Todos mis recursos

2505 Words
Tamara se sentía tan a gusto con él que estaba sorprendida. Habían echado una siesta, ella se había conectado a unas cuantas reuniones, conversado con sus hermanas y se había dado la oca con ir a la oficina sin dar explicaciones. Simplemente había devuelto el gesto con una buena cena: un poquito de todo, algo del refri, algo recién hecho, bastante comida porque Igor tenía buen apetito. Cuando él despertó, fue directo hacia la cocina. La observó bailoteando mientras probaba la carne y sonrió; se acercó a ella y le preguntó si la dejó descansar. —Dormí bien, trabajé mejor y cociné. Espero te guste, porque es un invento de Grillo, pero me encanta. Tiene mucha carne, vegetales y este aliño se lo copié a mi mamá, entonces se llama “robo total”. —Y le pusiste ese huevito, qué rico —comenta y la llena de besos—. Adoro comer huevo. Mi mamá compró gallinas durante mi adolescencia porque los cuatro somos amantes del huevo. Es estúpido, ridículo lo mucho que nos gusta. Los dos se sientan a comer e Igor elogia el bowl de comida sabrosa que le sirvieron, mientras Tamara simplemente disfruta de la compañía. Su celular suena con el tono especial para Grillo, que es un grillo; Igor se ríe ante la selección. Queda claro quién está llamando. La joven saluda muy animada. —Hola, Grillito, ¿en qué te puedo ayudar? —Es una emergencia, necesito ayuda. Yo... no sé qué hacer. Han secuestrado a Yuri. —¿Hace cuánto? —No sé. Solo sé que está en Somalia, que el gobierno está involucrado en el rescate o algo así. No tengo detalles, yo no sé a quién más llamar. —Tienes que llamar al equipo de seguridad Burwish Caine, los dos tienen experiencia militar, contactos en el extranjero, y Sergio ha sido dos veces presidente. No quieres menos en tu equipo. Además, necesitas a Leoniza de Paul: es mayor, está retirada y solo toma casos de alto perfil, y Yuri entra en esa categoría. No quiero irrespetar a nadie, Grillo, pero la prioridad es Yuri, no todo el equipo. Y necesitas hablar con sus padres y con Valdez: cuánto están dispuestos a pagar por recuperarla. —Yo voy a poner todos mis recursos a disposición. —Vale, voy para tu casa —responde ella—. Reunámonos todos ahí. —Bye. —Grillo, voy a llamar a Valdez porque tengo que asegurarme de que esté viva y ser la primera persona en tener noticias. Igor había escuchado parte de la conversación y no dudó en poner a disposición cualquiera de sus recursos. Comenzó a hacer llamadas mientras Tamara se arreglaba, y los dos salieron hacia la casa de Grillo. El chofer de Igor, Máximo, estaba esperándoles. Tamara dejó su llamada para saludar al señor y darle indicaciones, y los dos continuaron conversando por teléfono, cada uno sumido en sus asuntos. Tamara batallaba por la falta de información mientras Igor parecía estar despachando todo lo posible en tan solo minutos. Cuando llegaron al apartamento notaron el montón de prensa acampando en busca de una reacción de Grillo, un comentario de su equipo. La pareja entró por el parqueo para evadirles. Tamara escuchó a Igor dando órdenes: —Estamos anuentes a pagar. Solo tráiganla de regreso si está viva, la queremos viva —aseguró enojado. La conversación de su novio se prolongó piso por piso, y Tamara sintió angustia. Evidentemente no era amiga íntima de Yuri, pero estas dos semanas habían coincidido en el apartamento de Grillo y no le parecía una mala persona. Solo alguien con mucho dolor, aferrándose a la persona que más amaba en el mundo. Ya su mente y su cuerpo habían pasado por un gran dolor como para sumarle este otro. Tamara no podía imaginarse ninguna de las dos opciones: ser secuestrada y probablemente golpeada, forzada y lastimada emocionalmente, era horrible; y la otra, morir incinerada, ser cortada… era la peor pesadilla de un ser humano. Los dos escenarios eran crueles, sobre todo hacia alguien que no había sido feliz. Poco antes habían ingresado los encargados de la compañía de seguridad privada, Leoniza de Paul y Vanessa Valdez, al apartamento. Se habían puesto todos a trabajar. Valdez, la primera, porque alguien había filtrado que el actor Robert Westly, hijo del diputado Jason Westly, había fallecido junto a sus compañeros de equipo, y alguien más había subido a r************* que su hermana, la actriz María Benito, necesitaba ayuda para ser rescatada de radicales somalíes. La lluvia de preguntas que caía sobre el teléfono de Valdez era inigualable. Todos estaban buscándola. Grillo se giró hacia Tamara e Igor, saludó al joven primero y después abrazó a Tamara. Esta le intentó tranquilizar. Igor se puso a conversar con el equipo de