Yuri es una mujer que corre todos los días, nada todas las noches, entrena pesas mínimo cuatro veces por semana. Practica defensa personal, karate y boxeo, además de yoga o pilates dos veces por semana. Su cuerpo estaba preparado para casi cualquier cosa.
Grillo y Tamara se asustaron al escuchar la música de fondo: eran canciones que Grillo no había sacado porque no generaban ganancias a la disquera. La casa estaba a oscuras, silenciosa. Tamara sentía que era momento de llamar a la policía, pero él se negó y fue a buscarla de un lugar a otro, hasta que pensó en el jacuzzi del subsuelo. Grillo llamó dos veces a la puerta y ella no contestó. La pateó un par de veces mientras hablaba sin respuesta. Solo quería ganar tiempo. Tamara encontró una pala de jardinería y se la dio a Grillo, luego llamó a la policía y pidió total discreción, además de a los bomberos y una ambulancia privada. Finalmente, escribió un mensaje a Vanessa Valdez indicándole que Yuri parecía estar en peligro.
Grillo abrió la puerta y la encontró vacía. La música provenía de ahí. En el suelo, la botella de bourbon derramada, los pedazos de vidrio y el blíster de pastillas.
Tamara corrió hacia el jacuzzi, intentó sacarla y Grillo fue detrás. La sacó de un tirón y la acomodó en el suelo mientras trataba de reanimarla: le dio respiración boca a boca, intentó realizar un RCP adecuado, la llamó y le dio pequeños golpes en la mejilla para forzarla a despertarse, pero no hubo respuesta.
No respondía.
No despertaba.
La ayuda llegó unos minutos más tarde y los relevó. Hicieron todo lo posible por estabilizarla, por conseguir un pulso. En cuanto lo lograron, la trasladaron al hospital. Grillo se fue en la ambulancia, Tamara lo acompañó en el auto y conversó con Valdez, quien le indicó que la esperaría.
Los dos aguardaron en silencio en la sala. La policía informó a los padres de Yuri. Su madre estaba fuera del país, su padre llegó al hospital y vio a Grillo. Se acercó, le extendió la mano y le dio un apretón sin mirarlo a los ojos.
—No hay salida, Grillo. Mírame a mí con su madre. Esta vez es un intento de s******o, la próxima será un secuestro, y luego un asaltante o lo que se les ocurra. La academia de actuación a la que asistió mi hija es vivir con su madre.
Después de ver a Yuri renacer, después de ver que sus pulmones no funcionaban, que su corazón se había dado por vencido, y con la claridad de que no tendría al hombre en su vida para siempre, se aseguró de decirle lo que realmente opinaba:
—Siempre la has tratado como un error, como a la hija de tu amante, entonces no entiendo qué haces aquí. Estoy seguro de que llamó y no contestaste, de que quedaron para comer y no llegaste. Estoy seguro de que si ella dijera que un hombre abusó sexualmente de ella, la obligarías a quedarse callada para proteger a tu amigo.
El hombre lo empujó y Tamara se interpuso.
—Tienes que cambiarte la ropa —le dijo Tamara. Lo vio bufando, enojado, listo para agarrarse a golpes con el hombre, y lo obligó a mirarla. Lo hizo ir a cambiarse. Grillo se enojaba por lo que había dicho, se enojaba con él, se enojaba con la vida. Tamara se sentía asustada y triste.
—Si yo tuviese una hija y alguien siquiera la mirara de forma sugerente, lo desmiembro. —Ella asintió y se limpió las lágrimas—. Ese hijo de puta va y toma café con el hombre que mancilló a su hija.
Grillo respiró y miró a Tamara.
—Es horrible que a Yuri le haya pasado eso. No es fácil tomar control de tu cuerpo o tu mente después de algo tan feo.
—No sabes lo que es.
Tamara sintió un nudo en la garganta y otro en el abdomen.
—Mis papás… mis papás sí me creyeron… pero su familia es leyenda en el poder judicial, y parecía que yo quería que ellos hicieran… Nadie en su sano juicio quiere vivir ese horror, esa pesadilla. Él… tuvo una condena especial por ser menor de edad. Sus papás lo declararon con problemas mentales y solicitaron arresto domiciliario con terapia diaria. A Yuri la violó un hombre. A mí, seis. Y luego me chantajearon con fotos, videos… no se veían ellos, solo yo —reconoció.
—¿Cómo se zafó de eso?
—Pasó lo que pasó y yo no dije nada. Se lo oculté a todos. Seguí siendo su novia y cuando hablé fue porque uno de sus amigos me dejaba fotos en el locker. Me dio un ataque de pánico y mi papá se empeñó en entender por qué su hija había ganado peso misteriosamente, se comportaba rarísimo, a veces lloraba, a veces estaba súper irritable, y ya no quería ir al colegio. Tenía malas calificaciones y él sabía que no estaba durmiendo. Mi papá… es un héroe, y Almy es la mujer más impresionante del mundo.
—¿Sí?
—Mi mamá y mis hermanas empapelaron el colegio con sus fotografías, llamándolos violadores y contando detalles del juicio. Luego le pagó a alguien con músculo para que los golpeara, mientras nosotros comíamos en un lugar súper público.
—¿Qué lugar público?
—McDonald’s —respondió, y Grillo rió. Él la abrazó.
—Lamento que hayas pasado eso, pero me alegra que tengas los mejores papás del mundo.
