Capítulo 5 De Ali en su juventud

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“Limites” Agobiada, la marea de pensamientos negativos la inundaban. Algo estaba por pasar, algo que no se podía evitar. Aarón estaba en su cuarto cambiándose para ir al trabajo, y llegarían juntos, se preguntaba qué pensarían todos los demás. La luz se filtraba por la ventana, los primeros rayos de sol de una mañana inesperada. La agobiaba saber que había sido suyo por una noche, y como tendría que esperar hasta vaya a saber cuándo para continuar con él. Luego de sentir un éxtasis abrumador, cayó en lo profundo de sus inseguridades. Se esmeró en que nadie se diera cuenta, él era tan caballeroso que se sentiría mal. Preparó unos sándwiches de queso tostados, con una taza de té n***o para cada uno. Le ofreció llevarla antes a su casa para que se cambiara de ropa y la espero en el auto, parecía de muy buen humor. La llegada de los amantes fue recibida con miradas curiosas y otras de recelo, pero Aarón procuraba que a Ali nadie la incomodase con ninguna pregunta fuera de lugar. Eso fue muy tranquilizador para ella, que ya estaba imaginando varias explicaciones sin sentido para dar. Luego se percató de que no le había avisado a su hermana que no volvería a dormir a casa, y prendió su teléfono para llamarla. No había encontrado en casa porque ella siempre entraba a trabajar más temprano. Para su sorpresa, tenía cinco llamadas perdidas, debía estar muy preocupada. En los mensajes que le envió parecía que pensaba que había sido secuestrada o algo así, pero luego le insistía en que no debía irse sola con algún hombre a su casa, como intuyéndolo todo. Solo pasaba en escasas ocasiones, pero como su hermana mayor no tenía citas a menudo, siempre le preocupaba el qué dirán y ese tipo de cosas. Si le llegaba a contar que había tenido una aventura fugaz con el hombre más deseado del trabajo, se le zafaría un tornillo. Su cuñado era muy serio, trabajaba como ingeniero civil en una empresa y tenía un buen pasar, pero no eran personas de aventuras y pasiones, casi todo lo contrario. Fue su primer pretendiente y con el que se casó. Pero en Ali vivía la chispa de la vida, atrevida y mordaz, y palpitaban en ella las pasiones en un ritmo constante. Pese a que solo habían dormido juntos una noche, ella quería amarlo, estar juntos por mucho tiempo. Como era de esperarse, otra de las ex novias de Aarón estaba colgada de su brazo, robando toda su atención, a pesar de que el intentaba ignorarla. Odiaba ese sentimiento de confusa sumisión, ella poseía un espíritu fuerte e independiente. La idea de formar de algún modo una sumisión opuesta cada vez brillaba más en su mente. El en sus brazos por siempre, como si no pudiera negarse nunca, como si no volviera a tener voluntad. Su vestimenta de aquel día provocaría a cualquiera que la mirase, y ese era su objetivo. Una blusa escotada negra, con pequeños detalles bordados y ceñida a la cintura, dejaban ver sus pechos voluminosos y su collar de ópalo. Sus pantalones color crema, resaltaban sus caderas notablemente, y moldeaban sus muslos a la perfección. Sin embargo, no escogió zapatos altos, para estar más cómoda por si algo llegase a suceder. La primera en hablarle fue Sofía, una chica amable con la que usualmente se llevaba bien. —Linda, mira que bien te ves el día de hoy. —Sonrió guiñándole un ojo, como adivinando todo lo que había sucedido. —¿A dónde iras a almorzar? —Genial, realmente genial. —contestó Ali dejando escapar un suspiro. —Creo que iré a casa, mi hermana debe estar un poco molesta. Seguramente espera que almorcemos juntas, con mi cuñado. —Uf, que tema ese, tienes que verlo Ali, ya eres adulta como para que te controlen tanto. —Sofía carraspeo para aclarar su garganta. —Luego me cuentas todo con lujo de detalles. El hecho de recordarlo