Capítulo 54 – Remordimientos.

2129 Words
Ava Desperté con la luz del día golpeando mi rostro, intente moverme para estirar mi cuerpo como lo hago cada mañana, pero Kayden me tenía aprisionada entre sus brazos como lo ha hecho desde que comenzamos a dormir junto. Al principio me costó un poco acostumbrarme a su cercanía, pero luego de cinco noches juntos, siento que no podré vivir sin sentir el calor de su cuerpo y sobre todo sin esas caricias calientes que me hacen perder la cabeza. He tenido al menos seis orgasmos solo con el toque de sus manos en mí… y si así de increíble se siente solo con su mano, no puedo ni siquiera imaginarme como sería cuando su… entre en… Dios, solo de imaginarlo, me acaloro… hay Ava… pero qué pervertida eres. Intente moverme, pues necesitaba ir al baño, sin embargo, estaba enroscado a mi cuerpo como si fuera una serpiente a punto de estrangular a su presa. Me moví poco a poco y solo logré girarme para quedar frente a él, me detuve a detallar su rostro, nunca me cansaría de ver lo guapos que es… lo admito, también me gusto desde que lo conocí, solo me cayó muy mala su actitud de casanova. Acaricie sus mejillas, luego su frente, delinee sus pestañas, cejas y nariz con mis dedos, hizo un gesto gracioso que me hizo reír. Intente zafarme nuevamente, pero me apretó más a su cuerpo. — Kayden… me aprietas y necesito ir al baño – me quejé, pero no despertaba – epa, epa, bello, durmiente… despierta. — grité bromeando y me sonrío. — ¿estás despierto? —, pregunte incrédula. — Más o menos, necesitaba del beso mágico de mi muñeca para despertar completamente. — lo miré mal… pero aun así le seguí el juego y le di un beso en la frente. — ¿Qué?, eso no es un beso Ava. — Ja, ja, ja, lo siento, pero no me gusta besar sapos con mal aliento matutino. — dije divertida. — Ah, ¿sí?… ahora verás lo que este sapo puede hacerte. — dijo antes comenzar a hacerme cosquillas. — No… Kayden, ja, ja, ja… para… para, por favor… me voy a ser pis. — grité en medio de las risas, pero él siguió hasta que se colocó sobre mi cuerpo haciéndome sentir a su amigo, el madrugador bien despierto… sujeta mis manos y las lleva arriba de mi cabeza. — que… ¿Qué haces? – pregunte nerviosa. — No haré nada que no quieras, aún, pero debo castigarte. — dijo coqueto. — ¿Por qué? — Porque como mi esposoa tu deber es levantar con un beso de amor a tu amado esposo, por lo pronto en la boca y tal vez después en… — no lo dejo terminar y le tapó la boca. — Eses un pervertido… esperas que ponga eso – señalo con la mirada su entrepierna. — ¿en mi boca? – quito mi mano. — Yo sé que te va a gustar cuando lo pruebes — dice el muy sínico, abro la boca sin poder creer lo que dijo. — Estás loco… yo jamás… — Nunca digas nunca muñeca. — me interrumpió burlándose de mí antes de soltar mis manos y frotar su nariz contra la mía. Nos quedamos en silencio por un momento, hasta las ganas de ir al baño se me habían olvidado, me detengo a observar su rostro con las escasas marcas de los golpes que tenía. Por impulso acaricié sus labios y pómulos que aún tiene rastros de las heridas, sentí angustia, apena y enojo por su actitud primitiva, pero también sentí culpa. Él sonrió bajo mi toque y beso la palma de mi mano con ternura. — Ya casi no se ven… — Todo gracias a los cuidados de mi bella esposa, esas cremas que haces realmente son buenas, considero que deberías estudiar eso. — dice y sonrió. — ¿En serio lo crees? — pregunté emocionada, que él crea en mí me hace sentir importante. — Claro, tienes talento… aunque en mi caso considero que si aplicas beso terapias se curará al instante. — reí antes de complacerlo. — Mmm… muñeca, esa boquita sucia sabe deliciosa. — me sonrojé y le di un golpe en el