Capítulo 8 – El precio de tus errores.
Kayden
La actitud con la que mi madre me escruta me resulta un poco alarmante, por lo general muy optimista y siempre trae una sonrisa en el rostro. Ahora, cuando me mira, percibo un poco de preocupación y lástima, lo que me hace suponer que algo no anda bien, que esta vez no saldré bien librado de esto. Lo que me enfurece porque por primera vez no hago nada, ni siquiera me lleve a la cama a esa loca y ahora me ha metido en este embrollo.
— ¿Se lo has dicho? – pregunta mi madre y papá niega, camina hacia nosotros para tomar asiento a mi lado.
— ¿Qué pasa?, ¿Por qué noto que el ambiente está un poco extraño? – pregunto con el ceño fruncido.
— Pasa que, esta vez, cruzaste los límites. — responde mi padre en tono reprobatorio.
— Papá, ya demostré que nada de esto fue mi culpa, por primera vez, no hice nada y nadie me cree. — bufo molesto e indignado, por su falta de confianza a mi palabra. — sé que soy un desastre, pero jamás tocaría a una mujer en contra de su voluntad.
— Lo sé, pero lamentablemente tus acciones pasadas dejan mucho que hablar… y la familia ya no está para soportar más de tus errores… debemos ponerte un alto.
— ¿A qué te refieres?, sé más claro. — suspira antes de darle un sorbo a su bebida, noto que mi mamá se tensa a mi lado.
— Tu abuelo quiere que te busquemos una esposa cuanto antes. — dice mi madre – se adelanta y siento que me vierten un bote con agua helada, me levanto de golpe.
— De ninguna manera. — comienzo a caminar de un lado a otro.
— Tienes que hacerlo, si no quieres perder lo que tienes. — comenta mi madre preocupada, ella me conoce bien y sabe que no deseo casarme. — Ese el precio de tus errores, y me temo que esta vez ni tu padre ni yo podremos hacer nada para ayudarte, tu solito cavaste tu propia tumba.
— Me niego y si es necesario me iré de esta casa de locos y construiré mi propio camino lejos de las estúpidas reglas de esta familia. — respondo a la defensiva, mi padre ríe con sarcasmo y burla.
— Y ¿Qué piensas hacer?, ¿trabajar?, ¿de qué vas a vivir?, si no sabes hacer nada de provecho, solo sabes vivir de fiesta… sabes perfectamente que si te vas lo pierdes todo. — comenta mi padre y odio que tenga razón.
— Tengo un título, por si lo olvidas, no soy ningún ingenuo, puedo ejercer mi carrera, además, también soy DJ, aunque no lo reconozcan como una profesión, soy muy bueno y podría llegar a ser famoso. Puedo hacer cualquier cosa con tal de no someterme a esta absurda decisión de alguien que ya vivió su vida y solo vive el resto de sus días intentando controlar nuestras vidas. — papá se ríe irónico.
— Jamás en tu vida has trabajado, no sabes ni siquiera levantar ni un solo plato, no sabes cuidar de ti mismo, estás enfermo, sin nuestro dinero, morirás allá afuera. — declara seguro de sus palabras lo que me enfurece, porque me hacen parecer débil e incapaz. — dime Kayden, ¿Qué eres sin el dinero, los autos y los lujos a los que estás acostumbrado, he? – lo miro serio sin responder – eres un soñador, que solo habla por hablar, jamás te has puesto a pensar en tu futuro porque no tienes necesidad de hacerlo. Crees que porque te gusta jugar a ser DJ vas a triunfar en la vida… despierta hijo, la vida no es así de fácil y tú no estás listo para hacerlo, tú solo sin ayuda, eres un inmaduro. — lo acepto su palabra, me duelen.
— Papá, esto es injusto que me digas todo esto – reclamo – no quiero ser infeliz como el resto de esta familia – gritó ganándome una mirada de reproche. — mamá, por favor di algo, ayúdame con esta locura.
— Hijo, tengo las manos atadas. — responde con tristeza.
— Te hemos dado todo a manos llenas, he cumplido cada capricho que se ha cruzado por la cabeza, te he salvado el trasero y me he preocupado porque lleves una vida bien. Jamás te pusimos límites, incluso dejamos que te fueras a Londres, aun en contra de la opinión de tu abuelo. — reclama un poco exaltado. — Dios, de todos tus hermanos, eres el que más libertad ha tenido, al que más hemos apoyado en todo, y así nos, ¿agradeces?
— Eso es porque estoy enfermo y sienten lástima por mí. — respondo molesto y sin pensarlo.
— No te atrevas a opinar así de nosotros. — responde mi madre dolida y comienza a llorar. — Por qué no es cierto, te amamos y nos preocupamos por ti, porque somos tus padres, no porque sentimos lástima. Tu enfermedad no tiene nada que ver con esto. — las lágrimas salen de sus bellos ojos color miel y me siento pésimo, no me gusta verla llorar, me asiento a si lado y la abrazo.
