Capitulo 2

581 Words
El vínculo prohibido El bosque susurraba su nombre. Lyra caminaba como en trance, guiada por un instinto que no entendía. Las ramas parecían apartarse para dejarla pasar, como si el bosque la conociera. Como si la esperara desde hacía años. Sentía la piel arder, como si algo dentro de ella se hubiera activado por primera vez. La luna brillaba sobre su cabeza, inmensa, redonda, blanca como un ojo vigilante. Su luz bañaba la tierra en un resplandor plateado. Los sonidos del bosque —el crujido de hojas, el murmullo del viento, el eco lejano de un aullido— no la asustaban. Al contrario. La calmaban. Entonces lo sintió. No con los ojos, sino con la sangre. Alguien la observaba. Se detuvo. —¿Hay alguien ahí? —preguntó, con una voz que sonó más firme de lo que sentía. Nada respondió. Pero no estaba sola. Rhydian apretó los puños, oculto entre los árboles. Su lobo rugía dentro, furioso por estar tan cerca de su mate sin reclamarla. Cada fibra de su cuerpo pedía que se acercara, que la tocara, que la envolviera con su calor y su promesa. Pero no podía. No debía. La ley era clara: los humanos no pueden ser parte de la manada. Un alfa no puede unir su alma a una sangre sin luna. Y sin embargo… ella era suya. Cada parte de ella lo llamaba, como una melodía que solo su corazón podía entender. La vio girar lentamente, buscando con los ojos entre la oscuridad. Sus labios temblaban, pero no de miedo. Era como si también ella sintiera algo. —¿Quién eres? —susurró. Y Rhydian sintió que algo en él se rompía. Lyra se estremeció. El aire cambió de pronto, volviéndose más denso, más cálido. El olor del bosque fue reemplazado por algo más salvaje: madera quemada, piel y lluvia. Era… embriagador. Como si lo hubiera soñado antes. Como si ese aroma le perteneciera desde siempre. Dio un paso hacia la oscuridad. Y entonces, lo vio. Solo un destello entre sombras: una silueta alta, poderosa, con ojos dorados que brillaban como llamas en la noche. Sus miradas se encontraron por una fracción de segundo. Y el mundo se detuvo. No hubo palabras. Solo un golpe en el pecho. Un latido que no era solo suyo. Rhydian se maldijo en silencio. Debería haberse alejado. Debería haberla dejado sin verla. Pero verla… verla lo destruyó y lo completó al mismo tiempo. Ella lo sentía también. No lo entendía, pero lo sentía. El vínculo comenzaba a sellarse. El lazo del mate. Un lazo que solo se forma una vez en la vida. Una unión más fuerte que la muerte, más profunda que el alma misma. Pero si los ancianos descubrían que su mate era una humana… lo destituirían como alfa. La matarían a ella. O la usarían para chantajearlo. Tenía que elegir. Quedarse y arriesgarlo todo. O huir antes de que fuera demasiado tarde. —¿Qué eres…? —preguntó Lyra, casi en un susurro. Su cuerpo temblaba, pero no por miedo. Algo en su interior se agitaba. Como si una bestia durmiente despertara. Rhydian dio un paso atrás. Cerró los ojos. Y cuando los abrió de nuevo, ella ya no estaba allí. Había huido. Corriendo hacia la seguridad de su mundo humano. Pero el lazo ya estaba hecho. Ella era su mate. Y el tiempo empezaba a correr. Porque una vez que el vínculo comienza… Si no se consuma antes de la Luna Roja, ambos morirán.
Free reading for new users
Scan code to download app
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Writer
  • chap_listContents
  • likeADD