investigación y les comentó lo que sabía, puesto que su familia tenía un negocio de telecomunicaciones y muchos contactos en Somalia. Conseguir información verídica y rápida no le había sido tan difícil. Sí habían sido asaltados por un grupo de rebeldes y parecía que no había personas vivas de los que estaban en el set. Sin embargo, contaban a 18 personas muertas. El equipo que consiguieron los Burwish en Somalia comentaba algo similar, pero habían visto a dos personas del equipo en el hotel durante horas de grabación. La mujer que describían tenía las características de Yuri. Su madre parecía horrorizada y Grillo estaba haciendo un gran trabajo en acompañarla. Además, los dos habían aceptado las sugerencias de Valdez de no hacer comentarios. No querían un precio de rescate ridículo porque era la novia de un artista o la hija de un director; en ese momento, ser actriz era suficiente. Tamara se enfocó en encontrarla y ver a Igor tan sumergido en el asunto le generó cierta alegría. Le gustaba que, más que ser una pesadilla el que ella tuviese un trabajo y se expusiera a ese tipo de responsabilidades, Igor se comportara como un soporte. El joven miró en su dirección y le dio una sonrisa antes de contestar una llamada y asentir varias veces: —La encontré —anunció Igor—. Está hospitalizada —dijo emocionado. Todos en la casa tenían preguntas, que en realidad solo Yuri y su compañero más tarde podrían responder. Pero su vida había cambiado por la majadería de Westly. Yuri había llamado en la tarde y en la noche del día anterior. Sus escenas de la noche habían sido exigentes. Había recibido un golpe en la escápula tras una caída, no lo suficiente grave para quebrarse, pero sí para amanecer más que magullada. Su compañero, por otra parte, Westly, se había aprovechado de la comida y la bebida cuando regresaron de rodar y tenía el estómago revuelto. Lo habían encontrado vomitado en el suelo de la habitación, por lo que prefirieron rehidratarle y dejarle descansar. El presupuesto para el viaje había sido escaso, así que no contaban con personal extra para vigilarle. Yuri pensó que no estaría mal quedarse en el hotel, protegida de los mosquitos y evadiendo el calor en la piscina, mientras en el proceso se ganaba a sus compañeros por cuidar a un idiota glotón. Fue a darle una visita a Westly casi dos horas más tarde. La joven tenía puesto su bikini y unos pantalones de tela. —Yuri, voy a morirme cagando. —¿Qué no comiste? —preguntó irónica, porque eran las dos de la mañana y Westly estaba comiéndose una sopita de vísceras… ¿quién hace eso? —No sé, pero así no creo que sea posible que ruede. —Deberías… No hay presupuesto para alargar esto dos días más, y los permisos aquí no son eternos tampoco. Creo que hay problemas con eso y es mejor apurarse, si no todo será en vano. Nadie estaba cómodo. Todos sabían que era una idea horrible, que había países similares en otras partes del mundo donde podían hacerlo con mayor tranquilidad. Era un despliegue de poder el que se echaba el director y sin contar el riesgo. Todos estaban obligados por contrato y era una buena oportunidad para sus carreras. —No le cuentes a nadie, pero siento que venir aquí ha sido innecesario —respondió Yuri. —Es estúpido. Honestamente quiero que me echen —West se ríe y ella le mira un par de segundos, entiende su juego. Si retrasaban la producción por un día de glotonería en medio de la grabación era posible que le dejaran ir. Ella elevó las cejas y comentó: —Es un privilegio de hombres blancos. —No pensé que te dejaras intimidar por la r**a. —No lo hago, ni me victimizo por mi tono de piel o mi género, pero si a mí me despiden, de repente todos me llamarán complicada. —¿Es por eso que no dejas a Grillo? —pregunta—. Por el qué dirán. La mujer le ve incómoda, entrecruza sus brazos y pone distancia entre ellos. Westly se da cuenta de que la ha cagado, pero antes de que pueda disculparse ella dice: —No somos amigos como para seguir esta línea de “preguntas” o “bromas”. No lo he dejado porque le amo y espero que un día de estos se despierte y se dé cuenta de que me ame también. Pero la vida es ridícula, y esto aquí, hablando con alguien a quien no le importa nada —responde y sale de la habitación molesta. Escribe una entrada en su diario y ve el agua fresca frente a ella; se ve clara, se siente algo fría y piensa en quitarse todo y volver a desconectarse, pero sin ningún tipo de rescatista, solo ella y el agua. —No somos tan amigos —pensaba Yuri, practicando un poco de yoga cuando le avisaron que algo estaba pasando en el lugar del rodaje. Eran sus guías o los anfitriones del