Narra Dereck
Cada vez me acercaba más a sus labios, pero en ese momento ella se movió y yo reaccioné.
— ¿Qué me pasa? ¿Qué iba a hacer? — es lo único que llegaba a mi mente mientras me sentaba rápidamente al percatarme de lo que estuve a punto de hacer — Debo de estar volviéndome loco, es la única explicación a esto —
Me levanté de la cama de Emma y rápidamente salí de ahí, dirigiéndome a mi habitación.
Una vez en mi habitación comencé a caminar de un lado a otro mientras trataba de aclarar mis pensamientos.
— Debo estar loco, debo estar loco — me repetía a mí mismo mientras con mis manos me daba pequeños golpes en la cabeza — es imposible que Emma me esté comenzando a gustar, ella es desordenada, despistada es… todo lo contrario a mí, esto no me puede estar pasando —
Pasé casi toda la noche así, no pude ni dormir debido a lo que había pasado, simplemente no me podía enamorar de ella.
Narra Emma
Poco a poco abrí los ojos, ya era de mañana.
— ¿Cómo llegué a la cama? — pensaba — estaba lavando el baño y de ahí no recuerdo más, además estoy con la misma ropa de ayer —
En ese momento mire el reloj y eran las 9 de la mañana, no puede ser, ya era tarde, me levanté rápidamente, tome mi bolso y salí de la habitación.
Mientras iba a la puerta me percaté que Dereck estaba sentado desayunando.
— Me voy a trabajar, voy tarde — indiqué mientras me ponía los zapatos.
— Hoy es sábado — expresó Dereck.
— ¿Es sábado? — pregunté confundida — pensé que era viernes —
Dejé los zapatos en su lugar y me senté con Dereck a desayunar.
— ¿Qué tienes? — pregunté – No dormiste bien — expresé al observar su rostro, tenía unas grandes ojeras como si no fuera dormido en toda la noche.
— No es asunto tuyo — respondió en un tono frio.
— Idiota — pensé al escuchar esa respuesta, porque tiene que ser tan frio y arrogante, no le matará responderme de una forma más amable.
Quedamos en silencio mientras desayunábamos, después de cómo me respondió no le pregunté nada más, mucho menos intenté iniciar una conversación con él.
— Si los días que te toca limpiar llegas tarde del trabajo, me puedes avisar y podemos cambiar los turnos — indicó Dereck para después levantarse de la mesa.
— Esta bien — expresé mientras lo observaba y le sonreía, a pesar de su mal carácter y lo idiota que podía llegar a ser, él me entendía, bueno al menos un poco.
— Hoy llegaré tarde, después de mi jornada de trabajo tengo una capacitación ahí mismo en el hospital, solo espero no encontrar un desastre la casa cuando llegue — indica Dereck antes de salir
— Tranquilo, encontraras todo ordenado, sin ningún desastre — indiqué mientras sonreía.
Apenas salió y cerró la puerta me levanté de mi asiento y comencé a saltar de felicidad.
Al fin estoy sola, tengo la casa para mi sola y puedo hacer lo que quiera sin que Dereck me diga algo.
Me sentía libre, fui a la sala, puse el televisor a todo volumen, abrí algunas fundas de papitas, doritos, entre otras más, mientras comía estaba todo regado en la mesita de la sala, este era mi estilo de vida, el desorden no como Dereck quería que estuviera “todo limpio y reluciente”, al menos por estas horas que tengo la casa solo para mí podía hacer lo que yo quisiera y nadie me iba a decir nada.
Transcurrió la mañana y la tarde, por lo que me levanté a limpiar todo el desastre que había en la casa, pues si Dereck llega y ve esto sin pensarlo dos veces me botaría de la casa y no podía darme ese lujo.
Limpié lo más rápido que pude, mientras limpiaba comencé a sentir un poco de dolor en el estómago, sin embargo, traté de no hacerle caso y terminar rápidamente con la limpieza. Apenas terminé me senté en el sofá a esperar a Dereck, mientras lo esperaba sentía que el dolor iba aumentando por lo que no podía evitar colocar mi mano sobre mi estómago y frotarlo suavemente.
Narra Dereck
Abrí la puerta para entrar a la casa, apenas ingresé vi a Emma sentada en el sofá, pero noté que algo le pasaba.
