Ava
Después de la agradable cena, decidimos que era momento de separarnos de los chicos para tener una noche de chicas, así que tomamos algunas botellas de vino, copas, botanas y todo lo que se nos antojó antes de irnos a la habitación que compartían Gaby y Cassie para estar más cómodas. Antes de iniciar con la pijamada, cada una nos colocamos ropa cómoda y calientita, pues la idea era tomar hasta perdernos o que algún milagro de amor ocurriera, como una reconciliación.
Al estar ya todas en la misma pieza, Karin saco una pequeña bocina de un cajón, puso música para ambientar el momento, nos servimos vino, colocamos las botanas en medio para comenzar la pijamada, no sin antes brindar.
— Por el poder femenino y por los hermosos esposos que nos han tocado. — dijo Karin levantando su copa.
— Salud — dijimos las demás imitando su acción.
— Yo quiero hacer un brindis al estilo mexicano. — mi hermana me miro divertida, ya estaba suelta y siempre quise hacerlo desde que lo escuche de mis vecinas las fiesteras.
— Pues hazlo — dijo Cassie, me aclaré la garganta antes de hablar.
— Salud, por ellos y las mamás de ellos, que los hicieron tan buenos para enrollarnos con ellos. — me miraron sorprendidas y luego se soltaron a reír.
— De donde sacaste ese brindis tan peculiar. — pregunto Cass.
— la verdad es que nunca salimos a fiestas, pero teníamos una vecina fiestera que siempre decía esas palabras, así que creí que era el momento de decirlas. — expliqué divertida.
— Salud… excelente brindis cuñada. — comentó Karin divertida.
Cassie comenzó a tomar como si su vida dependiera de ella, trago tras trago, sin pausa. Era como si quisiera anestesiar su corazón y su mente. Gaby tomo la batuta de DJ y puso música movida para bailar… al cabo de una hora bajo los efectos de la bebida ya estábamos bailando, cantado, riendo, gritando, brincando, bueno hicimos de todo para sacar la tensión de nuestros cuerpos. Cuando nos cansamos un poco, nos dejamos caber sobre la alfombra y las almohadas que estaban regadas en el suelo, de la nada comenzamos a criticar a nuestros hombres y sus defectos, fue divertido para una joven esposa que apenas va a cumplir su primer aniversario en tres meses.
Realmente hicimos un desastre con las almohadas, víctimas de los efectos del alcohol, el cual hizo su magia, llegó la hora del desahogo y Cassie fue la primera en romper en llanto.
— Pongan mi canción favorita. — gritó llorando.
— ¿Cuál? - pregunte.
— Listen to you heart de Roxette.
La hice sonar y sin más comenzó a cantar a todo pulmón. La mujer tenía tantos sentimientos que necesitaba casar de su interior, el encierro y la depresión comenzaban a asfixiarla, además, de los comentarios de mal gusto de Ivana y la prensa que la hicieron dudar sobre si debía seguir con su matrimonio.
— ¿Saben? – dijo con la mirada perdida hacia el gran ventanal. — desde que lo conocí me enamoré de él, era el chico más tímido y dulce que había visto en mi vida. — sonrió con los ojos hechos agua. — tuve que ser yo quien hiciera algo para llamar su atención y no fue fácil, pero lo logré, planee casarme con él y formar una familia. Kendal y yo soñábamos con una gran familia, queríamos tener mínimo 3 hijos. — sonrió triste – yo nunca tuve hermano, siempre tuve envida de él por tener tantos y yo ninguno. ¿Es qué hice algo mal en mi vida y por eso estoy pagando?
— Cassie, no digas eso… esto no es un castigo de ningún tipo, ni mucho menos el fin del mundo, no eres ni la primera ni la única que pasa por esto, eres una gran mujer, valiente y fuerte, lo vas a superar, porque aún tienes el amor de mi hermano y nuestro afecto. — hablo mi cuñada quebrada al verla así. — piensa que esta es solo una prueba que debes superar. — respondió Karin.
