Epílogo - Together

2252 Words
-Mi nombre es León Lancaster. –El niño de siete años estaba al frente de la clase con una hoja en su mano, Liam veía a su hijo por la puerta del salón sin que él se diera cuenta. –Cuando sea más grande quiero tener una banda con mi papá, mi mamá y mi hermana. Mamá y papá son músicos, papi sabe tocar la guitarra, mami si toca más instrumentos, piano, guitarra y cello. Eleonor tiene tres años, pero le gusta cantar con papá. Si nuestra banda se crea quisiera que se llamase Lancasters' Sound, iría de gira con mi familia por muchas partes del mundo, tendríamos una casa rodante para ir de un lado a otro. Papá me está enseñando a tocar la guitarra, hacer acordes es muy difícil y terminan doliendo mis dedos. Mamá dice que no me rinda, pues si es lo que yo quiero y le pongo esfuerzo terminaré por lograrlo. –Sonrió frente a sus compañeros. –este es mi sueño. -Bien hecho León. Ya puedes sentarte. –La maestra tomó su tarea y uno tras otros los niños fueron pasando, Liam sonrió, su hijo seguía creciendo y tenía fabulosas ideas. -Lancasters' Sound. –Rió Liam, era un buen nombre, le daría una sorpresa a su hijo, fue a la dirección de la escuela, pidió permiso a la directora para llevárselo, fue hasta su salón y tocó la puerta. -Buenos días señor Lancaster. –La maestra abrió la puerta, Liam miró a su pequeño, concentrado leyendo y sonrió. -Buenos días. –miró el reloj, 11:30. –Tengo un permiso para llevarme a León, tenemos algunas cosas que hacer. –Le extendió el papel firmado por la directora de la escuela a la maestra, que decía que podía llevarse al pequeño. -Oh, por supuesto, entendible. –Sonrió la señorita. –León, ven. Tu padre ha venido por ti. –El niño alzó la mirada, sonrió y saludó a su papá con la manita, guardó sus cosas en su mochila y la puso a sus espaldas, se despidió de Hans que estaba sentado a su lado con un choque de palmas, fue hasta su papá y lo abrazó. -Hola papá. -Hola campeón. –Sonrió. -Con respecto al niño, no hay quejas, es muy inteligente, hace sus tareas, presenta mucha motivación en la clase de música, a veces si se distrae, pero sucede siempre con los niños. -Bien hecho hijo. Estoy orgulloso de ti. -Que pasen buen día. –Liam tomó la mano de su pequeño y salieron de la escuela. -Papá ¿Tienes permitido sacarme así? -Claro que sí, tengo permiso. - ¿Le pediste permiso a mi maestra? -No, fui hasta la directora a pedirle permiso. - ¿Fuiste arriba de todos por mí? –El niño sonrió. -Pues si tu directora está arriba de todos, entonces sí. Por ti, por Eleonor y por tu mamá yo iría hasta arriba de todos. –se agachó y le dio un abrazo fuerte. –si sabes que te amo ¿Verdad? -Si papá, lo dices a diario. –sonrió. –también te amo. -Escuché tu tarea... ¿Músico? ¿Una casa rodante para irnos de gira? -Sería divertido papá. ¿Está mal? -Claro que no hijo, si es tu sueño no debes dejar que nadie te diga que está mal. Nadie puede decirte que no puedes lograr algo. –Sonrió. –Bueno, toda súper estrella debe tener... –Revisó los bolsillos de su chaqueta. –Tiene que estar por aquí. –Sacó dos pares de lentes de sol. –Bien ¿Listo súper estrella? –Ambos se pusieron sus lentes al mismo tiempo, rieron, caminaron hasta la salida de la escuela de la mano. -Papá ¿A dónde vamos? - ¿Ves aquel auto que está allá? –Señaló un hermoso BMW n***o estacionado. -Sip. -Pues hijo, es nuestro. Apenas terminé de pagarlo, ¿Qué dices si vamos por Eleonor a su escuela y por tu mamá a su trabajo? - ¡Hay que hacerlo papá! –Corrieron hasta el coche y Liam lo abrió con las llaves nuevas, León se sentó y se puso el cinturón, tras poner los seguros de las puertas, arrancaron el auto. –Ahora tenemos auto. -Sí, ¿Crees que le guste a tu mamá? –Puso algo de música en el reproductor, irían por Eleonor primero, con tres años, su nena ya iba a un pre-escolar, estacionó el auto en cuanto llegó a la institución. –Ven hijo. –León bajó y Liam cerró las puertas guardando las llaves en su bolsillo, entraron a la escuela, estaba llena de colores, el patio tenía columpios, ruedas, sube-y-bajas y toboganes, era la hora de recreación de los niños. -Mira papá, allá esta. –La pequeña pelinegra jugaba saltando a la rayuela, sus trencitas brincaban cada vez que ella saltaba. - ¡Eleonor! –Gritó Liam, la niña giró y sonrió al ver a su papá, olvidándose de lo que estaba haciendo corrió hasta donde ellos estaban y los abrazó. - ¡Papi! ¡León! –Reía. Parecía no darse cuenta de que tenía pintura en la nariz. –Papi ¿Qué hora es? -Son las doce, princesa, es temprano. -Papi, estuvimos pintando. –Miró su ropa, su overall tenía algunas manchitas. – ¿No se enoja mami por esto? -Tranquila nena, tu mami sabe que los niños pequeños a veces se ensucian. –Tomó la manita de su hija que lo miraba con sus ojos grises. –Vamos León. –Liam fue con sus dos hijos a la dirección, pidió permiso para llevarse a su nena, tras un poco de discusión, la directora accedió. -Papá, no creo que tengas permitido sacarme. -Claro que lo tengo permitido. Además, no sería un día familiar sin mi princesa. Ahora Eleonor, busca tu mochila. La niña sonrió y salió corriendo a su salón de clases. –Si maestra, mi papá vino por mí. –Liam y León se asomaron por la puerta, Eleonor hablaba con una mujer algo regordeta, tenía lentes y algunas canas. -No puedo dejarte ir así hasta que vea a tus padres aquí. -Hola. –Liam saludó, Eleonor lo miró con una sonrisa. –Soy el padre de Eleonor. - ¿Vio maestra? Mi papá si vino. –La niña recogió su mochila de color morado, se la puso en la espalda y corrió hasta la mano de Liam sujetándola. Él le extendió el permiso firmado a la maestra, tras acomodarse los lentes, la leyó. -En ese caso. Puede llevarse a la niña. Que pase buen día señor Lancaster. –Caminó con sus hijos de la mano a la salida, abrió las puertas del coche. -Papi ¿Es tuyo? -No. –Rió y ayudó a subir a la niña en el asiento trasero y le puso el cinturón. –es nuestro. Tuyo, de León, de mami y mío. León, campeón, sube aquí con tu hermana. –El niño subió y se colocó el cinturón, Eleonor movía sus piecitos por el borde del asiento. - ¿Y mamá? -Iremos por ella ahora. –Se pusieron en marcha, Eleonor sacó una muñeca de su bolso y se puso a jugar. -Papá ¿Pones música? –León preguntó mirando a Liam por el espejo retrovisor. –Por favor. -Claro ¿Qué quieren oír mis niños? -And you never be alone. I'll be with you from dusk till dawn... –Liam se detuvo a mirar a su niña, estaba jugando, ni había escuchado la pregunta, pero cantaba hermoso, como su esposa. -Eleonor ¿Dónde aprendiste esa canción? –Sorprendió a la niña. - ¿Ah? –Miró a su papá y se sonrojó tapando su boquita. –no canté. -Si lo hiciste Eleonor. –Rió León. –esa canción. ¿Dónde la escuchaste? -Mamá. –Sonrió y escondió su carita entre sus manitas, Liam reanudó la marcha y suspiró. -Yo escribí esa canción, con tu mamá. -Nunca nos contaste, papá. -Papi ¿Cómo conociste a mamita? -Pues Eleonor, me tropecé con ella en la universidad. Ahí nos conocimos, y... con el tiempo nos enamoramos. Tenemos tanto en común... Ustedes conocen nuestra canción favorita. Wonderwall... Oasis, en eso si los eduqué bien. -Me gusta esa canción. –Eleonor sonrió al igual que León. - ¿Y qué pasó después? -Cuando entendí que no quería a otra chica, la invité a una cita que terminó en nuestra boda. Me casé con ella y nos mudamos a la casa donde vivimos ahora. -Mamá canta lindo. -Canta hermoso nena, al igual que tú. Es que saliste idéntica a tu mamá. –Sonrió. - ¿Y mami aceptó? ¿La boda? -Cariño, no estaríamos aquí ahora si ella hubiera dicho que no. –Se echó a reír mientras estacionaba el auto en el parking del conservatorio donde Magnolia daba clases, podía raptarla un día, era la ventaja de ser una estrella y que el jefe de su esposa fuera un fan. Esperarían un rato, le terminaría de contar la historia a sus hijos. –Luego me sorprendió diciéndome que tú venías en camino, mi niña. Un día, mientras León y yo veíamos Toy Story en la televisión, me abrazó y me dio una caja de regalo. Al abrirla me encontré dos cosas. Una camisa estampada que decía "Daddy to be" y la última foto que nos habíamos tomado esa semana con las palabras "Mi primera foto con papá", del reverso estaba tu primer ultrasonido. –Sonrió con un suspiro. –Me siento muy feliz con su mamá. -Amas a mami. –Sonrió Eleonor. -Tanto como a ustedes, los adoro. Ella se volvió la musa que me inspiraba a escribir canciones. Cuando me dijo que estaba esperando a León, me aterré, no sabía qué clase de padre iba a ser y no quería decepcionarla, hijo, cuando llegaste, fue uno de los días más felices de mi vida. –León sonrió. –eras una pequeña bolita rosada y enojada. Cuando eras bebé, lanzabas tus juguetes por todo el suelo y muchas veces casi me caí por tropezarme con ellos. –Eleonor soltó una carcajada inflando sus cachetes. –Sí, lo sé nena, es gracioso. -Perdón papá. –León se contagió de la risa de su hermana y también rió. -No importa hijo, eras un bebé. Lo hacías inconsciente. Vivíamos en un departamento, yo busqué nuestra casa, con el tiempo, naciste tú, mi princesa Eleonor. -Y somos tus fans, papi. -Y son los mejores fans del mundo. No los cambiaría jamás por nada. Nunca creí que los tendría, y ahora que los tengo... empiezo a entender porque mi padre se preocupaba tanto, no los quiero perder. - ¿Te digo algo papi? -Te escucho mi vida. -Creo que eres el mejor papá del mundo. - ¡Si! Yo también lo creo. –León sonrió, bajaron del auto y abrazaron a su padre, Liam los apretujó con fuerza, con la vida que llevaba jamás había imaginado que tendría dos estrellitas que le iluminarían la vida entera. -Vamos. Pero no le digan a mamá que tenemos auto –Los tomó de las manos y entraron juntos. Caminaron por los pasillos, la música sonaba de distintas partes, entraron en uno de los salones, Lía llevaba el cabello recogido en un rodete de lado, tocaba el piano, Liam sonrió, ella nunca perdía el talento. –Hola amor. –Lía volteó y sonrió. -Hola, ¿Y cómo es que están aquí? –Los niños corrieron hasta su mamá y la abrazaron. –William ¿Por qué los sacaste de la escuela? –Lo miró un poco aterrada mientras él solo reía. -Necesitaba estar con mi familia. –Sonrió. –no perderán la universidad por un día sin escuela. –Se acercó a ella y la besó con ternura. –Y vine por ti, te tengo una sorpresa. -No tengo alumnos justo ahora. Supongo que si podré irme. -Estás hermosa. –Luego de que Magnolia lograra salir caminaron juntos a la salida, Liam se puso a espaldas de Lía y le tapó los ojos con las manos. –Debes confiar en mí. - ¿Me pedirás matrimonio de nuevo? –Sonrió, los niños sujetaron las manos de su mamá mientras reían, caminaban lento. –William. –Reía. – ¿Qué sucede? -Cariño, juré cuidarte siempre, no te llevo a nada que no sea bueno para ti. –Le dio un beso en la mejilla. La llevó frente al auto y le abrió los ojos. –Y eso creo que hago. - ¿Qué? –Miró el auto y abrió la boca sorprendida. –William. -No te preocupes, está totalmente pagado y no hipotequé nada. –La abrazó. –Mi familia lo merece. Podré buscar a los niños a la escuela, podré venir por ti. ¿Te gusta? -Está lindo. –Sonrió. -Y ahora, si no es molestia quiero llevarme a mi esposa y a mis hijos de paseo. –Abrió la puerta trasera y ayudó a su pequeña a subir. –Eso es princesa Eleonor. León, ven aquí campeón, pónganse el cinturón. –Subieron todos y entre risas y canciones se fueron, seguros de que la vida era mejor que perfecta.  *** ¡Y con este vistazo del pasado damos comienzo a "I CAN'T FORGET YOU"!  Esa familia es adorable y la amo, amé crearla, amé escribirla...  Y ahora es propicio seguir... ¡Una nueva historia acaba de empezar! La banda sonora también está genial, pronto les iré dejando el link de su soundtrack. AND AFTER ALL YOU'RE MY WONDERWALL!!!  Nos leemos pronto. Besos
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