Capítulo 36 – Bienvenida a la familia Lynch.

2839 Words
Capítulo 36 – Bienvenida a la familia Lynch. Kayden — Muñeca… hey muñeca, ¡despierta! – moví su hombro con suavidad, pero ella estaba profundamente dormida. — Esposa mía… nena, Ava. — tararee. — Gaby – se quejó dormida – dame 5 minutos más, por favor. — no pude evitar reírme, es tan linda. Todo el viaje me la pasé contemplando lo hermosa que se ve cuando duerme en paz. — Muñeca, sé que estás cómoda, pero podría dejar de babear mi brazo, por favor. — bromee y ella abrió los ojos de golpe, levantándose asustada. — ¿Qué paso?, ¿dónde estoy? - reí. — Estás en el paraíso a lado de tu ardiente esposo. — respondo divertido, ella rueda los ojos y me da un golpe. — Ja, ja, ja, qué chistoso eres. — Hemos llegado, mis padres ya están abajo, pero la bella durmiente no despertaba… ¿Acaso esperabas un beso de tu príncipe azul para despertar? — Sigue de tonto y te daré un golpe más fuerte… por cómico. Al bajar abordamos las camionetas que mando el abuelo para recibirnos, durante todo el camino desde que salimos del aeropuerto, mi linda esposa no dejaba de hacer gestos de impresión y emoción ante el hermoso paisaje que nos brindas nuestras hermosas playas, parecía una niña a la cual sacaban de paseo por primera vez. Y eso me pareció tierno y encantador. — Deja de hacer esas caras, Ava, pareciera que jamás has visto el mar. — Nunca… es la primera vez y es bellísimo, siempre quise conocer el mar de cerca. — abrí los ojos como platos de la impresión, voltee a ver a Eros y tenía la misma expresión que yo… esto era increíble. — Estás de broma, ¿verdad? — ella voltea a verme y niega. — Mi padre nunca nos ha llevado de paseo a ningún lado, playas, viajes, excursiones, parques, centros comerciales o cosas divertidas. — ¿Por qué? — Porque no le gustan - respondió y me explicó un poco de como eran las cosas en su casa, dejándome totalmente estupefacto. Eros nos avisó que estábamos por llegar, así que ella aprovechó el poco tiempo para arreglar el bonito y sencillo vestido de botones azul que traía puesto, la verdad es que no era nada extravagante, pero en ella lucia, perfecto. Claramente, su estilo de vestimenta no era la adecuada, es por eso que mi madre dijo que ella se encargaría de orientarla para que vista adecuadamente. No es que no me guste su sencillez, pero ser una Lynch es cosa de niveles o de lo contrario se la comerán viva y a mí también. Honestamente, me sentía un poco preocupado, porque no sabía si en algún momento de nuestras vidas como matrimonio podríamos equilibrar nuestra relación, sé que esperar que ella cumpla con todas mis demandas, era absurdo. Somos como el agua y el fuego, sin embargo, espero que por lo menos podemos intentar vivir juntos y no matarnos en el intento. Eros dice que lo que siento por Ava es atracción y que es el primer paso para llegar al amor verdadero, que no por ser un matrimonio arreglado tiene que ser una condena a muerte para mí o una tortura para ella que es más joven. El problema es que yo no creo en el amor… solo en los deseos carnales y materiales… nunca me he enamorado de verdad, con Mon he pasado mucho, le quiero y tengo una co-dependencia como le llama mi madre… por el sexo. Pero al final solo es afecto. No es amor, si lo fuera habría hecho todo lo posible por convertirla en mi esposa y ahora otra ocupa ese título. Muchas veces he llegado a pensar que ambos nos hemos dado cuenta de que esto solo es costumbre, pero que ninguno de los dos quiere aceptar el hecho de que todo en nuestras vidas ha cambiado. Mientras yo quiero ser más libre e independiente, ella intenta monopolizar mi tiempo y mi atención solo para ella, cada día se vuelve más posesiva, más empalagosa y más tóxica, de seguir así podríamos terminar mal. — Hemos llegado, señor – la voz