Punto de vista del autor
De regreso en la mansión Lynch, todos los miembros de la familia se sentían muy agotados después del largo, agitado, pero muy divertido día de relajación que tuvieron juntos, por lo tanto, lo más apropiado fue tomar la cena en sus habitaciones. Comenzando por Camilo quien, aunque le prometió a Teodora olvidar el pasado, no puede pasar por alto que por culpa de su hermana perdió la oportunidad de vivir y envejecer alado del amor de su vida. Sentía odio y rabia, tanta que su corazón no la resistió y desmayo, nadie se dio cuenta hasta un tiempo más tarde que Homero entro para retirar los platos y darle sus medicamentos.
— Señor – gritó al verlo en el suelo. — despierte. — por suerte solo fue un desmayo y camilo abrió los ojos.
— ¿Qué me pasó?
— No lo sé, señor, lo encontré inconsciente en el suelo… ahora tomaré su presión. — el hombre asintió.
Con sumo cuidado lo ayudo a levantarse y sentarse sobre la cama, luego fue por el dispositivo para medir la presión, lo coloco en su muñeca.
— Está muy alta.
— No es nada… solo dame la pastilla.
— Camilo hablaré como amigo y no como tu sirviente… ¿Qué paso con esa mujer? – preguntó serio – es ella la mujer de la que me hablaste, ¿no es así?
— Sí, ella es mi Teodora, el amor de mi vida – respondió sin más con una nostálgica sonrisa.
— Entiendo que verla te emociono de más, sin duda eres un viejo loco. — se burló de él – pero debes controlar las emociones fuertes… eso altera tu corazón.
— Verla, me hizo feliz, como no tienes idea, espere este día por mucho. — admitió e hizo una breve pausa. — pero, eso no fue lo que me puso así, sino lo que me confesó. — dijo antes de compartirlo con su fiel amigo.
— Vaya… eso no me lo esperaba… lo siento mucho amigo…
— Le prometí olvidar y dejarlo en el pasado, pero no puedo, ¿cómo puedo perdonar a esa mujer cuando es la culpable de nuestra desgracia? – Homero suspira al verlo así.
— Camilo, sé que no crees en estas cosas, pero tal vez fue cosa del destino… de no ser así, no tendrías todo lo que tienes, riqueza, prestigio y una familia que te ama. Es triste lo que paso, sin embargo, ya nada puedes hacer, está hecho y no puedes dar marcha atrás…
— Lo sé, pero no puedo evitar que me duela y odiarla… esa mujer me debe mucho.
— Y, ¿Qué piensas hacer, he? – cuestionó. — se te olvida que es la abuela de tu nuera, tú propusiste esa unión y Ava no tiene la culpa de las cosas horribles que hizo su abuela, la chica es muy buena, es dulce, humilde, sencilla, inteligente y sobre todo ha hecho cambiar a tu nieto. — camilo sonríe porque sabe que tiene razón. — Camilo, debes hacerle caso a tu amiga y deja todo en el pasado.
— Trataré… por favor, no les digas nada de esto a nadie, no quiero que se preocupen por mí. — él negó, pues era su deber. — prometo cuidarme más.
— Está bien, solo por esta vez.
— Gracias, eres mi gran amigo.
Mientras tanto…
Ajenos a todo lo que pasaba, Ava y Kayden tuvieron una cena muy agradable mientras veían una película de terror elegida por ella, al terminar levantaron todo el desorden, antes de tomar un baño individual. No porque se han reconciliado la chica se va a entregar como si nada, Ava siente miedo y no se entregará hasta su esposo hasta el momento indicado. Lista para dormir, la chica sintió un poco sed, fue a donde el minibar, pero no halló ninguna botella de agua, supuso que a su mucama se le olvidó surtir los suministros.
— Kay… — llamó desde la puerta del baño.
— Mmm.
— Iré por agua a la cocina, ¿quieres algo?
— No muñeca, no tardes.
— Oki…
Todo en la planta baja estaba oscuro, así que con la ayuda de su teléfono alumbro su camino hasta llegar a la cocina, busco entre la alacena las botellas de agua, tomo dos y luego volvió. Mientras subía de nuevo por las escaleras, escucho ruidos extraños provenientes del otro lado de las escaleras, ya que había dos que dividían las habitaciones. En esa área se encontraba el despacho de Kilian, escucho voces apenas reconocibles, entonces supuso que estaba con su suegra y recordó que tenía algo que consultar con ella. No lo pensó demasiado y camino hacia la habitación, al llegar la puerta estaba medio abierta, se asomó antes de tocar y se quedó petrificada ante lo que vio.
Kilian e Ivana estaba en una posición muy comprometedora, ella estaba sentada sobre el escritorio con el caballero entre sus piernas mientras devoraba la boca y el cuello. La mujer gemía bajo para no hacer mucho ruido, ninguno de los dos se percató de la intrusa fisgona quien apenas pudo salir del shock, sigilosamente se alejó de la puerta antes de ver más allá de lo que debería.
Mientras tanto, la clandestina pareja consumó su acto con una follada intensa y salvaje sobre el escritorio de aquel despacho. Monik dormía profundamente después de tomarse una pastilla para conciliar el sueño o al menos eso creían. Ava por su parte, subió corriendo a su habitación temerosa de ser descubierta. Su corazón latía con fuerza, sentía rabia, decepción y lástima por su suegra, pues ella ni ninguna mujer merecía lo que esos dos hacían en su propia casa.
— ¿Estás bien? – pregunto Kayden al verla llegar y ver su rostro un poco pálido.
