Entré al ascensor con las manos en mis bolsillos, aprieto el botón para descender al nivel más bajo, pero inesperadamente una mano interrumpe el cierre de la puerta.
Otra vez era ella, escuché perfectamente su nombre cuando Tadeo lo pronunció.
— ¡Hola!— Dijo con la sonrisa más hermosa que había visto.
—Hola Amy, ¿Tú qué representas en este corporativo bancario?— Pregunté mirándola de reojo.
Ella se gira y me mira sin dejar de sonreír. —Soy Amy Morrow, la encargada de finanzas— Finalmente dice.
Cuando dice su apellido me quedo pasmado, ella es la hija del gran hombre que odiaba tanto y del cual me vengaría sin dudarlo, costara lo que costara.
— ¿Qué tal es tu padre?— Le pregunté mientras el ascensor descendía.
— ¿Por qué la pregunta?— Me mira confundida.
—Porque me gusta saber con quién invierto, y tu padre parece ser un hombre muy duro.
Amy no deja de sonreír en cada una de sus respuestas, honestamente me siento flechado por ella, pero a la vez el odio en mí crece.
—Él es el mejor padre y esposo que hay sobre la faz de la tierra— Respondió convencida de lo que decía.
Antes de que pudiera responder, el ascensor se abrió, y salimos juntos al estacionamiento subterráneo.
—Mi padre me pidió que te informara que mañana en la noche daremos una fiesta de bienvenida en honor a ti en nuestra mansión, espero que no faltes— Dijo mientras entraba a su auto.
Me quedé parado viendo como su auto se ponía en marcha hasta desaparecer de mi vista.
Cuando llego a mis oficinas de inversiones, lo primero que hago es ir directamente a la oficina de mi mejor amigo de toda la vida.
—Hola Edward— Dije sintiéndome abrumado y no podía ocultarlo.
Edward me observa analizándome rápidamente. — ¿Qué te pasa amigo?, no me digas que Tadeo Morrow te reconoció?— Preguntó levantándose de la silla.
—No, aunque pregunto si me había visto en algún lugar pero lo negué.
— ¡Menos mal! Pero tranquilo, a Tadeo no le importa quién seas, solo le importa el dinero que le inyectaras a su empresa, no se imagina lo que le tienes preparado.
Caminé hacia la ventana y ahí me detuve en silencio unos segundos. —Edward prepara el contrato, ya sabes lo que dirá realmente, con suerte el firme sin leerlo— Le dije sabiendo que no me detendría.
Edward se ríe y pone su mano en mi hombro. —No te preocupes, ya tenemos muchos años estirándolo y sabemos que solo le interesa el dinero.
Me alejo de él para salir de la oficina, sin embargo antes de hacerlo, giro para hacerle una pregunta.
— ¿Qué sabes de su hija Amy?— Pregunté con interés.
—Ella es la encargada de las finanzas del corporativo.
Me río por su confusión al no entender lo que realmente quería preguntar.
—¿Es casada? ¿Tiene hijos? ¿Tiene novio?— Finalmente pregunto lo que quería saber.
Edward toma asiento en su silla y se queda mirándome algo asombrado por mi interés hacia ella.
—Ella es soltera, pero de una vez te digo que según lo que investigué, ella es la hija preferida de Tadeo— Confesó.
Me quedo en silencio unos segundos procesando lo que Edward me había dicho, sin decir nada más, salgo de la oficina.
A pocos pasos después estaba en mi oficina y si, no podía dejar de pensar en la hija de mi enemigo.
—Esto es peligroso para mí, pero también lo veo como una oportunidad.
Cuando terminó el día, salí de la empresa, encendí mi auto y fui hasta el departamento de Alina, mi prometida.
Tomo mis llaves y abro la puerta sin mucho ruido, veo que todo está organizado y me dirijo hacia la habitación.
Al abrir la puerta veo pétalos de rosas sobre la cama y ella, ella está ahí en una sexy lencería roja, esperándome.
—Buenas noches Alina— Le dijo un poco cansado pero no indiferente a lo que veía.
Ella se levanta de la cama y casi corre hasta mí y me abraza. —Amor te estaba esperando, hoy quiero que tengamos una noche romántica, hace mucho tiempo que no la tenemos— Decía ella con entusiasmo.
Le di un beso en los labios y me alejé un poco para quitarme la corbata que sentía que me estaba asfixiando.
—Agradezco lo que haces pero estoy muy cansado Alina— Le dije intentando no herir sus sentimientos.
Sin embargo Alina no se daba vencida tan fácilmente, se acercó y empezó a besarme el cuello, luego los labios, hasta hacerme creer ante sus encantos.
La tome en mis brazos y la dejé caer sobre la cama, bese todas sus extremidades, y me deje llevar por la pasión que ella me provocaba.
Después de hacer el amor, nos quedamos tumbados en la cama, pero Alina levantó medio cuerpo para mirarme fijamente.
—Amor deberíamos casarnos— Dijo mientras pasaba su mano por mi pecho.
—¿Casarnos?— Pregunté sin saber qué más decir.
Alina se levantó de la cama, abrió un cajón d una gaveta y sacó un anillo.
—Vi este anillo en una joyería y lo compré, me gustaría usarlo como compromiso entre tú y yo— Dijo dejándome asombrado.
Me levanto de la cama y empiezo a vestirme, no esperaba que Alina dijera algo como eso.
—Alina sabes que la paso bien contigo, pero casarme no está en mis planes ahora— Le dije con sinceridad.
Alina guardó el anillo en el cajón de la gaveta, su cara reflejaba tristeza.
—¡Está bien!. Esperaré a que estés listo para casarnos, estoy segura que eso será pronto— Dijo con entusiasmo.
Después de terminar de vestirme, le di un beso en los labios.
—Debí irme.
—No te vayas.
—Ya sabes que no me gusta dormir fuera de la mansión, mi madre está ahí y necesito estar pendiente de ella.
—Pero tú madre está en coma.
No le respondí nada más, me pareció una falta que no entendiera mis razones.