Todo lo que la voz de Novak había producido en el cuerpo de Simone se vio reemplazado en el momento en el que sus ojos produjeron contacto visual con él. Estaba parado sobre sus zapatillas gastadas, llevaba un jean demasiado ancho y una chomba amarilla que bien hubiera podido corresponder a un hombre que ya fuera abuelo. Si bien sus ojos seguían transmitiendo que tenía mucho más que esa imagen para ofrecer, su cabello había vuelto a verse desalineado y su barba continuaba siendo desprolija. -¿Me esperabas a mi?- repitió al ver que ella no respondía, era increíble cómo incluso con esa ropa insulsa, esos zapatos bajos y esa camisa abrochada hasta el último botón, ella seguía siendo hermosa a sus ojos. Simone se obligó a salir del momento de la sorpresa. Al fin y al cabo estaba allí, lo h

