Cuando termino de trabajar voy al camerino a cambiarme y salgo. Jake esta esperándome en la barra mientras se toma un Jack Daniels.
—Aquí estas, vamonos a casa— dice mirándome.
—Puedo irme sola. Tengo la moto fuera y además voy a dormir en casa de Lisa esta noche tambien.
—Vas a venir a casa conmigo, quieras o no— responde.
—Y yo digo que no— digo caminando hacia la salida y él me sigue.
Cuando llegamos a donde está mi moto me tira al suelo cogiendome por los pelos. Yo me agarro a su mano y le clavo las uñas pero él no cesa en su agarre.
—Eres una puta. ¿Quien era ese eh? ¿Te estás follando a un lobo?— dice él a la vez que me suelta del pelo para darme una patada en el costado donde recibí la bala.
Me retuerzo de dolor y me hago un ovillo en el suelo. Él sigue pateandome mientras no deja de llamarme puta, zorra y guarra. Las lágrimas recorren mis mejillas deseando que esta pesadilla se acabe y como si el destino me hubiera escuchado se escucha un disparo. Segundos después Jake cae al suelo, a mi lado. Mis ojos se abren viendo el orificio de la bala. Justo en medio de los ojos y ahogo un chillido. Escucho pasos y veo unas botas pararse frente a mi cara. No puedo controlar que mis ojos se cierren. Es lo último que recuerdo.
****
Cuando despierto no se donde estoy. Miro a mi alrededor pero no conozco este sitio. Una cara conocida se acerca hasta la cama donde estoy tumbada. Se sienta a mi lado y me mira sonriendo levemente.
—Ya estas despierta...— susurra Luan.
—¿Donde estoy? ¿Que ha pasado?— pregunto confusa.
—Estas en mi casa, estas a salvo— dice él.
"Mierda estoy en la casa de los lobos, en territorio enemigo".
—¿Que ha pasado?
—Había un tipo dándote una paliza en la puerta del club, yo lo mate— dice fríamente mientras me mira a los ojos.
—¿Tu mataste a Jake?
—No se como se llamaba el cabron ese solo se que era un pantera. Y ahora vas a explicarme porque estabas con él fuera del club.
—No tengo porque darte explicaciones— respondo.
—Bueno, contando que eres mi invitada por el momento y que te he salvado, yo creo que si— dice mirándome.
—¿Que hacías con un pantera?— pregunta mirándome —¿eres su mujer?
—¿Que? No por supuesto que no— digo negando.
—Denisse mi paciencia tiene un límite— dice él.
—¿Me matarás igual que a Jake?
—No te haré daño pero puedo enfadarme.
—Si te lo digo no me verás como a la bailarina que te pone cachondo simplemente con bailar.
—Explicate, ya— gruñe furioso.
—Soy una pantera, pero no de la manera que imaginas— respondo desviando la mirada.
—Si no eres mujer de nadie quien eres— dice él mirándome.
—Soy la hija de Carl Miller— respondo y puedo ver la sorpresa en sus ojos.
—Asique tengo en mi poder a la hija de mi enemigo— dice él —Por eso sabías quien era cuando te dije mi nombre. ¿Porque te acercaste a mi en el club?
—Me di cuenta que eras un lobo cuando me acerque a ti durante el baile y vi tu chaqueta, después fuiste tu quien se acerco a mi— respondo.
—¿Te acostaste conmigo por algún plan de venganza?
—Ya te dije que no era como los demás. Además fuiste tú quien me llevó a esa habitación.
—Porque no sabía quien eras— responde.
—¿Quieres saber la verdad?— pregunto mirándole y él asiente —la verdad es que solo intento sobrevivir y escapar de los panteras y de mi padre. Desde los doce años me ha tratado como mujer, he sido el juguete de la mayoría de hombres y nunca he dejado que me tocasen.
Él me mira confuso, atendiendo a todo lo que le estoy diciendo.
—¿El disparo? Eso fue un castigo. La noche que nos conocimos, unas horas antes Jake quiso abusar de mi y yo le clave un cuchillo en la pierna y me largue. Después de trabajar vino a buscarme y me llevó de vuelta a casa, allí me ato en el granero con unas cadenas y quiso volver a hacer lo mismo, pero fui más lista que él y le arranque medio labio. Él con la rabia me disparó, pase días dormida.
—Ahora entiendo porque ese cabron estaba desfigurado— dice riendo leve.
—Siempre me he cuidado sola. Entre a bailar al club porque mi padre me obligó a hacerlo, pero ahora es mi vía de escape. Mi manera de ganar dinero y ahorrar para algún día irme lejos de aquí, lejos de mi padre y lejos de los panteras— termino diciendo.
—Siento que hayas pasado por tantas cosas siendo la hija de un líder— dice él —No comprendo que clase de persona puede hacerle eso a su hija.
—No quiero tu lastima, no la necesito. Solo quiero irme de aquí— respondo.
—Eso no es tan fácil, eres una pantera y no puedo confiar en ti— dice mirándome.
—¿Me estás diciendo que no confías en mi? Si quisiera hacerte daño no me habría acostado contigo y mucho menos te habría contado la verdad de quien soy.
—No puedo permitírmelo— dice él y se levanta de la cama —Por el momento descansa, lo necesitas.
Tras esto se marcha de la habitación y me deja sola. Cierra la puerta y se escucha como echa la llave.
"Genial, ahora soy prisionera del enemigo. Y lo peor es que yo solita me he metido aqui".
Camino por la habitación y voy hasta el baño, me miro en el espejo y tengo ganas de llorar al verme. Estoy toda magullada por todos lados. Ese Jake tuvo su merecido sin duda. Si no hubiera estado Luan en ese momento no se que habría sido de mi a decir verdad.
La puerta de la habitación se vuelve a abrir y entra Luan de nuevo. Esta vez trae una bandeja con comida. Hay un cuenco con sopa y un sándwich. Miro la bandeja y mi tripa ruge afirmando que estoy muerta de hambre.
—Deberías comer algo— dice él —Y quizás darte una ducha también te vendría bien. Te he traído una camiseta y unos boxers, se que probablemente te quede enorme pero es mejor que tu ropa sucia y llena de sangre.
—Gracias— digo sentandome sobre la cama y empiezo a comer —Esto... no está envenenado ¿verdad?
—Entiendo tu desconfianza pero puedes comer tranquila— responde —¿Necesitas ayuda para ducharte?
—Puedes irte tranquilo estoy acostumbrada a cuidar de mi misma aunque esté llena de golpes y dolorida.
—Eso me ha quedado claro— responde él —Pero te estoy ofreciendo ayuda.
—No es necesario.
—Insisto— dice él mirándome y yo asiento.
Cuando termino de comer me levanto de la cama y voy hasta el baño, Luan me sigue hasta allí y me mira.
—Déjame, te ayudaré a quitarte la ropa— dice.
—Puedo hacerlo sola— respondo.
—No seas cabezota además ya he visto todo lo que podía ver— dice sonriendo.
—Eres un ....
—Que, dilo— dice acercándose a mi y yo camino hacia atrás.
—Sal, necesito ducharme— digo y él obedece y sale del baño.
Cuando me meto en la ducha el agua caliente calma mi cuerpo y me escuece a la vez. No puedo evitar que las lágrimas recorran mis mejillas. No creo merecer todo lo que llevo sufriendo estos años, ni creo merecer estar ahora en las manos de mi enemigo. No sé cómo voy a poder salir de esta pero necesito hacerlo.
Tras la ducha me envuelvo en la toalla y me seco. Suspiro pensando en que será lo siguiente que suceda y me pongo los boxers y la camiseta que trajo Luan.
La camiseta me queda grande, tapa mi culo llegando a los muslos. Es de color n***o y está claro que es de Luan, es el mismo olor. Ese olor que me recuerda que solo él me sabe dar placer.
Salgo del baño y él está sentado en la cama, me mira de pies a cabeza y sonrie.
—Te queda mejor que a mi— dice.
—No me importa— respondo.
Él sale de la habitación dejándome allí sola y yo me tumbo en la cama. Rápidamente caigo en los brazos de morfeo.
Al día siguiente cuando despierto me encuentro con esos profundos ojos azules observándome.
—¿Que haces?— pregunto confusa.
—Ver cuanto tiempo eres capa de dormir— responde.
—Ja-ja muy gracioso— digo en repuesta.
—¿Crees que podremos intercambiarte?
—No, eso no, por favor— digo mirándole.
—Entonces es cierto que no deseas volver....
—Haré lo que sea. Bailare para ti todas las noches— respondo mirándole.
—Esta bien no te cambiaré pero tampoco quiero que bailes para mi, no es necesario.
Una mujer de pelo n***o y largo entra a la habitación y deja una bandeja con leche y tostadas sobre la mesa.
—Ella es Harvey— dice Luan —se encargará de traerte lo necesario cuando yo no esté.
Yo solo asiento y veo como ella hace lo mismo. Después de dejar la bandeja sobre la mesa se va de la habitación volviendo a dejarnos solos, pero la compañía de Luan dura poco. Él también sale de la habitación volviendo a cerrar la puerta con llave.