esa loca irrealidad en la que vives. Así que mejor dime la siguiente opción por favor… — Es que nos dejara trabajar, lo cual es casi imposible con lo controlador que es. — asiento. — Al menos que sea un trabajo con un excelente salario. — respondo con perspectiva. — Deja de soñar, porque ambas sabemos que eso nunca sucederá y, por último. — suspira – seguir los pasos de la tía Teo y quedarnos solteras para siempre. — Si solo pones esas opciones, diré que, definitivamente, me quedo con la soltería eterna, no suena tan mal después de todo. — reímos y luego suspiramos. — ¿Qué más podríamos hacer? – pregunta y encojo mis hombros en señal de no sé. — honestamente, yo si quiero casarme, sin importar que tipo de hombre sea con tal de salir de aquí y poder ver más allá de estas paredes… creo que con suerte mi futuro esposo no será igual a papá. — hay brillo y esperanza en sus ojos. — Y, ¿yo soy la soñadora? – suelo un soplido – Gaby, si ni siquiera nos dejan salir solas a la calle, tú en la universidad ni siquiera pudiste tener un solo novio. Entonces, ¿Cómo vamos a pensar en casarnos? — ella me voltea a ver sería. — No entiendo por qué te quejas… yo no he tenido novio a pesar de haber asistido a la universidad como dices y estar rodeada de chicos guapos, los cuales nunca se fijaron en mí – dice en tino triste. — Porque son unos tontos que no ven la bella que hay en ti o más bien se dieron cuenta de que no eres una presa fácil. — Lo dudo – rio negando. — yo no conocí a nadie interesante, pero tú si tuviste la maravillosa oportunidad de conocer a alguien. Gracias ese chico has podido experimentar lo que es el amor y esas cosas que solo podíamos leer en libros. — dice emocionada. — dime, quien no te dice que en el futuro, cuando Dylan alcance sus metas y se vuelva un famoso violinista, no se gane el derecho a ser tu esposo. — Eso suena muy trivial hermanita, nadie sabe lo que va a pasar en el futuro. — la miro a los ojos. — Gaby, soy muy joven para pensar en el matrimonio… apenas tengo 18 y él tiene 21, su carrera a esta iniciando, yo quiero ir a la universidad. — suspiro con pesadez. — además, con el ejemplo de matrimonio que tenemos en casa, creo que menos me ilusiono con ello, no quiero repetir ese patrón nunca. — Ava ¿crees en el amor? — No de la manera en la que nos la describen. — ¿Cómo? — Mágico, especial, color de rosa, mariposas en el estómago y todas esas cursilerías… creo que el amor, es cruel… — Estás loca y eso no contesta mi pregunta… dime Ava, ¿sientes amor por Dylan? — Claro que sí, lo quiero mucho, ha sido muy bueno y especial conmigo, me gusta su forma de ser no solo conmigo sino con todos a su alrededor. Es atento, respetuoso, caballeroso, cariñoso, dedicado, ambicioso y con mucha visión, sé que en futuro será grande porque se esfuerza mucho. Lo quiero por las cosas bonitas que me ha hecho experimentar, pero no me hago ilusiones sin sentido al planear un futuro a su lado que tal vez nunca llegue, así que solo trato de vivir el momento a su lado. Esto no pasar de ser un simple romance, muy bonito, pero romance al fin. Sé que suena un poco frívolo, pero jamás me he permitido creer en algo que considero casi imposible, me cuesta abrirme con los demás y mostrar mis verdaderos sentimientos, vivir como lo hacemos, me ha enseñado a no soñar con el amor. Es más fácil para mí esforzarme profesionalmente que sentimental. — En serio, ¿no te hace ilusión casarte y tener tu propia familia? – niego. — que tal y si mañana Dylan te pidiera matrimonio, y esa fuera tu única salida de aquí. — No está en mis planes de vida Gaby. Además, si eso pasara, estoy cien por ciento segura, de que papá, no dejaría que un simple profesor de música, luthier y músico, pretenda pedir mi mano. Lo has dicho y aunque me cuesta aceptarlo, tiene razón, él y la abuela serán quienes elijan por nosotras. — Lo sé – me abraza. — yo también desearía que las cosas fueran distintas, pero al menos tu tienes a un buen chico a tu lado, solo se feliz hermanita. — suspiro. — Sinceramente, creo que si hubiéramos sido hombre, todo habría sido más sencillo y distinto. — digo en tono irónico. — Dios sabe por qué hace las cosas y le dio puras mujeres, tal vez ese es su castigo. — la volteo a ver y luego reímos. — Es su karma por ser tan cabrón. — ¡Ava! – me reprende, pero sabe que es la verdad. — ¿Qué?, tú también lo piensas, no te hagas la tonta – reímos hasta que nos duele la pansa. Ambas sabes que cualquier cosa es mejor que seguir viviendo bajo el mismo techo que nuestro verdugo. Estábamos por quedarnos dormidas cuando de repente escuchamos ruidos provenientes de la planta baja, un claro indicio de que mi padre había llegado tomado. Y por el escándalo que estaba causando, supuse que mi madre se quedó dormida mientras lo esperaba y eso lo hizo molestar. Siempre que va a tomar con sus amigos o a las apuestas, mi madre debe quedarse despierta hasta que él regresa por si se le ofrece algo antes de irse a dormir. Pero hoy tuvo un día muy pesado y debe estar cansada. ¿Qué más quiere de nosotras?, somos humanas, por dios, hasta para enfermarnos hay que pedirle su consentimiento al señor. Todo el tiempo estamos trabajando y estudiando en esta casa enorme. No hay sirvientas porque él dice que para qué la necesitamos si tiene tres mantenidas que no van a comer gratis… el grito que pega mi madre y el vidrio romperse contra algo me saca de mis pensamientos y mi hermana comienza a llorar desesperadamente entrando en pánico, la abrazo. — No, no, no, por favor…— grita mi madre. — Gerardo para, no fue mi intención, estoy cansada, me quede dormida… perdóname por favor. — Eres una inútil. — responde mi padre antes de dar el siguiente golpe, lo que me enfurece porque ya no aguanto esto, Gaby toma mi mano y la aprieta, su cuerpo tiembla por el miedo. Paso de ser un día feliz a ser uno ordinario entre gritos y golpes que nos erizan la piel.
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