CALIFORNIA Su viaje no había salido como lo había planeado. Había ido a Pasadena en California en busca de aquel conocido que había trabajado para los Allen cuando estuvieron en Virginia. Fue claro para ella que sería el hombre más escurridizo del mundo pues cuando llegó a la antigua dirección que tenía le dijeron que se había mudado tenía dos años a los Ángeles. La mujer había maldecido entre dientes al darse cuenta que tendría que viajar más tiempo de lo planeado, pero por suerte, un par de horas después estuvo pisando Los Angeles. El bullicio de la ciudad era algo realmente insoportable, especialmente para una mujer como Martha que estaba acostumbrada a la rigidez de Washington. No le agradaba estar allí porque sentía que el ambiente, las estrellas de Hollywood y las fiestas desenfr

