Capítulo 65 – Como dagas en mi cabeza.

2700 Words
Ava — Vaya hasta que al fin llegas… comenzaba a aburrirme de esperar por tu aparición. — ¿Qué haces aquí? - pregunte con el ceño fruncido. — y lo más importante, ¿Cómo diablos entraste aquí?, nadie me dijo que tenía visitas. — ¿En serio, Ava? – soltó una irritante risita burlona. — por Dios… he venido a esta casa a escondidas al menos unas mil veces a follar con tu querido esposo sin ser descubiertos. Cogimos en cada rincón de esta habitación, somos muy fogosos cuando tenemos ganas. Sus palabras se clavaron en mi estómago, que me recuerde siempre que era quien compartía la cama con él, me molestaba y me dolía, aunque ya se hubiera terminado. Se levantó de su lugar y comenzó a observar el lugar mientras yo la veía con el ceño fruncido. — Acepto que la decoración ha cambiado mucho, sobre todo la cama en la que hicimos muchas veces el amor, ahora es más grande, más espacio para… bueno, tú ya sabes. — la miro con gantas de querer sacarle los ojos antes de sacarla arrastras de mi casa. — ¿Qué quieres Monse?, te dije que tú y yo no tenemos nada de que hablar y dudo mucho que hayas venido de visita amistosa o a inspeccionar la decoración de nuestra habitación conyugal, así que dime a lo que viniste y luego vete de mi casa, que no eres bienvenida. — Ja, qué estúpida suenas… ¿Tu casa?, te sacaron de un pueblucho de cuarta insignificante para traerte a una mansión y ya te sientes la dueña… ja, ja, ja, qué divertido… además es obvio que tú y yo jamás seriamos amigas. — respondió arrogante. — tú jamás estarías a mi altura como para merecer tal privilegio, querida y como te negaste a verme vine personalmente. Ay, pero qué perra es esta estúpida… en fin modelo sin cerebro, pensé. — En primer lugar, a mí no me sacaron de ningún pueblo, sino de una de las ciudades más grandes e industriales de mi país, no seas ignorante, ¿es que las modelos no estudian geografía o economía? – me burle de ella con la misma arrogancia. — En segunda, no sé qué te hace suponer que yo me quiero comparar contigo o que deseo tu amistad. Definitivamente, hay kilómetros de diferencia entre nosotras las cuales mi esposo identifica a la perfección, por ello está a mi lado. — su cara se volvió un volcán a punto de hacer erupción. De perra a perra veremos quién, es más… no, es que seré chiquita de edad, pero no soy una ninguna estúpida a la cual pueda aplastar tan fácilmente. — Entonces, por favor, ve directo al grano y vete. — Te llenas la boca de orgullo al decir mi esposo, ¿no?… cuando antes de ti estuve yo en primer plano y… — me recordó con recelo. — Y ahora todo ha terminado, pero tu amor enfermizo se niega a aceptarlo. — aclaré marcando mi posición, no voy a dejarme. — aunque, tienes razón en algo, antes de mí estuviste tú, pero me temo que no hiciste lo suficiente para retenerlo a tu lado y ahora se ha enamorado de mí. — se queda en silencio como si lo estuviera procesando y de pronto comienza a reírse como si estuviera loca. — Que poco conoces a Kayden, niña – y que me llame niña me cabrea. — dime una cosa, tengo mucha curiosidad por saber. — ¿Qué cosa? — ¿Ya te acostaste con él? – pregunto tomándome por sorpresa, quería restregárselo en la cara y gritar sí, perra, ya es mío, pero me limité a quedarme callada, ya que es algo íntimo que prefería reservarme para mí. — Oh, oh… no, lo puedo creer… no lo has hecho — se burló de mí haciendo un gesto triste – pobrecita, ja, ja, ja… ahora lo entiendo todo — fruncí el ceño — esa es la razón por la cual está tan entusiasmado contigo y cree que está enamorado de ti. — sonreí. — ¿Qué mierda dices?, ¿acaso estás demente?, es que tanta dieta te ha afectado el cerebro. — rueda los ojos y me mira con odio, el cual es correspondido. — Qué chistosa eres… solo digo que te das a desear pequeña, eres joven, sin experiencia, algo que no ha probado y que se le antoja, carne fresca para alguien como él. Pero en el momento que le des todo lo que desea de ti, se aburrirá porque no tienes la experiencia que requieres para ser su mujer y al final volverá a mí, solo es cuestión de tiempo. — ¿Te escuchas cuando hablas?