— ¿Te encuentras bien? — le pregunté mientras me acercaba a ella.
— Si, no es nada — respondió — Puedes revisar todo, está limpio, ya me voy a mi cuarto a descansar — indicó mientras se levantaba para después caminar lentamente a su habitación mientras su mano seguía puesta sobre su estómago.
Al ver a mi alrededor me di cuenta de que todo estaba muy limpio tal y como había dicho, procedí a ir a mi cuarto para después ir al baño a darme una ducha, había sido un día largo y me sentía cansado.
Al terminar fui a mi habitación a acostarme, pero por más que intentaba no podía conciliar el sueño, pensaba en Emma, no estaba seguro, pero sentía que algo le pasaba, tal vez estaba enferma, inmediatamente me levanté de la cama y salí de la habitación, comencé a sonar la puerta, después de un momento ella abrió, su semblante no lucía nada bien.
— ¿Qué tienes? ¿Estas enferma? — le pregunté.
— Me duele el estómago — respondió mientras se recostaba al marco de la puerta, podía notar que enserio estaba muy mal.
— Espera ya te traigo un vaso con agua — indiqué a lo que ella asintió.
Al darle el vaso con agua le indique que se sentara en la sala mientras buscaba medicina, al voltearme y comenzar a caminar escuche el vaso romperse y un golpe por lo que inmediatamente voltee hacia Emma y la vi tirada sobre el suelo.
Rápidamente me acerque a ella.
— Emma, despierta — expresaba mientras la tomaba en mis brazos y le daba golpes suaves en la mejilla para que reaccionara.
Al ver que no reaccionaba la cargué en mis brazos y fui directo al hospital donde estaba haciendo mis prácticas.
— Es una emergencia— indiqué nervioso a la enfermera mientras aún la tenía en mis brazos.
La acosté sobre la camilla para comenzar a movilizarla hacia el consultorio donde el doctor la iba a atender.
— Espera aquí, sé que eres practicante aquí, pero en este momento eres un familiar no un doctor, así que es mejor que esperes aquí afuera, no te preocupes, tu novia estará bien — indicó el doctor antes de entrar.
Después de esperar un tiempo al fin salió el doctor.
— Es gastroenteritis, con un poco de reposo y comida saludable estará bien, ahorita la vamos a dejar en emergencias mientras se le pasa la intravenosa con antibióticos — indica el doctor antes de irse.
Ya habían pasado un par de horas, Emma aún no despertaba por lo que comenzaba a estar nervioso nuevamente.
— ¿Cómo está la paciente? — pregunta el doctor acercándose.
— Aun no despierta, ¿Seguro es gastroenteritis? — pregunté preocupado.
— Si, no te preocupes, normalmente eres muy sereno al tratar con los pacientes, es raro verte tan alterado y nervioso, tu novia estará bien, en cualquier momento va a despertar — respondió el doctor.
Seguía esperando al lado de ella, en ese momento ingresó a la sala de emergencia un hombre que por lo que se veía estaba en estado etílico, había tenido una pelea y venia para que lo curaran, en ese momento debido al estado que estaba tomo una bandeja quirúrgica que contenía varios suministro médicos y la lanzó por los aires, al percatarme que las cosas que tiró iban a caer sobre Emma que aún seguía durmiendo, sin pensarlo dos veces me levante de mi asiento y me puse sobre ella, cubriéndola, estuve un momento así mientras miraba hacia donde estaba el hombre que aún seguía creando problemas y tirando los suministros por todos lados de la sala.
Narra Emma
Poco a poco iba abriendo los ojos, sin embargo, lo primero que vi fue a Dereck, estaba frente a mí, estaba tan cerca que mi corazón comenzó a latir rápidamente, lo observé por un momento mientras Dereck tenía fija su mirada hacia otro lado.
Al verlo tan cerca, no podía evitar admirar lo guapo que era, mi corazón palpitaba tan rápido que sentía que iba a salirse de mi pecho.
— De … Dereck — expresé en un tono bajo.
Al escucharme fijó su mirada en mí, nuestras miradas se conectaron en ese momento mientras nuestros rostros solo lo separaban centímetros de distancia, sentía como si el tiempo se congelara en ese preciso momento.
Pasaron unos segundos mientras nos miramos fijamente así de cerca, fueron los segundos más largos de mi vida, fueron eternos.
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