Igor y Tamara habían mantenido muy callado el tema de vivir juntos. Primero, porque era personal, íntimo y su asunto sobre todo. Segundo, porque la casa de la que se enamoraron requería unos cuantos ajustes para que Igor pudiese estar en paz dentro del lugar, y Tamara había sentido que se dejó llevar un poco por la emoción. Además, su familia la devoraría viva al escuchar que había decidido mudarse con su novio después de casi cuatro meses juntos. Para ella no era pronto, pero para ellos era tan prematuro como un parto a las 26 semanas: nadie quiere que su hijo nazca tan temprano, pero todos quieren que sobreviva.
Es complicado. Igor no había dicho nada al respecto. Ella solo lo observaba feliz, eligiendo muebles, comprando cortinas, discutiendo colores para las paredes. Tamara se sentía en una nube con su relación.
—Tamara, te estoy hablando —le dice su hermana.
—Sí.
—Ya pasaron el presupuesto para la residencia, tenemos una reunión esta semana con el arquitecto, los socios y el de finanzas —repite, y la joven asiente.
—Papá viene.
—Sí, papá y mamá se van a quedar en la casa conmigo —dice Verónica.
—¿Ya le dijiste a Fabio?
—No, está dos semanas fuera.
—Verónica… —empieza Lucía, y ella niega con la cabeza.
—Le pedí un espacio, creo que es lo mejor.
—¿Y no te cuestionó? —pregunta.
—No, creo que tampoco quiere estar conmigo.
—Bueno, tienes un buen salario y un sistema de apoyo —comenta su hermana—. El matrimonio no lo es todo, yo preferiría mi propio bebé y un marido ajeno —bromea Lucía, y sus hermanas se ríen, sobre todo Tamara.
—¿Compartirías a Patrick?
—Sí, a cambio de mi propio bebé —responde. Los dos se ríen—. Fui con un especialista en fertilidad, y me llamó vieja. Me dijo flaca en mal modo, me comentó que mis óvulos son escasos. La maldita me destruyó. No sé… no sé, como que construí esta vida y estos planes y simplemente no están dando frutos. Ahora no puedo tener los hijos, mi carrera no es lo que soñé, mi matrimonio es sólido, pero a veces me preocupo de que Patrick se canse y se vaya.
—Patrick te adora.
—Sí, pero nada dura, ¿entiendes? —pregunta su hermana, y ella asiente.
—¿Por qué no tomas unas vacaciones? Después del bebé yo tomaré mi licencia y tendrás más responsabilidades. Planea algo lindo, vete con Patrick. Yo explotaré laboralmente a Tamara, luego tú la explotas, luego la dejamos botada y vivimos nuestras fantasías.
—Gracias, Dios, por mis hermanas que me aman, me valoran y me respetan —responde Tamara, y ellas se ríen.
—Haz lo que ella dice, es necesario descansar. Creo que nos enseñaron a tener metas, ambiciones, trabajar duro, pero nadie nunca habla de lo importante que es estar feliz y tranquilo.
—Tamara, ¿qué hiciste? —pregunta su hermana, y ella niega con la cabeza.
—Nada.
—Tamara, tú tienes el corazón entre las piernas.
—Totalmente, ella coge y ya está enamorada —se queja Lucía—. No hagas una estupidez.
—Sí, Igor es muy guapo, muy golden retriever, socia, pero los goldens siguen siendo perros —dice Verónica.
—¿Por qué ustedes dos no pueden estar infelices solas? —pregunta Tamara—. Yo estoy feliz no estando infeliz.
Las dos la ven recoger rápidamente sus cosas, pero no dicen nada porque Alama y Fran estarán de visita y la sonsacarán.
Tamara va a uno de los ensayos de Grillo y escucha a los músicos burlándose de él. Sima estaba decidida a conquistarlo: había enviado flores, había mandado mensajes y, lo mejor de todo, había dado una entrevista recordándole al mundo que estaba soltera pero que tenía los ojos puestos en Grillo.
—Lo que es para uno, viene.
—Y lo que no, vas y te lo traes. La compra es para ti, pero tienes que ir a partirte y ganar el dinero para poder pagarla. Yo, cuando veo algo y lo quiero, voy.
—¿Seguimos hablando de amor o de comida? —insiste una de las entrevistadoras.
—Mora, conocí a un tipo. Fui súper clara, le mandé flores, mensajes, chocolates, porque leí que son su placer culposo. Yo ya cumplí. Si él decide desaprovecharme, es cosa de él.
—¿De quién estás hablando?
—De Grillo, no me importa que se sepa, me encanta todo del hombre,e s guapo, alto, fuerte, tiene dinero no ocupa el mío,t iene fama no necesita de la mía, tiene buen sexo y yo también. A ver si me llama, me escribe, me habla.—las demásríen y ahpi se detiene el teaser del programa de chismes.
Tamara termina de ver el video y pone sus labios en una línea. Grillo explica que no está intimidado, pero Sima le empata en locura, en intensidad. Y él ya ha estado con esas mujeres, así de guapas y locas. Y follar con ella fue espectacular dadas las circunstancias, el espacio y todo lo demás. Pero, juntos, o les va muy bien o queman el mundo… y no podía quemar el universo una vez más en ese mes.
No era posible pasar tres meses seguidos de una relación a otra; hasta él sentiría vergüenza por él mismo.
—Creo que sí tienes miedo —responde Tamara, y todos la ven divertidos porque la cara de Grillo cambia de inmediato.
—No tengo miedo.
—Sí, ella es tu igual.
—Polos iguales se repelen por algo.
—Sí, pero en las relaciones polos iguales funcionan a veces, te guste o no.
—Es muy sexy. Si no quieres con Sima, eres gay —le dice su baterista, y Grillo le enseña el dedo medio.
—¿Te imaginas el escándalo cuando rompa con ella?
—¡Grillo! —se quejan todos.
—Creo que si le das una oportunidad, podría salir muy bien —le anima Tamara.
Grillo recibe todo tipo de etiquetas en r************* : Grillo, llámala; Grillo, ¿quién deja pasar a Sima?; Grillo, te mandó regalos.
Y también las quejas de todas las mujeres que se han animado a dar el primer paso y las han rechazado:
Así no es, no se vale que la dejes en visto, no es justo que porque tengas miedo la ghostees.
Él la llamó, ahí enfrente de su grupo.
—Sima.
—Señor Grimaldi —ella sonríe y Grillo también.
—Xiomara.
—Ahh, solo las monjas en el colegio me llamaban así. Tú puedes llamarme otras cosas.
—No te estoy ignorando, pero no estoy disponible emocionalmente para sexo ocasional. ¿Sabes? Estoy en mi golden era —ella se ríe—. Estoy disponible para una cita y hacer bien las cosas. Y tú tienes pinta de rompecorazones, no sé si pueda con un corazón fragmentado.
—Tal vez yo también esté buscando algo serio.
Grillo se queda en silencio porque jamás se esperaría eso de la modelo, actriz, cantante súper mediatica, pero le gusta creer que él no es el único loco que cree en el amor.
—¿Qué tan serio?
—Siempre quiero algo serio, es que mis fotos en bikini y el buen sexo oral los confunden, pero debajo de mis tetas, despés de la grasa y los implantes, carño hay un corazón que necesita ser conquistado.
—Vale—repsonde — Paso por ti hoy, si estás libre. Tendremos una cita, y no tendremos sexo, como adultos respetables —responde él.—Habalaremos y comeremos.
—Genial.
—7:00 pm.
—Te esperaré… vestida —responde ella.