Capítulo 2 ¡Eso fue increíble!

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Capítulo 2 ¡Eso fue increíble! Lara Mi hermano casi a punto de volver a desmayarse soltó una pequeña risa, ¡No te libraras tan fácil de mi princesa!, odiaba que me dijera así pero solo por hoy lo permitiré, mientras kadir rompía las cadenas mis chicos entraron a la habitación ayudándome a levantar a Favio, luca y leo lo tomaron cada uno de un brazo y como pudimos lo sacamos del edificio que estaba a punto de derrumbarse. Media hora después nos encontramos en el piso del hospital del edificio, el doctor menciono que mi hermano tiene múltiples lesiones tanto internas como externas, tenia fiebre por los azotes en la espalda, una fractura de hueso expuesto en la pierna derecha, sin contar, la herida que tenia en la cabeza, era casi un milagro que lo hayamos encontrado con vida, pasara los siguientes meses hospitalizado, después el doctor pudo curar mis heridas y los cortes de las piernas, al igual que los pequeños cortes de mis chicos. Pasaron casi dos meses desde aquel incidente, mis piernas ya están curadas y mi hermano ya está mejor, aún tiene que ir a terapia para poder recuperar la movilidad de su pierna. Estoy en el despacho, me la e pasado investigando quienes son los hombres que, torturaron a mi hermano, son casi las dos de la mañana cuando estoy en mi portátil, luca entra con una café para mí, ¡tienes que descansar! Lo oigo decir, pero yo no podía, el rodea el escritorio y me toma del brazo y me levanta para llevarme a mi habitación, intentaría quejarme, pero estoy muy cansada, cuando llegamos a la puerta el me baja y me hace una señal para que entre y descanse, se agacha para darme un beso en la mejilla pero yo desvío mi rostro y su beso me lo da en los labios, el beso de vuelve lento, tranquilo, abro la boca invitándolo a qué meta su lengua y lo hace, sus manos me rodean, y ambos nos perdemos en la oscuridad de mi habitación, me recuesta en mi cama, con una rodilla se mete entre mis piernas empujando sus caderas haciéndome sentir el bulto en su entrepierna, suelto un gemido, tan solo el roce en mi intimidad me hace sentir extremo placer, sigue besándome, con una mano me toma del cuello y con delicadas caricias baja lentamente hasta mis senos, que no duda en tomarlos y masajearlos, su boca la desliza en cada uno de ellos, para luego ir bajando por mi vientre dejando húmedos besos hasta llegar a mí ya empapado coño, levanta la mirada que se conecta con la mía y con una sonrisa pícara, desciende y empieza a lamer, juega con mi clítoris y empieza a meter dos dedos, abre mis pliegues para luego introducir hasta el fondo su lengua, se siente tan bien tan jodidamente bien, tomo su rostro para besarlo, ya no aguanto lo necesito dentro de mí, lo guio con mis besos a qué se posicione encima, y por instinto abro las piernas, invitándolo a qué me la meta, se levanta y se quita los pantalones y lo ayudo con su bóxer, dejando al descubierto su pene, me hace una seña para que me acueste y eso hago, se mete entre mis piernas , juega conmigo, desliza su pene en mi entrada y poco a poco me penetra, y cuando ya está toda dentro, empiezan las embestidas, pongo mis piernas alrededor de su cintura, para llegar al fondo, aumenta la velocidad entrelaza sus manos con las mías, y embiste más fuerte, todo lo que se oye en esa habitación son los sonidos de nuestros cuerpos, los gemidos y nuestras respiraciones agitadas, por algunos minutos permanecemos así hasta que ambos llegamos al orgasmo, libero mis jugos y el hace lo mismo, nos tomamos nuestro tiempo, para acabar tumbados en la cama, yo me pongo de lado acostándome encima de su hombro, pongo mi mano en su pecho ¡Eso fue increíble! Dice, solo asiento y me quedo profundamente dormida.
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