pecho. — Cállate tonto… ahora quítate que debo ir al baño. — Uy… es una pena porque tendrás que esperar a que salga del baño. — se levanta y sale corriendo al baño. — ¡Kayden! – gruñí haciendo una voz grave provocando que riera a carcajadas antes de cerrar la puerta del baño — Eres un tonto. — dije lanzándole una almohada para golpearlo, pero fallé, porque cerró y luego abrió para dejarme entrar. Me levanté y corrí a hacer pis y asearme, al salir entre el closet para buscar nuestra ropa, desde hace algún tiempo comencé a poner en práctica algunos de mis debes de esposa, como levantarlo temprano, ya que es un flojo o preparar su ropa de trabajo y otras cositas. Él se colocaba la ropa sin protestar o cambiar algo, supongo que le gustan mis gustos, además, las clases de vestimenta que me dio Monik me sirvieron de mucho. Kayden salió del baño para que yo pudiera usarlo, hice mis necesidades y rutina, luego salí, me cambie y lo ayude con la corbata mientras me perdía en mis pensamientos. — 1 dólar por saber en qué piensas muñeca. — bromee sacándome de mis pensamientos. — Nada – frunce el ceño y suspiro. — bueno, es que han pasado algunos días y ni Dylan ni Montserrat han dado señas de vida. — Y, ¿Qué te preocupa?, tal vez ambos lo aceptaron y dejaran de molestar. — ¿En serio crees eso?, de Dylan, puede que sí, porque no tiene bases para seguir luchando, pero, ¿de Monse? – niego. — se me hace poco creíble que te haya superado así porque si después de tantos años juntos… tan tranquilidad da miedo… y tengo un mal presentimiento. — Muñeca… deja de centrarte en ellos… y enfócate solo en nosotros, recuerda faltan dos semanas para la boda… — Cierto, lo que me recuerda que tu mamá quiere que elijamos la comida, los postres y el sabor del pastel, así que hoy luego de ir a probarme el vestido iré a buscarte. — Me parece perfecto… pero mejor me reúno contigo donde el vestido y te llevo a almorzar por ahí que te parece. — Perfecto. — le doy un beso y luego bajamos a desayunar antes de irse (…) Me dirijo a la casa de modas donde me están confeccionando mi vestido de novia, la diseñadora es una gran amiga de Monik, la cual viaja mucho, pero por petición de mi suegra vino solo por mí. Antes de ir a la cita para prueba del vestido, Eros me lleva a recoger a Gaby quien gracias al permiso especial que le solicito mi suegro a mi padre, me ha estado ayudando con mis pendientes para la boda. Durante el trayecto no paramos de platicar y reí un poco, noto que se pone nerviosa cuando Eros la mira por el retrovisor, esto ha pasado los últimos días y si la intuición no me engaña, se gustan. Lo que me hace feliz por ella, pero me preocupa por la posición de Eros, papá jamás lo aceptaría como no acepto a Dylan y eso que mi ex no era pobre del todo. Al llegar saludamos a Caro, quien nos recibe con una enorme sonrisa en los últimos días las tres hemos hecho una conexión muy linda. Carolina no solo es una increíble diseñadora, sino también es una gran persona, es inteligente, independiente, intrépida, valiente y sobre todo honesta. Comprendo por qué mi suegra la admira, la quiere y confía en ella, a pesar de que fue pareja de su esposo antes de casarse con mi ella. La historia a mi parecer es un poco triste, porque todo apunta a que Monik se interpuso entre ellos, pero la realidad es que mi suegra, al igual que yo, fui forzada a casarse sin amor. A ambas mujeres les costó mucho recuperar su amistad, sobre todo porque Kilian seguía buscando a Caro después de casarse… ¿Les suena algo familiar, es asunto?, en fin, de tal palo… Carolina le puso fin al problema yéndose a otro país, perdió contacto con Monik durante casi quince años y para cuando volvió mis suegros ya eran una familia feliz