Capítulo 78 – Como locas gritan en el frío.

2221 Words
Ava Con ese desahogo seguimos bebiendo y hablando de cosas banales, de repente sentí la incomodidad de mi hermana y sabía cuál era la razón. Me acerqué a ella y le susurré que debía ser sincera, ella negó, pero le dije que siempre estaré a su lado para apoyarla y defenderla. En respuesta me pidió un poco más de tiempo y solo asentí porque no podía obligarla. Nos terminamos las tres botellas de vino que habíamos cogido del bar, y solo quedaba una de vodka y una de tequila. — Bueno, chicas, se nos acabó el vino, ¿tequila o vodka? – pregunto Karin quién se veía tranquila, mientras que yo comenzaba a ver doble. — Vodka – respondimos Gaby y yo al mismo tiempo, ellas nos miraron raro y reímos. — odiamos el tequila… es una larga historia – respondí sin más. Nos sirvieron vodka, al principio hicimos cara al beberlo, pero luego paso fluido, la verdad que, al no estar acostumbrada a tomar alcohol, esté, se me subió rápido, tanto que medé la nada, comencé a reírme como idiota. — Juguemos verdad o reto. — propuso Karin, tomo una botella, dio las indicaciones y luego la giro. — Cassie le pregunta a Ava. — dijo cuando la punta de la botella dio hacia Cass y el fondo hacía a mí, pregunto cosas curiosas y así estuvimos un rato hasta que llegamos a las preguntas más íntimas y personales. — ¿Qué tal es el cuñado en la cama? – preguntó divertida cuando volvió a ser su turno de preguntarme a mí, provocando que casi me ahogara con el trago que le había dado a mi vaso. Tosí un poco hasta que recupere el aliento y ella se burló. — Es muy pronto para ese tipo de preguntas no. — Te saltaste todo el protocolo de una relación – contraataco – contesta y no mientas porque anoche los escuchamos fuerte y claro… ¡Niña!, pero qué escandalosa eres – dijo divertida y sentí que los colores se me subieron al rostro. — Dios, qué pena… aunque supongo que eso responde la pregunta. — respondí tapándome, la cara que me ardía por la vergüenza, ellas no dudaron en reírse de mí. — Eres tierna e inocente, Ava, estaba jugando… no escuchamos nada… — Son malas – me quejé, fue mi turno de girar la botella, y fue el turno de Gaby hacia Karin. — ¿Por qué hay tanto rencor entre Ivana y tú? – preguntó mi hermana, sonrió suave y suspiro antes de responder. — Uy, creo que hemos entrado a las preguntas serias… pues bueno… la respuesta es porque ella me culpa por la pérdida de su bebé y único hijo. — las tres nos volteamos a ver sorprendidas por su respuesta, podríamos imaginarnos cualquier cosa menos eso. — ¿Por qué?, ¿Qué paso?, digo si se puede saber no quiero ser metida. — pregunté curiosa. Negó… — Bueno, cuando el tío Kevin murió, ella estaba embarazada. Le faltaban dos meses para dar a luz para ser exactos, todos estábamos felices por ella, ya que era un niño. Pero la tragedia la llevó a la depresión, se la pasaba encerrada en su habitación, sin querer ver o hablar con nadie, fue triste en verdad. La pobre apenas comía porque mi madre le decía que debía hacerlo por el bebé, todos la cuidamos y le demostramos mucho amor. — su voz se quebró un poco. — Tranquila, si no quieres continuar no lo hagas, veo que te afecta recordarlo. — dije apenada, ella negó y tomo aire antes de continuar. — Mi tía nunca fue mala, pero desde ese día todo cambió… ese día no fui al colegio con mis hermanos porque amanecí un poco enferma. Me dieron medicamento y cuando me sentí un poco mejor me sentí aburrida de estar en la cama, creo que nunca debí salir. Como no tenía nada que hacer y estaba sola, tomé los patines de Kayden que me quedaba a la medida y me los puse para practicar un poco, ya que aún no los dominaba y quería demostrarles a mis hermanos que si podía. — sonrió al recordar. — Supongo que ese fue el peor error de mi vida, me puse a correr en el pasillo vacío, inesperadamente mi tía al fin salió de la nada. Todo fue tan rápido que aún no logro olvidarlo, se atravesó