WASHINGTON Estaba lloviendo. Una fuerte tormenta había caído en la capital de Estados Unidos, las grandes gotas de lluvia impactaban contra el pavimento y circulaban por las calles debido a su abundancia. No estaba habiendo tregua. A pesar del tenso clima, eso no impidió que las personas que habían recibido un correo informando la hora en la que Evan Harrison daría su esperada conferencia de prensa, se dieran cita en el lugar. El enorme salón de eventos del Capitol Tower fue escogido como sede pues Evan no quería someter a su esposa a un tumulto de preguntas ni tampoco que ella fuera afectada con comentarios maliciosos. Su esposa no tenía reparos en decir que no le importaba lo que la gente dijera si ella sabía la verdad de todo. Evan no le iba a mentir, no quería que fuera. —Siento

