Capitulo 4 - Brenda

807 Words
Actualidad (febrero del 2022) Brenda Me hallaba escondida detrás de una de las puertas que dirigían al largo pasillo, donde se encontraba una de las maquinas expendedoras. Había visto a Sara y a Max conversar sobre mí. Permanecí, detrás de aquella puerta, cerca, donde sus voces podían percibirse con claridad, escuchando cada palabra que ellos decían. Me asombró el miedo que Max tenia a la relación, a causa de su pasado, de sus heridas. Sin embargo, no pude evitar las lagrimas, al escuchar lo que Sara le había dicho a Max, y como él había entrado en razón, de un instante a otro. Mi corazón comenzó a palpitar con fuerza. Con un sentimiento extraño. Amaba a Max. Todavía lo amaba. Y nunca había entendido, el por qué de la ruptura.                   Recuerdo aquella noche muy bien. Acabábamos de ir a cenar, a uno de mis restaurantes favoritos en todo Nueva York. Una cena maravillosa. Y no por la increíble comida, si no más bien, por las risas, las palabras y las emociones, que nos rodeaban, en medio de esa noche. Habíamos ido a patinar al Rockefeller Center, mientras nevaba sobre nosotros, con un cielo color gris, y una felicidad que caía en forma de copos de nieve, sobre la hermosa ciudad de luces. Habíamos reído. Hablado. De lo que sentíamos, de cómo nos hacíamos sentir mutuamente cuando estábamos juntos, y del deseo que teníamos de estar unidos por mucho tiempo. Finalizamos la noche, caminando sobre la gélida avenida, yendo hacia mi apartamento. Había sido una increíble cita, que sin duda me había dado a entender, que lo nuestro era más que real. Eso me dio el valor, dentro de mí, de expresarle a Max, lo que verdaderamente me encontraba sintiendo. Así que, al llegar a mi departamento, para antes de subir, mientras los copos de nieve seguian cayendo, y el frio helado, cubría nuestros cuerpos, mire a Max, y simplemente me nació decirle: Te amo.                                                                         Sin embargo, para mi sorpresa, Max solo me miro, con ojos cubiertos de lagrimas, y titubeando, me dijo: Creo que no debemos de estar juntos.  Eso sin duda me rompió. Estaba totalmente confundida. Sin decir nada más, Max se marcho de ahí, mientras yo solamente permanecí sobre la acera, frente a mi departamento, dejando que la nieve me cubriera, y que el frio, me congelara, a mí, a mi cuerpo, y a los sentimientos de dolor, que se desprendían en mi interior.  Y ahora, estaba ahí, escuchando aquella conversación, donde Max por fin respondía al te amo, de aquella noche gélida de enero.  Sin darme cuenta, mi instinto reacciono por sí solo, saliendo de la habitación de donde me encontraba escondida, dejando que Sara y Max me vieran, parada frente a ellos.  —¿Es verdad?—titubee—¿Todo lo que dijiste es verdad…? ¿Tú me amas…? El rostro de Max se torno con el amor que sabia que sentía por mí. Un amor que me pertenecía. Su mirada, sus emociones, en aquel intervalo de segundos, me pertenecían. Sus ojos se clavaron en mí. Y sin responder nada, solo se acerco a donde yo me encontraba, tomándome entre sus brazos para a consiguiente, besarme. Besarme en medio del aburrido pasillo de las oficinas. Frente a Sara, frente a la maquina expendedora, y frente a nuestros compañeros de trabajo, que nos divisaban emocionados de lo que se encontraba ocurriendo. Todos celebraron, riendo y lanzando chiflidos. —Gracias—le dije a Sara, mientras nos veía, felices de cómo Max me abrazaba. No sabia qué era lo que el futuro nos depararía. No sabia sí Max y yo, lograríamos estar juntos para siempre. Si realmente, el lograría vencer sus miedos y dejar atrás las heridas de su pasado. Si realmente, unidos, los dos podríamos salir de esto. Sin embargo, en aquel momento, entre sus brazos, en medio de la gente observándonos, y el ajetreo de un día de trabajo, pude sentir el corazón de Max latir junto al mío. Pude sentir y saber, que él haría todo lo posible porque lo nuestro resultara. Pude sentir y saber, que con él valía la pena expresar mis palabras más profundas, aquellas de las cuales, según decía Sara, no se le expresaban a cualquiera. Aquellas, que eran de doble filo.  Esas palabras, con un significado, que hoy en día, se decían por solo decir, y no porque realmente se sintiera el peso, del sentimiento que iba entrelazado en aquellas sílabas de la palabra pronunciada. Pero sabia, que lo que sentía por Max, era más que la emoción que englobaba al vocablo. Lo que sentía era un amor tan profundo.  Y ahí, fue cuando supe, que sin importar lo que pasara con nosotros, valía la pena expresar cada una de esas palabras. Amaba a Max. Él era especial para mí, y siempre estaría ahí para él.  
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD