La brisa fresca acariciaba su suave rostro mientras que la niña, que descansaba en su regazo, dormía plácidamente acarició su cabellera castaña y vio como la pequeña aspiraba su aroma moviendo su cabezita en busca de más cariño por parte de los calientitos brazos de su progenitora. - Mi pequeña.... Mi linda Taylor, cuando crezcas espero que tomes buenas decisiones qui-quizás yo ya n-no esté aquí pa-para verte cre-crecer -unas lágrimas humedecían sus coloradas mejillas y sus ojos cafés se encontraban rojos por el llanto silencioso -. Sea donde sea que esté te cuidare mi pequeño angelito, mamá siempre va a cuidar de ti, lo prometo. Su esposo la abrazo dándole conforte, vendría una etapa dura en sus vidas; no había pasado ni cuatro meses que la mujer había sido diagnosticada con cáncer,