— ¿Cómo lo haré?, si jamás podre ser madre… antes solo eran abortos, pero los sentía… ahora no tengo ni siquiera esa sensación. — hipó en llanto y la abrazamos. — yo soñaba con ver esos pies tan pequeñitos, anhelaba perderme en ese delicioso aroma a bebé, escuchar los latidos de su diminuto corazón, risas y sus primeras palabras, pero ahora… nada, estoy vacía por dentro. — recogió sus piernas hacia su pecho y se abrazó a sus rodillas para enterrar su cara en ellas y llorar con fuerza. — quiero que alguien me explique, ¿Por qué, de todas las mujeres en el mundo, tuvo que pasarme esto a mí? - sus palabras nos rompieron el alma, qué triste es ver a alguien derrumbarse de esa manera.
— Nadie tiene una respuesta a eso, entiendo que sea difícil, pero por tu esposo, quien sufre igual que tú, debes ser fuerte y mirar hacia adelante, así lo quiso Dios. — dijo Gaby.
— Pues qué malo es Dios, por castigarme de esta manera, dime, ¿De qué sirvo si no puedo dar hijos?
— No blasfemes en contra de Dios Cass… además, hay tantas maneras de ser madre hoy en día.
— Cuáles, ¿la adopción? – asiento
— No es la única, también está la opción de rentar un vientre, es cuestión de querer para encontrar una solución a la sobre dosis de amor que tienes para dar. — dije tomando su mano. — mujer, allá afuera hay tantos angelitos abandonados a su suerte y necesitados de amor y protección.
— Aunque no lo creas, lo he pensado, pero lamentablemente esta familia jamás aceptaría algo así y lo que menos quiero es ilusionarme. — respondió triste.
— ¿Y quién te lo va a prohibir, he? – pregunto Karin sería. — Cassie es tu vida y la de mi hermano, ustedes son los únicos que deciden hacia dónde quieren dirigirse. Además, el abuelo es estricto y anticuado, sí, un poco, pero de buen corazón y sé que, si se abren con él, lo entenderá. Por la opinión de la bruja de Ivana ni te aflijas, es la que menos importa. Si ustedes quieren adoptar, te aseguro que mis padres, mis hermanos y yo los vamos a apoyar. — la abraza. — no dejes que esto te sumerja en la oscuridad y mucho menos permitas que arruine tu matrimonio.
— Nosotras, aunque apenas las conocemos, también estamos de tu lado Cassie – agregue uniéndome al abrazo.
— Gracias chicas, esto es muy especial para mí.
— Además, hoy en día no solo la adopción es una opción, sino también rentar un vientre. — comentó Gaby – hay tantos métodos de concepción a cuáles acudir, es cuestión de hablarlo en pareja. Por cierto. — se cruza de brazos y la mira seria. — por el amor de dios mujer… ya deja de torturar a ese hombre con el látigo de tu desprecio, no lo castigues más cuando él también sufre… te adora y sufre mucho con tu rechazo.
— Tienes razón, he sido muy mala con él… pero la verdad es que no supe como liar con el dolor y la decepción, que sentí en ese momento. — admite volviendo al llanto – sentí que le había fallado como mujer y…
— Shh, shh, calma – le da unas palmaditas en la espalda. — Cass, conoces a mi hermano, sabes que te adora porque eres su princesa. Él jamás pensaría mal de ti, ni te juzgaría por algo de lo que no eres culpable. Ya lo hemos hablado mucho, nadie puede ir en contra de la voluntad de Dios y como dice Gaby, hay muchas opciones, solo de paciente y antes de dar el siguiente paso, por favor… reconcíliate, sana y vuelve a comenzar a lado del esposo que te ama.
— Lo haré… gracias chicas, por estar a mi lado y mostrarme su afecto, honestamente, nunca tuve buenas amigas, todas las que me rodearon eran malas y envidiosas. Ustedes son lo mejor. — dijo limpiándose la cara con un pañuelo.