… ¿Cómo estás tan segura de lo que dices?, más bien cómo puedes tener tan poca dignidad… como para esperar que un hombre casado – le muestro el anillo que me dio mi esposo como promesa. — vuelva al mismo punto de donde decidió partir para mejorar. — ¿Mejorar?, ¡POR FAVOR!, claramente no sabes nada niña, a Kayden le gustan las putas en la cama querida, le gusta lo sucio, lo salvaje, el morbo, es un pervertido, nena… dime, ¿estás lista para ese nivel de, deprave? – no respondo porque ni yo sé hasta donde sería capaz de llegar, apenas le he entregado mi virginidad y no niego que me dejaría hacer de todo por él, pero hasta cierto punto hay límites. — ja, ja, ja, por la cara que pones ni siquiera tienes idea… no me digas que aún, ¿eres virgen? Se estaba burlando de mí juzgándome de insignificante ante ella, pero lo que ella no sabía que esta carne fresca es más apetecible que la corriente de ella, la cual ya debe haber sido probada por más de uno. Estaba a punto de perder el poco autocontrol que tenía, pero aun así me controlé porque estábamos en la casa y si dejaba salir al demonio que me domina por dentro, esa parte de Gerardo San miguel que tanto odio. Todos se enterarían de todo y no quería un escándalo en ese momento, sin embargo, en mi mente solo visualizaba miles de maneras de matar a una zorra. Si la lanzo por la ventana, ¿le dolerá mucho?, ¿moriría o solo se fracturaría un brazo o una pierna tal vez?, sonreí ante lo perverso de mi imaginación. — Kayden hará todo para tenerte en su cama Ava — me saco de mis pensamientos asesinos y la miré fijo a los ojos. — ¿Sabías qué, la última vez que estuvimos juntos, me hizo el amor de manera tan salvaje que aún lo recuerdo como si hubiera sido ayer?, ¿quieres ver lo que le gusta a tu esposo en el sexo?, tal vez si te lo muestro te des una idea de lo que él espera de ti. — tomo su teléfono y me mostró un video donde ella estaba de rodillas frente a mi esposo haciendo… voltee, no pude ver más. — lo ves, una mocosa como tú no se compara conmigo… — Tienes razón, no me puedo comparar con una zorra profesional como tú — si las miradas fueran dagas ya nos habríamos matado mutuamente, ver su cara de odio me causo satisfacción. — digo cierto, apenas tengo 18 años, comienzo a experimentar cosas nuevas y excitantes… lo cual le resulta atractivo a mi esposo. Pero, en cambio, tú ya estás más que amaestrada para ser la puta de cualquiera. — se acercó e intento darme una cachetada, pero le detuve la mano en el aire. — ni se te ocurra, equivocarte conmigo, Monse porque te guste o no estás en mi territorio y te aseguro que nadie en esta casa intervendrá por ti. Y sobre todo no dejaré que alguien como tú me intimide. — apreté su mano con toda mi fuerza, llegó a mi límite. — puede que me veas como una mocosa ante ti, pero, aunque te duela, yo soy la señora Lynch porque él me eligió a mí por encima de ti. — No eres nada comparada conmigo. — Te equivocas, porque como mujer valgo mucho más que tú, porque yo solo me debo a un solo hombre, ¡MI ESPOSO! A diferencia de ti, yo sí tengo dignidad, orgullo y no tengo que rogar por atención de un hombre porque me la da sin pedirlo. — vi su cara ponerse roja del coraje y la solté con rabia. — dime, ¿Qué esperabas que hiciera con todo este drama, he? — reí con falsedad. — te duele que este a mi lado, no por amor, sino por tu orgullo herido, ¡no es así?, eres de las mujeres que les gusta tener controlados a los hombres y por eso vienes a haces todo esto. Ahora si perra va la mía… no me pienso dejar. — Eres una ingenua, son años de relación… años en los que nos hemos entregado el uno al otro, hemos experimentado y prometido muchas cosas… y una mocosa, insignificante y estúpida como tú, no puede simplemente aparecer y robarme lo que es mío. — gritó furiosa. — Yo no te robe nada, ya que fue el quién me eligió personalmente para ser su esposa, sabiendo que no quería hacerlo, se aferró a tenerme y a enamorarme… y aunque no lo creas está cambiando por mí. — la, mire a los ojos. — de cierta manera entiendo como te sientes, porque yo misma he sido testigo de lo que Kayden es capaz de provocar en las mujeres, virgen o no lo he experimentado con él. — Tú no entiendes nada… todo estaba bien entre nosotros hasta que apareciste en nuestras vidas, además, esta no es la primera vez que lo dejo disfrutar de otras pieles, cuando se canse me buscará… , lo sé. — dice de una manera que hiela la piel, suspire antes darle el tiro de gracia para terminar con esto. — La verdad, no tendría por qué contarte nada sobre nuestra intimidad, pero ya que, insistes en saber, te lo diré… me he entregado a él, ahora soy su mujer y mi esposo ha disfrutado de mi cuerpo, cuerpo que solo le perteneces a él y que solo él poseerá. Esa es la gran diferencia entre tú y yo… yo solo me entrego a un solo hombre y él sabe que tú no eres solo de él… como puedes decir que lo amas cuando no le eres fiel. — veo su cara desencajarse. — No sé de qué hablas. — No lo puedo asegurar, pero intuyo que tú y Matthew han sido amantes a espaldas de Kayden. — suelto como daga afiliada y