— Ahh, ah – gritó nerviosa. — carajo, casi me matas de un susto.
— ¿Qué te paso?, ¿Por qué tienes es cara?, ¿acaso viste a un fantasma?
Fantasma… eso habría preferido ver en lugar de lo que vio realmente, Ava seguía sorprendida, no sabía si debía hablar o si todos en esa familia sabían lo que estaba pasando. De pronto recordó las reglas de las que le hablo Ivana; “Cada habitación es un mundo independiente y no debes interferir” y decidió guardar silencio hasta que sintiera que era oportuno.
No quería precipitarse y ocasionar un problema grande que pudiera cambiarle la vida a Monik y su familia, solo por abrir la boca sin pruebas. Quien le iba a creer era su palabra contra la de ellos y al final la única metida sería ella, así que buscaría la manera de averiguar si es algo que a voz silenciosa, oídos sordos y ojos ciegos. También le preocupa la reacción que tendría su esposo si se lo contara, ¿confiaría en su palabra o no?
— Hey muñeca – Kayden tomo su rostro entre sus manos para llamar su atención.
— ¿Ah?, ¿Qué?
— Te estoy hablando… ¿Qué te ha pasado?, estás pálida y nerviosa como si hubieras visto un fantasma.
— No, no… no es nada – balbuceo en busca de una respuesta. — estaba muy oscuro allá abajo, no supe donde estaba los interruptores y luego escuche ruidos extraños, me asuste mucho y salí corriendo. — mintió y Kayden rio antes de abrazarla.
— Lo ves, te dije que no viéramos películas de terror por las noches… la mente es traicionera… debiste esperar a que saliera del baño para ir juntos…
— Supongo que tienes razón… la película que vi es aterradora. — hizo un gesto de asco que él no vio.
— Exageras… en fin… ven, vamos a dormir – se separó de ella, la tomo de la mano y la llevo hacia la cama, pero Ava se detuvo abruptamente.
— ¿Qué haces?
— Vamos a, ¿dormir?
— Sí, pero yo dormiré en el sofá. — señaló ella.
— Ava, por favor, intentemos avanzar un poco, ¿sí?… duerme conmigo – dijo casi suplicante, ella lo miro dudosa. — bien, prometo mantener las manos quietas si accedes a dormir conmigo.
— Tú en tu lado y yo en mío.
— Lo prometo – dijo serio y luego sonrió con malicia. — de todos modos, cuando estés profundamente dormida, pudo aprovecharme de ti. — bromeo.
— ¡Kayden! – advirtió sería.
— Está bien, me mantendré de mi lado – hizo una pausa – por ahora. — ella agitó la cabeza negando, pero no se negó.
Tomo todas las almohadas que encontró en la habitación y luego las coloco en norma de barrera para marcar los límites, su esposo no dejaba de reír divertido. Ava solo lo veía como si fuera un bicho raro al ver como se burlaba de su ella.
— Si no paras de burlarte de mí… me iré al sofá.
— Oh, vamos, muñeca… no muerdo. — ella bufó burlona.
— Esta marca – señala su cuello. — demuestra lo contrarío – él rompe a carcajadas.
— Para mí es una obra de arte y no me reprendas por marcar mi territorio. — se encoge de hombros como si nada, ella toma una almohada y se la lanza con fuerza en medio de risas.
— Eres un loco… ya duérmete.
Ambos se acostaron de su lado de la cama, apagaron las luces y se acomodaron en la inmensa cama, ninguno de los dos podía dormir, Kayden porque no podía con la tentación durmiendo a su lado. Y Ava porque su conciencia no la dejaba, sentía pena por Monik ella adoraba a su esposo y él la traicionaba bajo el mismo techo, nunca había sentido tanto repudio por una persona como lo hacía por Ivana.
Era una hipócrita, decía preocuparse por el bienestar de la familia, mientras se metía bajo las sabanas del marido de otra. Toda esa escena la puso a pensar en cuantos secretos ocultos podría haber en esa casa, juntos actuaban como si fueran la familia perfecta, pero a solas cada uno se sumergía en su propio mundo. No se quejaba de la atención y el buen trato, pues la mayoría de ellos era amable con ella… pero.
Ava estaba tan sumergida en sus pensamientos que no se dio cuanta cuando su esposo retiro algunas almohadas del medio para acercarse un poco a ella.
— ¿Por qué tienes que oler tan jodidamente rico? – susurró Kay con la voz ronca, olfateando su cabello y con sus dedos rozó sobre la espalda de Ava, quien estaba en posición boca abajo, se movió un poco quedando aún de espaldas a él. — tu aroma me encanta, me envicia y me provoca las ganas de devorar todo tu cuerpo completo… eres un pecado muñeca. — dijo acercándose aún más, hasta fundirse en su cuello como un adicto.
— ¿Qué haces? – tartamudeo, nerviosa, dejando sé llevar por las caricias.
— No pudo dormir y veo que tú tampoco… tal vez si me dejas abrazarte de cucharita… podamos conciliar el sueño más rápido.
— Kayden... solo un poco de paciencia... ¿sí?
— Ok, ok, no cruzaré los límites que maduramente pusiste entre nosotros. — se burló y ella río. — mantendré mi distancia, solo relájate y disfruta.
— Gracias… — susurró.
— De nada muñeca… prometí ser paciente, aunque sea una tortura… descansa. — ella se relajó, olvidándose de todo bajo las suaves caricias de su esposo, las cuales la hicieron dormir profundamente.