en mi camino sin darme la oportunidad de frenar a tiempo y aunque ella me esquivo, al hacerlo no libro las escaleras cayendo por estas. — una lágrima resbalo por su mejilla. — el golpe que recibió fue tan fuerte que provoco un sangrado escandaloso y mucho dolor, entre en pánico cuando la vi inconsciente, pensé que la había matado. La llevaron al hospital y dijeron que la caída provoco que perdiera a su bebé y solo se fracturó la muñeca derecha. Luego regreso a casa y naturalmente, me culpo por ello y me pidió que me mantuviera lejos de ella, con el tiempo volvió a dirigirme la palabra, pero cuando mis niñas nacieron comenzó a ser una bruja con ellas. Obvio no se lo permito y esa es la razón por la cual no nos llevamos nada bien. — Vaya, eso sí que es triste y horrible – comentó mi hermana —¿Cómo puede culparte por un accidente que no fue intencional?, eras una niña y ella se atravesó. — Bueno, supongo que tú lo entiendes de esa manera, pero no ella – respondió triste. — sinceramente, por mucho tiempo me sentí culpable y triste por ella, no podía dejar de repetirme a mí misma, si hubiera sido más cuidadosa, ella tendría a su hijo con ella. Por suerte mamá siempre estuvo a mi lado y me hizo entender que no era mi culpa, como dice Gaby, pero hay recuerdos y sentimientos que no se borran. — me acerque a ella y la abrace. — Mamá siempre dice que las cosas siempre pasan por algo y debemos aprender a superarlas porque jamás volverán atrás… no es tu culpa que ella sea tan cerrada y no lo vea así. — Gracias, creo que es la primera vez que lo saco y me siento realmente libertad – dijo con una hermosa sonrisa en el rostro y más relajada. Bueno, prosigamos ¬— giro la botella y de nuevo fue el turno de Cassie, pero ahora hacia Gaby quien se puso muy nerviosa, como si presintiera cuál sería la pregunta. — Dinos, Gabs, ¿Te gusta alguien de la casa? – preguntó directo y mi hermana se puso tensa. — Sí – respondió un poco nerviosa. — ¿Mi esposo? – preguntó, y las tres abrimos los ojos como platos y la volteamos a ver. — los he visto juntos, platican, ríen… no soy ciega y me doy cuenta de que se agradan. — Gaby apretó mi mano nerviosa. — tranquila, sé que no eres una mala chica, pero… — No es lo que parece Cassie. — mi hermana se apresura a responder. — Kendal es solo un buen amigo para mí, cuando paso lo del hospital, me acerque a él porque lo vi muy mal, desde ahí nos hicimos amigos. Y en este tiempo que he pasado junto a él, mi única intención ha sido ayudarlo, está mal y extrañamente se abrió conmigo… él solo te ama a ti y yo sería incapaz de meterme en una relación. — Pero dijiste que te gusta alguien de la casa. — cuestiono Karin. — Eros… estoy enamorada del guardaespaldas de Kayden y es la primera vez que me pasa algo como esto y para mi mala suerte es complicado. — responde ella un poco desanimada. — ¿Por qué? – preguntan ellas. — Porque papá jamás lo permitiría que me casara o emparejara con un simple guardaespaldas, él es demasiado ambicioso y egoísta como para permitir que elijamos a nuestras propias parejas sin esperar nada a cambio. — ambas abrieron la boca sorprendida por la declaración de mi hermana. — Aunque creo que eso es horrible y muy anticuado… — Karin suspiro – pero, bueno, míranos a nosotras, somos ricas y hemos pasado por lo mismo. Bueno, al menos yo y no es que el abuelo sea ambicioso, pero creo que tiene problemas con el amor de verdad. Además, opino que no conoces lo suficiente a Eros, como para pensar que es indigno de ti… deberías averiguar más sobre él antes de decir que es complicado. — agrega divertida y fruncimos el ceño. — ¿A qué te refieres? — No puedo decirte nada, eso le corresponde a él, pero… confía en mí cuando te digo que… Eros no es un simple guardaespaldas… — concluye dejándonos con una gran incógnita en la cabeza. Continuamos bebiendo y conversando sobre nuestros amados, cómo los conocimos y nos enamoramos de ellos, Cassie y