—Los tengo. Y Yuri tiene al mejor amigo del mundo, solo necesitas encontrar la manera de ayudarla.
l teléfono de Tamara suena, y es una llamada de Igor, por lo que se disculpa con Grillo para contestarle. Ella le cuenta sobre su día desde el inicio: la locura de Valdez acusándola de tener una relación con Grillo, la reacción de su familia, todo lo que había corrido y ahora esto. Era como vivir en una película de acción constante. Igor escuchó cada detalle en silencio mientras analizaba si Tamara se estaba dando cuenta del desastre en el que se estaba metiendo solo por trabajar con él. De todas formas, entendía que su trabajo era algo de lo que ella no estaba lista para despegarse.
—¿Tú cómo estás? —pregunta Tamara.
—Menos atareado, pero preocupado por cosas... familiares. Mi papá no está muy bien de salud aparentemente.
—Lo siento. ¿Tiene un diagnóstico?
—No, lo están estudiando. Pero ha tenido que desplomarse y casi morir del dolor para ver a un médico por primera vez en 30 años. Es una locura.
—Debes estar preocupado.
—Lo estamos todos. Mis hermanos y mi madre... ella está horrorizada, mi papá básicamente es su mundo —responde.
—Lo siento muchísimo, Igor. ¿Qué te han dicho los médicos?
—Nada concreto hasta el momento. Le han hecho exámenes como es posible, pero está enfermo, es innegable.
—Lo siento, de verdad, muchísimo.
—Gracias —responde—. ¿Cómo va Yuri?
—El médico dice que se va a recuperar, pero tienen que mantenerla en observación y darle terapia. Grillo se va a quedar con ella la noche. Yo voy a dejarle algo para comer, una cobija y ya irme a descansar.
—Claro, mucho cuidado en la calle, ya es tarde.
—Lo es —responde Tamara—. Puedes llamarme cuando quieras y para lo que quieras.
—Gracias —responde Igor.
Le manda besos, ella sonríe y se pone en la tarea de buscar cosas para Grillo. Consigue una ensalada, un emparedado enorme y un té para los nervios, compra un abrigo y una cobija, se las deja y él le da las gracias por acompañarlo en toda su trifulca.
—Me voy a casa, pero estaré con el teléfono cerca. Solo necesito descansar un poco, pero temprano estaré aquí.
—No es necesario que los dos durmamos mal. Mañana puedes darte una vuelta, seguro tienes muchas cosas que hacer.
Tamara finalmente se va a casa, se pone la pijama, toma la almohada y se dedica a dormir profundamente. A la mañana siguiente va a caminar como hace con Grillo y después compra desayuno para los dos. Él había tenido una mala noche con las enfermeras y los médicos pasando a revisar a Yuri. La habían trasladado a un piso con menos concurrencia de gente porque estaban seguros de que había más de un paparazzi “consultando casualmente” en el hospital.
Tan pronto como amaneció, Grillo se excusó de sus obligaciones laborales y trató de hacer control de daños junto a Tamara. Ella y su equipo habían trabajado en una noticia limpia, casual: Yuri había tenido un accidente en casa; se cayeron unas láminas en el piso donde estaba descansando, quedó atrapada y ligeramente golpeada, por lo que estaría en observación.
Grillo reconocía que contratar un servicio de paramédicos y bomberos privados había sido un absoluto acierto, y la policía sabía una cosa o dos sobre mantener la privacidad de la gente.
Yuri abrió los ojos y vio a Grillo, los cables y las máquinas. Se giró en la cama y volvió a dormirse como una niña chiquita. Repitió esa acción incluso cuando los médicos intentaron revisarla.
A mediodía, Grillo salió a conversar por teléfono con la madre de Yuri, quien ya estaba de camino hacia MainVillage. Le aseguró que ella había mejorado y que estaba haciendo todo por protegerla, pero si antes Yuri necesitaba ayuda, ahora era evidente que no podía salir del hospital sin dicha atención. Su madre estuvo de acuerdo en internarla, por lo que Grillo buscó lo mejor para ella.
Un psiquiatra intentó realizar una evaluación y Yuri negaba todos los síntomas. Grillo finalmente entró en la habitación: se veía cansado, algo despeinado y con la ropa totalmente desalineada.
—Yuri, voy a internarte.
—Tengo que trabajar. Y si me cayeron tablas no puedo ir a un centro psiquiátrico.
—Yuri, no tienes que hacerte la fuerte. No me importa si estás intentando manipularme o si de verdad lo estás pasando muy mal, solo quiero ayudarte —le asegura—. Déjame ayudarte.
—Quiero el alta médica. Se me cayeron las copas, olvidé si había tomado lo suficiente de medicamento y me resbalé en el agua. Soy consciente de que no estuvo bien, pero quiero irme a mi casa. —responde.
El médico le asegura que su incidente está reportado a nivel hospital como intento de s******o. Incluso si quisiera el alta voluntaria tendría que esperar 48 horas o que su tutor autorizara su salida. Ella miró a Grillo, y este pidió un momento de privacidad al médico. Cerró las persianas y la puerta antes de acostarse con ella en la cama, la abrazó y le dijo:
—Está bien estar mal, Yuri, pero no estás sola y no vas a hacer lo peor para ti.
—Fue un accidente, Grillo.
—Sea lo que sea, mientras yo esté a cargo de tu salud no voy a dejarte salir de aquí, ni voy a dejarte sentirte como una mierda sola. Así que nos esperan 48 horas muy juntos, hasta que elijas algo bueno para ti
Maana le srepito un mini maratón, ahora les dejo estas preguntas
¿Qué esperan que pase con Brianne? ¿Igor y Tamara... como los sienten, van a durar o no? ¿Yuri y Grillo quién va a tener la razón, se queda ella hospitalizada o se irá?