lugar quienes les avisaron; West y Yuri les siguieron, sin embargo notaron una actitud rara por parte de los dos. Ella no entendía completamente el idioma, pero su padre siempre la llevaba a vacacionar a diferentes países; a veces las vacaciones se extendían en periodo escolar y acababa viviendo en medio de rodajes. Una de sus niñeras hablaba árabe y había agarrado un poco. La joven le hizo una seña a Westly e intentó comunicarle por medio de señales que estaban en peligro. Las dos personas frente a ellos se cuestionaban cuánto les darían de dinero por ellos. La mujer se cuestionó si debía pagarles, porque dinero tenía, además de unas piezas de joyas. La otra opción era huir, pero no estaba segura hacia dónde, y ninguno de los dos tenía teléfonos, mapas o idea de hacia dónde correr. Había una señal que utilizaban en la serie para indicar que iba a atacar; West la usó, ella negó con la cabeza y él inició una cuenta regresiva. Sorprendieron a los “guías” con una llave solo para dejarlos adormecidos, pero no contaban con que uno de ellos estuviese armado con una pistola y fuese a utilizarla, y el otro, con cuchillos, agarrase los brazos de la actriz. El auto se salió de control y cayeron en una especie de guindo mientras su equipo experimentaba una muerte violenta; ellos luchaban por no morir en medio de la nada. Una pareja de turistas había alertado a la policía local de la situación y los habían trasladado poco después a una unidad de salud. Yuri despertó asustada, sentía dolor en el brazo, pero recordaba no haber sido baleada. Cuando abrió los ojos, preguntó de inmediato por West, quien había salido de cirugía y llevaba mucho más tiempo despierto. La analgesia no era tan amplia en el lugar y el dolor le había despertado. Ella se sentó a su lado y le tomó de la mano. —¿Sabes algo? —Vienen por nosotros, Grillo ha enviado a unos amigos suyos. Un hombre evidentemente ruso estaba sentado a su lado. Le extendió un teléfono y ella lo tomó de inmediato. —¿Hola? —Hola, ¿cómo estás? —Adolorida, asustada. Me golpeé la cabeza, pero creo que estoy bien… y los brazos un poco, pero no… los demás… —Cariño, solo importas tú. Sí, y West un poquito —bromeó. Ella se rió y luego lloró. —No fui a trabajar porque había piscina —reconoció y él se rió—. Planeaba ahogarme ahí —añadió—. Después de todo, Grillo, necesito ayuda y la vida me ha dado una cachetada. He sobrevivido lo inimaginable, no debería ser así como lo entienda. —La vida no siempre nos presenta las opciones como un menú infantil. No es fácil ni rico. —Lo sé. —Voy a estar esperándote. —Gracias, Grillo. Los sacarían de Somalia a un destino seguro donde volverían a atenderles médicamente y, posterior a su rehabilitación, regresarían a casa. Yuri le dio las gracias y él asintió, antes de ir a darle un abrazo a Igor, como si fueran dos mecenas, las últimas ocho horas que habían pasado juntos, intentando mantener la seguridad de Yuri y su compañero habían sido una locura. Así como pasar del cautiverio al riesgo inminente de muerte mientras el auto rodaba a su suerte con dos personas peligrosas dentro. Yuri se sentía tan afortunada que no pensaba desperdiciar un segundo de esa oportunidad. Un día más tarde, Grillo estaba en el aeropuerto, junto a los padres de Yuri, esperándola en la pista. La joven bajó del avión y, ante las imágenes crueles de la prensa, corrió hacia Grillo y su madre, abrazándolos a ambos. Saludó de lejos a su papá. —Tengo mi casa lista, tu casa lista, tu mamá ha venido lista a cuidarte, y pospuse una reunión para quedarme aquí mimándote. —Seguro —respondió, apoyando su cuerpo contra el de Grillo. —Cariño, voy a mi casa, y la próxima semana damos el anuncio de nuestra ruptura. Que Tamara se coordine con Valdez, o tú y yo —respondió y le dio un abrazo largo. Luego le tomó de las mejillas y le estampó un pico en los labios. La joven le dio un par de besos a su mamá, quien la revisó unos segundos y le comentó que debía irse a acostar y dormir urgentemente. La actriz se devolvió a donde estaba West con su familia. —Sobra decir que renunciamos —bromeó West y ella le dio un abrazo. —Me alegra que seas un vago fracasado y me hayas hecho quedarme cerca. —¿Qué tal si cenamos en un mes, solo sobrevivientes? —Es muy pronto para bromear —respondió Yuri—, pero nos ponemos de acuerdo. Ella saludó a la familia del joven y se retiró. —Yuri, no tengo tu número. —Tienes un mes para conseguirlo —respondió y los dos se despidieron. ¿Cuénteneme, qué opinan de Igor, Yury y hasta Westly? Las leo, ¿Qué les pareció el capítulo en general?
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