de Eros me saca de mis pensamientos, volteo a ver a Ava y la noto un poco nerviosa, pellizca su mano, así que coloco mi mano sobre la suya y ella me mira a los ojos. — Tranquila, ellos no son tan malos como te los imaginas, conócelos antes de preocuparte… ok. — ella asiente. Al bajar del vehículo, lo rodeo para esperar a mi esposa del otro lado, caminamos por el corredor hacia la entrada, unos treinta metros de distancia aproximadamente. En la entrada de la casa, nos esperan todos, mis padres ya están a lado de mi abuelo, quien observa a Ava con una enorme sonrisa. Y allí está el efecto que provoca, mi linda muñeca en los demás, mis hermanos tienen los ojos puestos en mí y les sonrío. — Hola, familia, el consentido de la casa ha vuelto… me extrañaron. — salude cuando y todos rieron negando. — Bienvenido a cada hijo — me acerqué al abuelo para saludarlo primero, lo abracé y le di un beso en cada mejilla, luego tomo mi rostro entre sus manos para mirarme a los ojos. — Muchas felicidades por tu matrimonio y por traer a un nuevo m*****o a esta casa, espero que la cuides, la valores y la respetes. — asentí — sé que a partir de ahora crecerás como persona y te convertirás en un hombre maduro de verdad. — Así lo haré abuelo. — respondí, él besó mi frente y luego ambos volteamos a ver a mi esposa, le ofrecí mi mano para que se acercara y ella la acepto. — Ella es Ava San Miguel, mi esposa… Ava esté es mi abuelo el señor Camilo Lynch, el pilar de nuestra familia. — Es un placer señor. — respondió tímidamente acercarse al abuelo, quien nos sorprendió a todos cuando la abrazó y le dio un beso. — Bienvenida a la familia, Ava — ella sonrió y el abuelo le regreso el gesto, la observo con determinación, poniéndola un poco nerviosa. — Por dios, pero, ¿cuántos años tienes?, pareces una niña, aunque eres muy bella. — 18 años… — responde ella y el abuelo me mira para luego me guiña un ojo. — Sin duda tiene un buen gusto, cuídala mucho… Mira Ava esta es tu nueva familia. — señalo al resto que espera conocer a mi hermosa esposa. — Gracias, señor. — Nada de señor… llámame abuelo, como todos los demás, por favor. — ella asintió. — y a partir de ahora todos nosotros somos tu familia, así que siente como en tu casa y ten la seguridad que todos cuidaremos de ti. — Hola… mi nombre es Kendal y soy el hermano mayor de Kayden — saludo de mano. — y esta es mi esposa Casandra — ellas se saludaron con una sonrisa. — Es un placer Ava, espero que nos llevemos muy bien y que podremos ser muy buenas amigas — hablo Cassie. — Bueno, bueno, es mi turno — dijo mi hermana empujando a Kendral y a Cas — Hola, mi nombre es Karin, soy la segunda hermana de Kay y también espero que nos llevemos de maravilla cuñada — dijo emocionada y Ava sonrió. — bien, mira estás es mi familia, mi esposo Orlando y ellas mis amadas hijas Kiras y Olivia… niñas digan, ¡hola!, as u nueva tía. — Hola tía… es un placer conocerte. — dijeron al mismo tiempo haciendo sonreír a Ava quien se inclinó para besar sus mejillas. — Tío, tu esposa es muy bonita, parece una hermosa princesa de cuentos de hadas. — comento Live provocando la risa de todos y el sonrojado de Ava. — Eso es porque tu tío tiene un muy buen gusto con las mujeres… — Eso, sin duda. — Respondió mi hermano. Después de las presentaciones familiares y antes de entrar al interior de la casa, el abuelo presentó a Ava con el personal de servicio para que se conocieran y supiera que debía tratarla igual que al resto de la familia. Primero presentó a su mayordomo, seguido el ama de llaves (Adelaida – Lala), Sonia (cocinera), las mucamas principales (Salomé, Tatiana y Dina), los choferes (Gonzalo, Can y Pablo) y guardias principales (Roy, Eros y Oz, entre otros que soporte). Ella los saluda amablemente a todos, regalándoles una hermosa y sincera