Narra Emma
Pasaron los días, y faltaba poco para entrar a trabajar, el único problema es que la oficina estaba lejos de la universidad, pero no me quedaba más que acomodar mis horarios y organizarme para poder llegar a tiempo.
Estaba en el dormitorio haciendo tarea hasta que mi teléfono comienza a sonar.
Era mi mamá y le converse sobre el nuevo puesto de trabajo que tenía, por supuesto le indiqué que no le contara a mi papá que el trabajo se basa en la publicidad debido a que él quiere que trabaje de contadora en alguna empresa, también le comente que estaba lejos de la universidad.
— Una amiga tiene un departamento vacío cerca de donde vas a trabajar, le puedo preguntar si te lo puede alquilar para que no se te haga muy complicado llegar — expresó mi mamá.
— Enserio, eso sería de mucha ayuda, hablamos luego que tengo que ir a clases — indiqué antes de colgar.
Después de eso me arreglé rápidamente y fui hasta la facultad, posterior seguí mi rutina como de costumbre.
Ya era de noche y estaba por acostarme hasta que me llega un mensaje.
De: mamá
Para: Emma
Hable con mi amiga y te prestará el apartamento, lo que te pido es que lo mantengas limpio y ordenado, puedes mudarte mañana si quieres.
Después de leerlo le respondí y me fui a dormir, mañana iba a ser un día muy largo.
…
Al siguiente día empaqué mis cosas y me mudé al apartamento de la amiga de mi mamá, era muy bonito y estaba a mitad de camino entre la universidad y el lugar donde iba a trabajar, rápido desempaqué y me acomodé en el lugar.
Pasó un día desde que me había mudado y para ser sincera el lugar estaba desordenado, había fundas de comida chatarra y empaques de comida vacíos sobre la mesa de la sala, el escritorio, había ropa sobre los muebles, todo era un total desorden, la verdad yo no soy muy ordenada, este era mi estilo de vida.
En la tarde llamó mi mamá, me dijo a uno de los hijos de su amiga iba a quedarse en el apartamento por un tiempo así que tenía que compartirlo.
— Espero y este todo limpio y organizado — indicó de forma amenazante mi mamá.
— No te preocupes, está todo muy limpio — expresé con una sonrisa mientras miraba a mi alrededor, pues la verdad el lugar era un total desastre.
— Llega mañana por la tarde, así que, ya sabes ten todo ordenado — indicó mi mamá.
— Está bien — respondí antes de colgar.
Si venia mañana en la tarde, iba a tener tiempo para limpiar mañana por la mañana, así que no le tome importancia por el momento y seguí con mis actividades.
Ya era de noche, apagué el foco de la sala y me encerré en el cuarto.
Mientras revisaba mi teléfono escuche un ruido que provenía de la entrada, inmediatamente me levante de la cama, en ese momento escuche que cerraron una puerta.
Asustada abrí la puerta de la habitación y me dirigía de forma silenciosa a la sala mientras intentaba ver entre la oscuridad.
En ella vi la silueta de una persona, aquello me asustó y un grito salió de mí, enseguida los focos se encendieron y al volver a mirar aquella silueta no pude evitar sorprenderme al saber a quién pertenecía.
— ¿Dereck? ¿Qué haces aquí? — pregunté confusa — no me digas que … —
— Yo soy el hijo de la dueña de esta casa — indicó Dereck interrumpiéndome.
— ¿Tu eres quien venía a quedarse aquí? — pregunté.
— Sí y ¿tú eres a quien mi mamá le presto el departamento? — preguntó Dereck.
— Si — respondí.
No podía creerlo, pensé que era una mujer quien venía a vivir aquí, pero resultó ser un chico y no cualquiera sino Dereck, estaba sorprendida por lo que estaba pasando y no puede evitar mirarlo, hasta que me percaté que Dereck estaba mirando por todos lados de la casa.
En ese momento salí de mis pensamientos y recordé que todo era un total desastre.
— Disculpa el desorden, ahora mismo limpio todo, pensé que vendrías mañana por la tarde — expresé.
— Si, pero pensé ahorrar tiempo y pasarme ahorita — indicó Dereck dejando sus maletas a un lado para después ayudarme a limpiar todo el desastre que había hecho en el apartamento.
Narra Dereck
El profesor Marcos me indicó que había ganado el concurso y comenzaría a trabajar primero como médico practicante en el hospital hasta obtener mi título oficial.
El hospital quedaba lejos de la universidad por lo que hablé con mi mamá para mudarme en el apartamento que tenía ella.
Al hablar con mi mamá me dijo que le había prestado a un hijo de su amiga así que tendría que compartir el apartamento con él, para mí no iba a ser problema así que acepté.
Había decidido mudarme mañana en la tarde, pero para ahorrar tiempo decidí pasarme hoy, comencé a empacar mis cosas, una vez listo ya era de noche así que tomé mis maletas rápidamente y salí de los dormitorios para coger un taxi.
Al llegar abrí la puerta despacio, me percate que todo el lugar estaba oscuro, ingresé y cerré la puerta detrás de mí, a lo lejos vi una silueta, pero no la diferenciaba bien, enseguida escuche un grito por lo que rápidamente prendí la luz y me encontré con la persona que menos me esperaba
— ¿Dereck? ¿Qué haces aquí? — preguntó Emma — no me digas que … —
— Yo soy el hijo de la dueña de esta casa — expresé interrumpiéndola.
No lo podía creer, mi mamá me dijo que era un chico que estaba quedándose aquí, nunca menciono que era una chica y no cualquiera sino Emma.
Tenía que hablar con mi mamá, no podía compartir apartamento con una chica, en ese momento comencé a mirar alrededor de la casa y no puedo creer lo que veo, es todo un completo desastre, había fundas vacías sobre la mesa de la sala, ropa tirada sobre el sofá, estaba todo desordenado.
— Disculpa el desorden, ahora mismo limpio todo, pensé que vendrías mañana por la tarde — expresó Emma.
— Si, pero pensé ahorrar tiempo y pasarme ahorita — respondí.
Dejé mis maletas en un lado y le ayudé a ordenar, si odio algo es el desorden, este no es para nada mi estilo de vida, se puede decir que soy un maniático de la limpieza, toda la vida me gusto estar en un ambiente limpio y ordenado, pero al ver todo esto de algo estaba seguro y es que no podía vivir con ella, tenía que buscar una solución a esto lo más pronto posible.
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