todo la humedeció por completo casi al instante, quería contarle todo, aunque no fuera su amiga más cercana, sería una forma intensa de revivir el recuerdo. Miró a Sofía por un momento, estaba diciéndole la verdad y en sus ojos castaños se le notaba la pena. Mucha gente le advertía seguido que debía ponerle un límite a mi hermana o irse de casa. Eso lo tenía pensado, quería rentar un departamento cuando la ascendieran, y estaba segura de que lo harían a fines del año. Su hermana era de carácter fuerte, pero su amor por ella la frenaba a enojarse por su comportamiento excesivamente maternal. Iba a seguir platicando con Sofía cuando un escenario amenazante se formó de repente. En la sala de café, contigua a la oficina, se podía ver a Leila coqueteando con Aarón. Se trataba de su ex novia, y era evidente que se percataba de la relación que estaba naciendo. Ali observaba desde su lugar, dejando sin importancia a Sofía y a su trabajo en la computadora. Aarón se incomodaba, intentaba alejarse y la miraba con seriedad. No estaba dando a lugar a ninguna de las insinuaciones de Leila. En un intento muy atrevido por llamar su atención, dejo al descubierto sus pechos de golpe y cayó sobre él, de un modo estratégico en el que el rostro del hombre quedara sumergido en ellos. Él se apartó de inmediato, fastidiado, y volvió a la oficina sin el café que había ido a buscar allí en un primer momento. La insistencia de Leila perturbó a Ali, sintió miedo de llegar a ese punto algún día. La mayoría de sus compañeros de oficina habían visto aquella escena y la ex novia quedo ante miradas de vergüenza ajena. Finalmente, todo retorno a una tranquilidad cotidiana y cada cual volvió a sus ocupaciones. Sofía le comentó que Leila estaba completamente descontrolada, y había rumores de que le enviaba diariamente fotos y videos suyos a Aarón. No había superado ni un poco su ruptura, y eso la estaba volviendo más violenta. El celular de Ali comenzó a sonar, le estaban llegando muchos mensajes seguidos. Para su sorpresa, eran todos mensajes de Leila, con aquellos famosos videos de ella casi desnuda bailando. Los acompañaban una serie de burlas con alusión al cuerpo de Ali, haciendo énfasis en que jamás se compararía con ella y su cuerpo de modelo de revistas. También hacía bromas con respecto a su vientre que no era del todo plano y a las estrías que tenía en el trasero. Las había visto cuando todos habían ido a la playa, hacía ya dos meses. Decidió borrar los mensajes instantáneamente, no quería pensar en ellos nunca. Aarón la acompañó de vuelta a su hogar, y la despidió en la entrada románticamente. Le dio un beso muy largo, que la llevo a las estrellas y la abrazo tiernamente. Cuando ella entró a su hogar, su hermana la esperaba con el almuerzo casi servido. —Ali de mi corazón, me tenías preocupada. Nos tenías preocupados a ambos. ¿Verdad que si Alan? —Sí, muchísimo. —Alan, la pareja de Tatiana, la hermana de Ali, servía jugo en los vasos de ambas. —Olvidé decirles que no iba a volver a cenar —dijo Ali riendo, después de todo estaba alegre. —Bueno, no hay problema, para la próxima debes avisarme. —agrego Tatiana, entre sonrisas, antes de levantarse para ir al tocador. En su breve ausencia, Alan observo detenidamente a Ali, concentrándose en su escote. Ella lo notó, pero intento sacarlo de su mente. No obstante, él no le quitó los ojos de encima hasta que su hermana volvió, y pese a ello hizo comentarios sobre su escote en presencia de las dos. El no parecía avergonzarse, y Tatiana tampoco, quizás no le molestaran aquellos comentarios sobre su hermana, siempre mantenía una compostura impecable. Ali se retiró a su cuarto al terminar la comida, para enviarle algún mensaje a su amante, del cual ya estaba perdidamente enamorada.
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