Entro por las puertas de la escuela como todos los días, los chicos y chicas que están a mi alrededor me miran con incredulidad, cada paso que doy es una persona más que me voltea a ver. Al llegar a mi casillero lo abro con recelo, los estupidos amigos de mi hermano pudieron haber hecho alguna broma en la cual yo saldría perjudicada pero no, no paso nada cuando lo abrí. - ¿como amaneció la mujer más hermosa de esta escuela?- la voz de Adam hace que me voltee de inmediato para mirarlo con sorpresa. -¿yo? - Pues no veo a nadie más. - ¿Estas enfermo? - enfermo de amor por ti- Adam se acerca y sus labios se choca con los míos, aquello me impresiona tanto que siento que mis ojos se van a salir de cuencas. Me levanto de golpe, porque habia soñado, eso nunca en la vida iba a pasar.