Kendal tienen una bonita historia de amor, tuvieron la suerte de conocerse, enamorarse y casarse. También pasaron por dificultades, pero al final se quedaron juntos y son felices a pesar de las circunstancias actuales. Karin, se comprometió, igual que yo, con un desconocido, pero tuvo la fortuna de que Orlando fuera un hombre bueno y romántico, el cual se enamoró de ella desde el primer segundo que sus miradas se cruzaron. Y desde ahí, lo hizo todo por enamorarla antes de la boda. Por otro lado, noté que Gaby ya está bastante tomada mucho más que yo definitivamente… de la nada se levantó y se arrodilló frente a Cass. — Cassie… perdóname, por favor. — balbuceó hipando por el alcohol en su sistema. — ¿Qué?, ¿Por qué?, que tengo que perdonarte. — pregunta desconcertada. — Porque Ivana quiere que enamore a tu esposo para que yo tome tu lugar y le dé un hijo. — dijo casi gritando. — ¿Qué?, oh, esa maldita bruja me tiene cansada… no la aguanto más – gritó furiosa, se levantó como rayo y en el calor de la ira y el alcohol, abrió la ventana dejando entrar el frío intenso. — Ivana eres una maldita víbora rastrera y ponzoñosa que solo sabe esparcir su veneno, creo que tu karma fue no tener hijos para que sientas lo que yo siento… te odio. — grito a todo pulmón hasta que el viento frío la hizo temblar y todas corrimos a cerrar la gran ventana, pero ella nos detuvo. — espera, ya saque lo malo, ahora me falta lo bueno. — reímos y la dejamos ser, aunque el frío nos calara los huesos. — Kendal mi amor, eres el hombre más bello, dulce e increíble que he conocido en mi vida y el que siempre soñé tener a mi lado, lo mejor de mi vida… te amo, mi osito y espero que jamás te arrepientas de estar conmigo, aunque no pueda darte un hijo. — volvió a gritar y dejó caer algunas lágrimas, pero sonrió como si se hubiera liberado de una pesada carga. — chicas, esto es mágico – dijo y la vimos como bicho raro. — gritar, te relaja el alma, deberían intentarlo. — como ya estábamos ebrias… pues… A gritar como locas en el frío… — Te odio papá, eres un maldito abusador y egoísta de mierda que hizo de nuestras vidas un infierno… espero que algún día recibas lo que mereces… y para que lo sepas, me niego a cumplir con tus estúpidas demanda, jamás me casaré con quien elijas para mí. Y para que lo sepas me he enamorado de un gran hombre. — gritó Gaby desahogando su corazón y la abracé. — dilo Ava, grítale todo eso que sientes por él, eso que jamás nos atreveremos a decir en su cara. — Ahh… te odio Gerardo San miguel, eres el peor padre del mundo y espero un día recibas tu castigo por todo lo que le hiciste a mamá. — lloro, porque nada nos gustaría más que mi madre se decidiera a dejarlo para tener una vida tranquila y digna. — Kayden te amo y no dejaré que ni esa loca ni mi padre nos separe nunca. — concluí feliz, y realmente se sentía bien, aunque ya lo hubiera experimentado antes a lado de mi esposo. — Es tu turno Karin, sácalo de tu ronco pecho. — le dijo Cass divertida. — Te odio tía, por ser una mala persona conmigo, con mamá y mis hijas… y para que te enteres… ¡Estoy embarazada!, y espero que también sea niña. — nos quedamos heladas. — ¿Qué? – gritamos alarmadas. — Ahora entiendo por qué no estabas tomando – dije hipando, ella se carcajeó. — Tengo dos meses de embarazo, me acabo de enterar y por eso solo tomé un poquito para despistar porque nadie lo sabía. — todas gritamos emocionadas y la abrazamos para felicitarla. — bueno, bueno, ¿ya podemos cerrar la ventana?, me estoy helando. — cerramos y justo en ese momento entraron los hombres. — Pero, ¿Qué carajos has dicho? – gritó Orlando con los ojos cristalinos de felicidad, sorprendiéndonos, ya que casi siempre está serio y callado. — Que vas a ser papá por tercera vez – respondió Karin encogiéndose de hombros y el hombre corrió hacia ella, la cargo y giro con ella gritando de felicidad.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD