Verónica Hall. Al recibir la ubicación de la casa de mis nuevos jefes, por la mañana me levanté lo más temprano que pude, ya que su ubicación me quedaba muy lejos para llegar en bicicleta. Y caminando mucho menos. Al terminar de desayunar y despedirme de mi madre y mi hermana, busque mi celular y mi bolso antes salir por la puerta. Camine hasta unas calles para tomar un taxi y al subir muestro la ubicación al conductor que me indico Logan. Acomodo mi bolso sobre mi hombro, al tiempo que verifico la hora en mi celular, mi teléfono suena y de pronto me muestra el numero de un teléfono desconocido no registrado en mis contactos. Mi ceño se frunce con extrañeza y no soy capaz de contestar, ya que no suelo responder números desconocidos. Pasados unos diez minutos dentro del auto, mi vista cae

