Elena estaba furiosa por la actitud de Iván, tenía que encontrar alguna manera de escarmentarlo y demostrarle que ella no era tan débil como él pensaba. Se cambió de ropa por una más sexy y cómoda, dispuesta a seguirle el juego y provocarlo también. Se enfundó unos cortos pantalones de dormir que mostraban sus firmes piernas y una blusa ajustada sin mangas que le hacía resaltar la redondez y prominencia de los senos. Se dejó sueltos los cabellos y los despeinó un poco, aprovechando que aún estaban húmedos por el baño. Finalmente se acostó boca abajo en la cama, y se apoyó en los codos para leer la guía de programación que dejaron sobre el televisor. Intentaba parecer despreocupada, pero en realidad, esperaba ansiosa a que Iván terminara de bañarse, entrara en la habitación y mirara

