La doctora me dio la salida, sería con sus recomendaciones y cuidados, ella en verdad deseaba que funcionara, tendría mis chequeos periódicos. James me sostuvo en brazos y me llevó al auto, con cuidado me depositó en el asiento, puso una manta sobre mi cuerpo, ya era de noche y la lluvia amenazaba con caer. Por el camino iba preguntando si me encontraba bien, si algo me dolía, pero le aseguré que estaba de maravilla, la carga de medicamentos hacían efecto en mi. Llegamos a casa, Ana tenía lista la sopa caliente, tomé una ducha bajo la vigilancia de James y me recosté en la cama. Emilia llegó acompañarme, me contó cómo fue su día y yo el mío. -¿Ya puedes tener hijos?- preguntó la pequeña mientras cepillaba su cabello.- -Bueno debo esperar unos días para saber si puedo hacerlo.- -Será

