Una vez encontré a Colton, lo halo del brazo y entramos en la pequeña cabaña donde debíamos montar todo un espectáculo, cerré la puerta y lo miré, él enarco una ceja y me miró de arriba a abajo, yo le sonreí y él supo lo que debíamos hacer.
- ¡Oye! Esto no es justo - dijo - Lo se tampoco para mi, pero se que quieres a Ashley, así que no te dejaré que tengas tus 5 minutos en el paraíso con alguien más, así es que fingiremos ¿ok? - Vale, ¿cual es el plan ? - pregunta y yo solo - Sígueme la jugada ¿bien?
- Ok - Dice y entonces - Oh, Dios mio Colt, es taaaan grande! No creo que quepa - digo sintiendo mis mejillas arder, él solo ríe ante mi reacción y sigue el juego - Oh, jess, claro que cabrá, yo me haré cargo - dice
- Jmn, ok, ¿que debo hacer Colt? - digo y justo en ese momento...
Escucho la voz de Keith y un estallido de algo cayéndose -¿ Que demonios creen que hacen? - Dice y siento sus zancadas en el césped cercano a la cabaña y entonces empuja la puerta y me coge como a un costal de papa.
- Bájame Keith Mason Manning Ferguson, bájame ahora - Grito - Yo, soy un hombre y hago lo que me plazca ahora has silencio Jessie - mi boca se cerro de una sola vez y me saca fuera del Prado de los Vincent y me sube a su camioneta.
-¿ Que demonios te pasa Keith? Ya deja de confundirme ¿quieres? - digo intentando salir de la camioneta - Entonces tu tampoco lo hagas - me espeta con rabia, el tiempo se detiene por un Momento y entonces lo miro - sabes Keith, creo que esto de buscar ayuda en ti, se volverá un problema - digo
- ¿A que te refieres? - pregunta, lo miro con lágrimas en mis ojos - Keith, yo tengo un sueño, uno que mi padre jamás apreciará que yo tenga, yo crecí admirándolos desde mi ventana y cuando vi por primera vez a una mujer montar un toro, me dije que quería ser así - digo - yo te admiro Keith, tu pudiste y has podido cumplir con tus dos sueños y yo quiero ser como tú.
A pesar de que mis ojos estaban húmedos, no permití que una sola gota se derramase, no frente a Keith - pensé que confiabas en mi Keith y la verdad estaba muy equivocada,¿ pensaste que iba a tener esos 5 minutos con alguien a quien no amo? Que poca fe tienes en mi, supongo que por eso aquel primer beso que me diste significo tan poco para ti - digo y me desplomó en el respaldo del asiento del copiloto y dirijo mi atención a la ventana - Por ahora, por favor, solo llévame a casa - digo
Keith, no dijo nada mas, se limitó a poner mi sombrero donde pertenecía y mirando hacia atrás para reversar, salio del sitio y en un silencio que lanzaba chispas entre nosotros, tomamos nuestro camino, hasta que llegamos a mi casa.
- Gracias Keith, te veo mañana cuando lo de hoy sea pasado, te veo en el arroyo - dije bajándome de un salto de la camioneta, esta vez no esperé su ayuda y tampoco su respuesta, mañana vería que tanto le importaba yo.
Papá y los chicos, no estaban en casa, así que me quede tranquila, pero tenía miedo de que mamá notara lo que había ocurrido y quisiera que se lo explicara u la verdad ahora no tenía ganas de hablar, el día que había esperado con tanto anhelo, se había ido con chispas de tensión en el aire.
La casa estaba a oscuras, estaba sola, mama tampoco estaba, me sentía sola y desesperada, pero era mejor así, no quería darle explicaciones a nadie y mucho menos a mama, sabia que se sentiría culpable y hasta en parte lastimada, así que solo fue a la cocina, me calenté un vaso de leche y subí a mi habitación, era inútil, pensar en que le importaba a Keith, no podía meterme en su cabeza y saber lo que el pensaba y eso hacia que me odiara a mi misma, ¿que era lo que esperaba?
Keith, era mucho mayor, tenia mas experiencia, tenia una vida por delante con parte de sus sueños ya realizados, yo solo estaba allí, esperando a cumplir los míos y la verdad aun sin saber que hacer para poder hacerlos una realidad.
Me tome el vaso de leche caliente con galletas de chispas de chocolate, ¿que irónico no? Mi día termino con chispas por todas partes, tenia miedo, llore un rato hasta que me calme, me limpie y lave el rostro, me puse mi pijama y me puse mis audífonos conectados a mi Iphone, dejando que la música se colara por mis oídos y desplazara mi dolor a otro lejano lugar.