Teresa, que ha estado escuchando en silencio, no puede evitar intervenir. —Señora, con todo respeto, usted no debería meterse en el corazón de los demás. Ellos se aman y debe respetar eso. —Esto es entre Amy y yo —le corta Elena con autoridad. Luego me mira a mí. —Por muchos años estuve lejos de mi hijo, atrapada en esa cama. Ahora que he vuelto, quiero verlo feliz y esa felicidad solo es posible con la madre de Sebastián, con Alina. —Lamento no poder complacerla en eso —le digo, tratando de mantener la compostura. —pero lo que sentimos Bastian y yo es más fuerte. Elena suspira y su expresión cambia a algo mucho más sombrío. —El padre de Bastian murió cuando él era aún un adolescente. Sufrió mucho sin su padre, creció con un vacío que nada pudo llenar. No quiero que mi nieto, Sebastiá