— Kayden, no seas injusto y reflexiona en tus palabras antes de hablar – me reprende mi padre.
— Lo siento mamá – me disculpo por mis palabras.
— Hijo, he puesto la cara por ti un sinfín de veces, te he defendido y he soportado que me llamen mal padre, solo por no ser dura al educarlos como mi padre… trato de darles lo mejor de mí y tú no puedes hacer algo por tu familia. Qué decepción.
— Condenarme a una vida de infelicidad… Casarme con una completa desconocida, ese el precio por un, ¿error?, eso es lo más estúpido. Puedo hacer cualquier cosa que me pidan menos eso.
— Hijo, no todo en la vida es miel sobre hojuelas… también hay tragos amargos y si tú hubieras cuidado tu comportamiento no estarías en esta posición… acepta lo que tú mismo te buscaste. — agrega mi madre y sé que tiene razón, pero me niego.
— En ese caso, me casaré con Montserrat – ni siquiera lo planeaba, pero era mi mejor opción.
— Sabes que esa chica, no es adecuada, es bonita, inteligente y muy buena en su profesión, sus padres son económicamente estables gracias a su agencia en NY. Pero por su comportamiento en público… jamás será bienvenida en esta casa como tu esposa, tu abuelo no lo aprobara jamás. — responde mamá, ella sabe todo sobre mi relación con ella, pero tiene razón la reputación de Mon, no encaja con el perfil que buscamos.
— Tu madre tiene razón, esa chica es un desastre como tú, necesitas a alguien con mejor imagen.
— ¿Quién?
— Tu abuelo propuso ir a su país natal, iremos a visitar a algunas familias amigas de tu abuelo, las más estables y decentes, elegiremos a la mejor candidata.
— Es como ir al mercado… ¡DIOS!, ¿Cómo pretende que me casaré con una desconocida papá?, con una pobretona… en qué cabeza cabe, eso sería peor que casarme con Monse.
— Hijo, el amor se puede dar en cualquier momento… tu madre y yo pasamos por la misma situación, fue difícil, pero al final las cosas salieron muy bien entre nosotros. Amo a tu madre, porque no solo es mi esposa, la madre de mis hijos, sino porque también es mi amiga y confidente. Ella me dio hijos maravillosos y una buena vida – mamá sonríe y le lanza un beso. — uno nunca sabe lo que nos repara el destino, solo nos queda aceptar y continuar a delante. Considero que el matrimonio te ayudara a madurar. — dice y niego.
— No, papá, eso es absurdo, ¿cómo el matrimonio me hará cambiar?… debe haber otra opción, porque tiene que ser matrimonio a fuerza, aún no me siento listo para esto. — me niego a cambiar mi estilo de vida.
— Es que, ¿acaso quieres que tu abuelo muera de un infarto? – elevo los hombros como si no me importara, pero claro que me importa, adoro a ese viejo controlador, aunque cuando hace este tipo de cosas, lo detesto.
— Sabes que Monik habla con tu hijo y hazle ver las cosas con claridad, yo no puedo. — dice antes de salir de la habitación.
— Mamá… porque quieren cambiar mi vida, yo soy feliz, así como estoy. ¿Cómo voy a casarme con estas condiciones?
— Inténtalo… tal vez la mujer con la que te cases, sea buena, tengan cosas en común y con el tiempo puedan entender bien… no renuncies antes de intentarlo.
— Y si no funciona – dudo por un momento, pero… — no, no me niego a dejar mi vida atrás y convertirme en una marioneta de esta familia. ¿Qué pasará después?, ¿esclavizarme en la empresa como papá y Kendall?, Luego me pedirán hijos y mi vida se convertirá en algo aburrido y monótono.
— Kayden puedes dejar de pensar solo en ti, por un momento… no ves la magnitud de tus errores, que más quieres que haga. — me mira en con tristeza.
— Por qué mamá, ¿Por qué el abuelo tiene que hacer las cosas así?
— Porque ese es el precio de tus errores, debes agachar la cabeza y hacerte responsable de tus actos.
“El precio de tus errores”, esas palabras se reproducen como eco en mi cabeza, y me hacen caer en mi cruel realidad, de cierta manera ellos tienen razón, la vida que llevo no es nada sencilla. Está llena de lujos y privilegios de los que muchos desearían gozar, nada en esta vida es gratis, lo han dicho ellos, nada y toda acción tiene una reacción y el matrimonio es mi castigo por ser tan descuidado.
El problema no es tanto aceptar lo inevitable, sino lo que arrastraré con ellos, si bien no tenía planes a futuro con mi novia, casarme significa renunciar a ella y no sé si este listo. O si pueda hacerlo algún día, hay mucha historia detrás de nuestra relación, por otro lado, está mi adorada libertad y mis sueños en convertirme en un DJ, se ven nublados y eso no me agrada para nada.