Narra Adam. Maldije durante todo el regreso a casa de los Weys, aquella chica me había dejado botado en mitad de uno de los barrios más peligrosos de la ciudad, tuve suerte de que un taxi pasara en ese momento y me logré salvar de un posible atraco a mano armada. Solo podía pensar en cómo le hare la vida imposible a Amber, lo que me hizo hoy no se va a volver a repetir porque mi nombre es Adam Raymond. Para que mi suerte sea la peor, el taxista me cobro hasta el ojo de la cara solo porque vivo en un conjunto residencial. toco el timbre repetidas veces para que mi amigo salga al rescate. - ¿Dónde está Amber? - coloco los ojos en blanco al escuchar su nombre. - Amigo, tu hermana me dejo botado y se largó al centro comercial y para mi mala suerte el taxista casi me pide la única virginida

