—¿Cómo? —murmure. —¿Qué no debo de tener ganas? Apreta tus nalgas contra mi un poco mas para que sientas las ganas que tengo justo ahora, a ver si vuelves a decir esa babosada de nuevo, o quizas yo sea el que tenga que apretarse alli abajo —me dijo Arturo. Pude sentir como su agarre en mi cintura se empezaba a hacer mas fuerte y poco a poco me fue acercando aun mas, su m*****o golpe con mas fuerza alli abajo, di un pequeño gemido por el susto y la sorpresa y empecé a entrar un poco en pánico. —Quizas has olvidado varias cosas de mi, pero puedo hacerte recordarlas justo ahora, vamos, no te pongas a hacerte de rogar justo ahora, sabes que nunca eh sido de esos que tenga mucha paciencia en ese sentido —me dijo Arturo mientras su brazo me apretaba mas contra él. Mierda… Ya no tenia salida

