TORONTO Abby sintió que el corazón se le paralizaba en el pecho. Evan no pareció poder evitar el contacto visual con ella y se vió extasiada en los sentimientos que sus hermosos ojos transmitían. Parpadeó un poco atónita al escucharlo pero después de unos segundos sonrió. —¿No me estás mintiendo? Evan sonrió. —No me atrevería a mentirte con algo tan serio. Abby lo abrazó. —Entonces ya que estas enamorado de mí tengo que empezar a buscar la forma de que me quieras profundamente, tanto como yo te quiero a tí. Siente esto—tomó su mano y la llevó a su pecho—, es lo que pasa cuando te siento cerca. Mi corazón parece querer salirse de mi pecho y ya no recuerdo cuándo fue la primera vez que pasó, solo ocurrió y ya está. Me dije a mi misma que no podía enamorarme de un soberbio como tú