ella se queda helada… ¡Bingo!, le atiné… estúpida. — Dime con qué cara vienes a pelear, algo que tú también has pisoteado, como lo dije antes, mi esposo sabe la diferencia que hay entre las dos y aunque no lo creas, él está cambiando, me lo demuestra cada día. De lo contrario, ya estaría de nuevo a tu lado, y, sin embargo, aquí estás peleando por algo que ya no te pertenece. — su cara de arrogancia se cae al suelo y mostrando su verdadera cara… celos, odio, envidia. — Exijo porque hay mucho de promedio, nada comparado con la relación de juguete que tuviste con tu exnovio el músico. — me quedo sería y ella sonríe. — ¿sabías qué?, tu ex y yo hicimos una alianza para fastidiarlos hasta separarlos, pero el muy idiota se dio por vencido, no te ama lo suficiente. — reí ante su absurda declaración. — ¿Qué sabes tú del amor?, ahora lo entiendo todo… lo que tú sientes no es amor, es capricho… en cuanto a lo de tu alianza con Dylan, ya lo sabía el mismo, me lo dijo el día que nos despedimos — dije y luego suspire agotada de una discusión sin sentido. — ríndete Monse antes de que te hagas daño a ti misma… si realmente lo amas, entiende que estás de más en su vida… — Te odio Ava… — Y el sentimiento es mutuo, pero, aun así, no te deseo el mal… — ¿Crees que Kayden te ama? — niega con la cabeza. — nadie lo conoce mejor que yo y sé que cuando sacie esa hambre perversa que tiene de ti y se aburra de jugar a la pareja feliz, volverá a donde lo tiene todo… puedes ser joven, hermosa y pura Ava, pero no estás lista para esos niveles… — ¿Cuáles según tú? — Sexo rudo, oral, anal, jugos sexuales y todo lo perverso que te puedas imaginar. — se me hizo un hueco en el estómago – alguna vez te pedirá que hagas cosas que ni te imaginas y dudo mucho que estés dispuesta… — ¿Cómo lo puedes asegurar?, si no me conoces, juzgas lo que ves sin saber que estoy o no dispuesta a hacer por él… tu problema es que te piensas más importante de lo que fuiste, eres y serás… ya me canse de esto. Por última vez, aléjate de nosotros, deja de hacernos sombra y por tu bien, deja de aferrarte a algo que no volverá a ser… vete por favor. — Yo nunca me voy a rendir. — Ese es tu problema… ya he dicho lo que tenía que decir… ¡LARGO DE MI CASA!, y no vuelvas. — se fue contra mí — Una estúpida e insípida mojigata sin chiste como tú no me quitará del camino tan fácilmente… eres tan poca cosa que… — zas, se escuchó la bofetada que le di, fue tan fuerte que hizo eco en la habitación. Ella se quedó pasmando… me había hastiado y explotó mis límites. — ¿cómo te atreves a tocarme? – gritó histérica. — Ya basta de insultarme, se te olvida que estás en mi casa y comparada contigo, yo sí tengo dignidad y un límite, si no quieres entender es tu problema… ahora, ¡VETE DE MI CASA!, o me veré obligará a sacarte a rastras. — Esto te saldrá muy caro Ava… esto es una guerra. — dijo apretando los dientes de la rabia. — Pues que gane la mejor. — camino hacia la puerta. — Espera, espera. — la detuve y volteo con odio en la mirada, sonreí sintiéndome poderosa. — por favor sal por donde entraste – me mira con ira y a ese punto solo estaba contenido las ganas de irme encima de ella, pero era consciente de que hacer un escándalo no era mi mejor opción en ese momento. La vi abrir una puerta del cuarto secreto de Kayden, al cual nunca había entrado, tenía curiosidad de entrar al mismo tiempo miedo de encontrar algo que no me guste y después de lo que ese loco me había dicho. Luego me dijo que era su propio estudio, aunque no me dijo de qué. Me senté en el sillón con la cabeza dando vueltas por todo lo que me dijo esa estúpida y por más que intente hacerme la fuerte, a la que no le importa. Admito que sus palabras se clavaron como agujas en mi cabeza, aunque no fui capaz de ver más allá del video que me mostró, era consciente del tipo de hombre que era mi esposo. Todo lo que me hizo esa noche que me entregue a él y lo que me dijo. “Y esto no es nada comparado con lo que te falta experimentar… te mostraré un mundo lleno de placer, muñeca, placer que solo yo tengo derecho a darte.” Mentiría si no dijera que no me intriga y me da curiosidad experimentar todo lo que me ofrece y confirmar hasta donde estoy dispuesta a dar, sé que puedo todo dar todo de mí, incluso si eso significa convertirme en su puta personal, siempre y cuando sea la única. Pero si en algo tiene razón la bruja maldita esa y eso es que si Kayden se aburre de mí porque no puedo llegar a su nivel de, deprave como ella le llama, entonces él, ¿volverá con ella?, el solo pensarlo me duele.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD