La noche en el club es como cualquier otra, como siempre hay demasiada gente disfrutando del espectaculo de cada una de las chicas que trabajamos ahi. Mi jefe me ha dado la pequeña alegria de que me a aumentado un diez por ciento el pequeño sueldo que tenemos. En este trabajo el sueldo es una mierda pero las propinas son demasiado buenas como para dejarlo pasar por alto. Cuando es mi turno de subir a la tarima respiro hondo y camino hasta ella, una vez arriba comienzo a bailar al ritmo de la musica, mirando hacia todos lados disimuladamente buscandole pero vuelvo a cerciorarme de que esta noche no esta en el club. Respiro en parte aliviada y sigo haciendo lo que mejor se me da. Mis movimientos en la barra son los mejores del club y eso esta claro por las propinas que me gano cada noche e

