Narra Karla. Tengo mucha hambre, no sé cuánto tiempo más podre aguantar. —Sí, ahora ya no tiene caso tenerla aquí, hay que matarla ya —Escuche que decían cerca de mí. Seguro son ellos, me van a matar, no quiero, tengo que advertirles a los demás, tienen que salvarse. Escuche que una puerta se abrió, ahora sus voces estaban más cerca, tengo que hacer algo. Comencé a mover mis manos, la cuerda está muy apretada me duelen, no quiero morir, me falta mucho por vivir. —No la podemos matar aquí, ellos van a venir por los cuerpos —Dijo la voz del chico. —¿A dónde la vamos a llevar? —Pregunto la chica. Sentí que cada vez estaban más cerca de mí, sentí unas manos cerca de mi cara, pronto comencé a ver, la luz me hizo cerrar los ojos inmediatamente. —Aún no está muerta, esta chica sí que agu

