Noah Cuando escucho la voz de mi hermana, mi corazón se destroza completamente. Ni siquiera quiero imaginar lo que ella siente. Dios, darte cuenta de que no llevas la sangre del hombre que te crió, al que amas incondicionalmente y es recíproco, no; definitivamente no lo puedo imaginar. Yo volteo a ver a mi padre y él no borra su sonrisa, a diferencia de mi hermana, cuyo rostro está lleno de lágrimas. Definitivamente, mi padre es inigualable. Ella se acerca poco a poco hacia nosotros. —Papá. —Sí, hija. —¿Qué es eso que acaba de decir Noah? Mi padre la ve con cara de confusión y yo lo miro a él igual. Si sabe a qué se refiere mi hermana, parece que no lo quiere aceptar. —¿De qué hablas, hija? Noah ha dicho muchas cosas. Él toma a mi hermana de las manos y la guía hacia uno de los sill