y así retomaron su amistad. Lo que me recuerda a escena que vi en el despacho de mi suegro y cada vez que los veo siento náuseas, por lo tanto, he mantenido mi distancia con la señora Ivana, ella intenta involucrarse en mis asuntos matrimoniales y simplemente le doy la vuelta al asunto. No me interesa ni quiero nada que venga de esa señora, pues yo estaré siempre del lado de mi suegra, ella es tan buena que no merece lo que hacen a sus espaldas. Y lo que más me quema es verla a la cara y no tener el valor de contárselo, para que abra los ojos y deje de ser la burla de esos dos… también quise decírselo a Kayden, pero me frena su poca manera de razonar y explotar. — Oh, por Dios – la voz de Monik me saca de mis pensamientos. — Ava pareces un verdadero ángel… estás preciosa. — parpadeo regresando a la realidad y me veo al espejo entendido sus palabras. El vestido corte princesa y corazón esponjado con bordados en pedrería swarovski de mangas larga transparente y hombros descubiertos… divino. Para darle más resalte, Carolina coloca un velo con una tiara y ¡OMG!, es bellísimo. — Oh, por dos, Ava te ves… no, sin duda vas a ser la novia más hermosa de todo el mundo, tanto que cuando tu marido te vea se quedará sin habla y mamá llorará de la emoción. — No exageres… — No es exageración, nena — dice Caro — no es porque sea uno de mis bebes, pero te ves divina… Monik préstame a tu nuera, una sesión de fotos y la convierto en una modelo famosa. — De ninguna manera, mi hijo me mata antes de que eso suceda. — agrega Monik divertida colocándose a mi lado. — Qué controlador… sin duda igual que el padre. — Ni que lo digas — bromea ni suegra y todas reímos. — sin duda tu hermana tiene razón, Kayden se va a morir cuando te vea… te puedo asegurar que mi hijo es un fiel admirador de tu belleza y esta imagen lo dejará con la boca abierta… — ¿Tú crees? – pregunto dudosa. — Te lo prometo – se coloca frente a mí y sujeta mis manos con cariño. — gracias por llegar a su vida y cambiarla, eres un ángel. — dice con lágrimas en los ojos, cuando le conté lo de Monse no lo podía creer, pero se alegró mucho por la decisión de su hijo. — Pues yo considero que ambos estamos cambiando para bien… tal vez la manera en la que el destino nos juntó no fue la más bella y romántica, pero en el camino aprenderemos a mejorar los detalles. — dije con una sonrisa, Caro fue llamada por un momento y nos quedamos las tres solas, mientras mi Gaby, veía unos catálogos, Monik tomó mis manos. — Dime una cosa – asiento para que pregunte – ¿lo quieres? – sonrío nerviosa, la respuesta es clara y simple ¡Sí!, sin embargo, soy demasiado obstinada para decirlo. — no me respondas, el brillo de tus ojos y esa enorme sonrisa, me lo dice todo y déjame decirte que me siento feliz y espero de corazón que sean muy, pero muy felices… porque, aunque no lo creas, le he apostado todo a su felicidad desde que mi hijo te conoció. — una lágrima se le escapó. — Ava, nadie mejor que yo lo entiende. — Lo sé y por eso te agradezco mucho que seas tan buena conmigo desde el principio, eres la mejor suegra que cualquier mujer puede desear. — fui honesta, la abracé y sentí como mi corazón se comprimía por la culpa y los remordimientos, por no decir lo que sé… lo pensé por un momento antes de considerar que no debía callar más, me alejo de ella y la vi a los ojos. — Monik. … Yo… quiero… — Hey chicas, no hagan drama con el vestido puesto, si lo mojan con lágrimas antes de la boda será de mala suerte. — nos interrumpe Carolina antes ordenarles a sus asistentes que me lo quitaran. Supuse que no era el momento… pero sin duda tengo que hacerlo, no pudo cargar con ese peso yo sola.
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