Cuando Amanda y Rodrigo arribaron a ese cóctel, el lugar ya estaba bastante concurrido. Era la Décima Fiesta Benéfica de la Sociedad Humanitaria, un evento de caridad a beneficio del rescate de animales callejeros. En un principio todo sucedió de manera bastante rutinaria. Llegaron, fueron recibidos por los organizadores que contaban con su presencia y también saludaron a otros conocidos, con los que solían toparse en ese tipo de reuniones. En esencia, el ambiente era distendido y casual. Las personas circulaban libremente por el lugar. Camareros elegantes repartían bebidas y bocaditos gourmet y también había una mesa de bufet con todo tipo de delicias. Amanda se alejó de él durante un rato, cuando algunas señoras, integrantes de la comisión de la entidad, la llamaron para conversar con