sonrisa, aunque la actitud de Salomé no me agrado mucho, así que espero que no me dé problemas. Al ingresar al interior de la casa, Ava se quedó boquiabierta al ver todo el lujo que había a su alrededor, ya que si por fuera la fachada de la casa es impresionante, por dentro lo es aún más y por su reacción jamás había visto algo igual. Luego de recuperarse, el abuelo me indicó que debía llevar a mi esposa a nuestro nido de amor y luego me pidió que le mostrara la casa. Antes de la cena familiar y la tradicional entrega de regalos al nuevo m*****o de la familia. Cosa que Ava aún no sabe, de hecho, hay muchas cosas que debe aprender para acostumbrarse a la vida dentro de esta casa. La guio por el pasillo hasta las escaleras que nos condicen hasta mí… nuestra habitación, con Homero, la tía Ivana por delante, y los de servicio detrás de nosotros con nuestras pertenencias. Homero nos abre la puerta y al entrar casi se me cae el hígado al ver el sacrilegio que habían hecho en mi amada habitación… fue remodelada… — El señor ha ordenado que remodelemos la habitación para darle espacio más acorde para la pareja de recién casados, espero que les guste lo que hemos hecho para ustedes. — comento mi tía. — Pero, ¿Qué carajos le hicieron a mi habitación?, tía, esto es invasión a la propiedad privada, ¿Qué tenía de malo mi antigua decoración? – Ava se burla de mi reacción de niño mimando, ruedo los ojos. — No seas exagerado Kayden, además, tu antigua decoración simplemente no era la más adecuada… ya no eres un soltero, rebelde sin causa, ahora eres un hombre casado. — replica mi tía. — bufo molesto… odio que toquen mis cosas sin mi permiso, todas mis cosas eran especiales para mí. — Espero que no hayan tocado mi espacio sagrado y que no hayan tirado nada de mis pertenencias. — Sus cosas están en la pequeña bodega que hay atrás del estudio joven, no se preocupe, no hemos tirado nada. — aclaro Homero. — ¿Qué te parece Ava? – le pregunta mi tía y ella recorre la habitación con la mirada antes de verme a los ojos y sonreír. — Si es hermoso… gracias por la atención. — No es nada, cualquier cosa que necesites, puedes decírmelo a mí… mi habitación está subiendo por la segunda escalera a la izquierda o también puedes consultar a Homero. — Así lo haré muchas gracias. Mi tía cruzó algunas palabras más con nosotros y antes de retirarse me recordó que debíamos bajar una hora antes de la cena. Cuando al fin nos quedamos solos, mi muñeca comenzó a explorar todo el espacio, se acercó a la pequeña biblioteca improvisada, la observo y sonrió, supongo que le agrado. En la habitación nueva había varias cosas nuevas como una pequeña cocinera con una mini nevera, horno, cafetera y utensilios básicos, además de un pequeño comedor para dos personas. ¡OK!, eso es nuevo… al igual que las paredes de cristal que marcan las divisiones del lugar, la decoración de la terraza donde antes ni siquiera había un comedor de patio, ahora hay eso, dos tumbonas, una hamaca, muebles y más plantas. ¡Dios!, pero, ¿Qué le han hecho a mi santuario de tranquilidad? Observo a mi alrededor y la cama también fue remplazada, ahora tengo una King en lugar de una matrimonial, hay un nuevo centro entretenimiento con pantalla de 90" y una mini sala como para recibir visitas, la habitación ya no lo parece, ahora es prácticamente un departamento. — ¿Esto es una habitación? – su voz me hizo voltea. — Bueno, supongo que solía serlo, ahora es nuestro mini espacio personal… — ¿Cómo? — pregunta y antes de contestar me siento sobre la cama. — Verás, esposa mía, cada habitación de esta gran mansión es un espacio personal, es como si viviéramos en un condominio de departamentos. — ella frunce el ceño. — es una manera de independizarnos un poco. — ¿No sería normal que cada quien viviera en una casa