— Es que… La puerta se abrió abruptamente y Julián entró con una sonrisa. Aún recordaba su comentario y mi gesto se frunció al sentir asco. — ¿Cómo están? — Hemos leído algunas cosas que no nos dijeron antes… —comenzó Joel—… nosotros queremos conocer la ciudad, queremos dormir juntos y saber aproximadamente el tiempo que estaremos aquí. — Todo aceptado. El tiempo podría ser un año. — ¿Ah? Julián Fox levantó una ceja y aclaró su garganta. — Aceptamos que salgan los domingos y que duerman juntos en una habitación. Nada más. — Pero- — ¿No les dijeron que ustedes viniendo aquí aceptaban indirectamente el proyecto? — ¿Qué? —Me levanté de mi lugar—. Nadie dijo eso. Si es por los vuelos, podemos devolver el dinero y- — No. Nosotros queremos estar con ustedes —suspiró el hombre tocando

