Capítulo 8: Mi héroe millonario Maldita sea con mi nuevo maldito trabajo, George me tenía todo el día fastidiando, que le traiga esto; aquello, ni siquiera lo vi en todo el día, solo me mandó a hacerle cosas personales alrededor de la ciudad, lo peor es que mis sandalias se rompieron y tuve que ir por unos zapatos deportivos para terminar de hacer mis diligencias. Quería renunciar y apenas había empezado. Pero era demasiado. «Tranquila, es el primer día, ya después será menos». Él tenía muchas cosas pendientes, cosas que se les olvidaba a él o a su secretaria, ya esperaba que después fuera menos turbio todo esto, porque todos los días haciendo lo mismo iba a volverme loca. A las 8 de la noche, George me dijo que podía descansar, así que me fui a mi casa y apenas toqué la cama comencé

