—Isabella—escuche que me llamaban. Estaba en shock, o bien viendo alucinaciones porque el hombre que se encontraba frente a mí con sus ojos preocupados, los mismos que usó durante tanto tiempo conmigo, y que jamás pude olvidar. Se parecía mucho a Morris. —Quita las manos de ella—gruñó Ashton. Ashton llegó a mi lado, y me cargó en sus brazos. —Pequeña, vamos—no se despidió ni dio las gracias, caminó conmigo en sus brazos y por primera vez en el día me siento segura. —¿Qué está pasando Ashton? —suspire derrotada. —Estás en shock, pequeña—me dio un beso en la sien. Me quedé en silencio y vi que estábamos cerca de casa. Llegamos a Lety que estaba tan perdida en sus pensamientos que no me di cuenta de que ella también sufre y yo como siempre fui egoísta. Ashton me acomodo en el asiento