independiente? — Tal vez, pero al abuelo le gusta tener a su familia unida… — Esto es raro… pero bueno que me sorprende, la gente loca vive rodeada de extravagancias — comento y eso me pareció divertido. — Bienvenida a tu nueva vida… muñeca. — Kayden deja de llamarme así me irrita. — Lo sé, pero ya te dije que no pudo. — rueda los ojos. — Eres imposible – bufa exasperada. — En fin, ¿puedo hacer mío este espacio? – ella se refiere al estudio con biblioteca. — Es todo tuyo, en tanto no te metas con mi espacio. — ella frunce el ceño y yo señalo mi pequeño estudio de música. — Puedo preguntar, ¿Qué hay allí? – sonrío con malicia. — ¿En serio quieres saber? – ella entrecierra los ojos. — es mi cuarto de juego, ¿quieres ver? – camino hacia la puerta, la abro y la invito a pasar. — Creo que con saber que es prohibida me basta, no me interesa saber qué es lo que tu retorcida mente oculta ahí. — Como quieras… Cerré de nuevo la puerta, ya habrá momento para mostrarle lo que hay, comencé a quitarme la ropa, mientras tiene toda su atención puesta en sus maletas. Está tan concentrada que no puedo resistirme a molestarla, así que, ya que termine de desvestirme y quedar en bóxer, la llamo. — Muñeca – la llamo y ella voltea a verme con total irritación – piensa rápido – le grito antes de lanzarle la camisa que me acababa de quitar. — ella al verme semidesnudo abre los ojos como platos, sus mejillas toman un tono rosa muy lindo y sé queda helada recorriendo mi cuerpo con la mierda, reconozco el efecto que causo en las mujeres. — ¿te gusta lo que ves? – ella reacciona. — Eres un maldito idiota – grita lanzándome la camisa de vuelta – ¿acaso no puedes desvestirte en el baño o en el closet?, tienes que actuar tan inmaduro. — Estoy en mi habitación, nadie me ve y siempre me ha gustado andar desnudo, hace calor y ahora mismo tomaré un baño, ¿Qué tiene de malo? — Ya no estás solo, querido, también estoy aquí y te agradecería por favor que cambies tus sucios hábitos, no quiero tener que andar viendo tus miserias por doquier. — responde sin mirarme lo que me divierte más, que sea tan mojigata. — ¿Miserias?, ajá, y por eso te quedaste embobada. — Kayden por favor – suspira – puedes dejar de ser tan idiota y comportarte como un adulto. — voltea a verme a los ojos, evitados ver de nuevo mi cuerpo, me pongo más divertido y me bajo la ropa interior. Ella jadea sorprendida y de inmediato cierra los ojos antes de voltear de nuevo, me burlo de su reacción. — eres un sinvergüenza, un pervertido, un… ah h – grita molesta. — Por dios Ava, cualquiera que te viera diría que nunca has visto a un hombre desnudo… ¡Oh!, es cierto, eres virgen aún o eso es lo que creemos. — Lo soy, aunque te cueste suponerlo, no todas somos unas zorras como las mujeres que acostumbras a tratar. — La cuestión, esposa mía, es que hay vírgenes que conocen la anatomía humana sin siquiera haberla probado, dime, ¿tú la conoces Ava? — Vete al infierno, Kayden… ve a darte un baño y deja de molestar. — gritó sin voltear a verme. Al salir del baño, entro al closet, tomo un pantalón y una camisa fresca, me visto y al salir no veo a Ava por ningún lado, de pronto el sonido de un violín me llevé hasta la terraza, abro la puerta corrediza y ahí está ella sentada en el balcón que es amplio. Me reclinó en el umbral de puerta para observarla en silencio, la melodía que toca es suave y envolvente, no tenía ni idea que ella tuviera ese hermoso talento. Ella termina de tocar la melodía y luego la escucho sollozar, lo que me provoca un cosquilleo de angustia en el pecho, debe extrañar a su familia, su ciudad y sus amigos. Espero que nuestra relación mejore cada día para que ella no se sienta sola, después de todo yo la traje a mi mundo en contra de su voluntad.
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