Me acuesto en la cama y siento como si un peñón me cayera encima.
—Aquí puedes estar tranquila, le pediré a las chicas que duerman en las otras habitaciones.
—Pero...esto es grande ellas también tienen derecho de venir.
—Sirena solo quiero que estés bien y te recuperes pronto—notó a Henry un poco extraño no se durante el camino no se atrevió a verme a la cara. pero bueno yo creo que el es bipolar, el me arropa, me regala una "sonrisa" y sale de la habitación, que raro ese sonriendo algo se trae.
luego de algunos minutos siento como si la anestesia se me hubiera pasado ya que el dolor que tenía se ha advertido cinco veces más que el anterior, mis quejidos quieren salir pero los detengo mordiendo mi lengua, prometí que no lloraría por esta gente de España. tengo que aguantar....de momento escucho el crujido de la puerta y de inmediato intento voltear pero no puedo ya que mi cuello está inflamado, si no estoy mal creo que fue por culpa del hombre que me trajo por primera vez al club, me acuerdo perfectamente que me tomo del cuello y me lo apretó con fuerza, mientras pienso escucho la voz de un hombre.
—Hola mamacita linda, ¿Cómo vas?— su voz suena como eco pero aún no se exactamente quién es el procedente de esa voz tan coqueta, sus pasos son firmes y seguros tanto que no dudó en atreverse a tocar mis muslos y darles masajes.
—Señor déjeme—exclamo asustada.
—Primero que todo no te haré absolutamente nada solo quería verificar si de verdad eres virgen.
¿What? es un loco como viene a joder sabiendo que no estoy en perfectas condiciones.
—Pues para tu información ya he tenido relaciones sexuales, ya respondidas tus dudas te puedes ir.
—Entonces con mucha más razón te comeré bueno ya que no hay impedimento, así Carlos no se daría cuenta de que te hice mía—espera ese perfume...antes de adivinar quién es, el mismo se delata dejando ver su rostro., es el, el mismo hombre que estaba en el pasillo. el mismo hombre al cual yo intenté pedir ayuda.
—Usted es una persona mala y yo que creí que era bueno.
—Bueno—el detiene sus palabras y me mira fijamente con una mirada perversa—si pero en la cama mi sirena
—Estas loco!, no te conozco y no te acerques más o gritaré.
El deslizar sus manos desde mis muslos hasta mis pies, y se echa a reír.
—Por favor... no me hagas daño yo te puedo dar todo el dinero que quieras.
—Nada vale más que tus entradas, además a mí el dinero me sobra.
—Ya te dije que no soy vir...—el metro uno de sus dedos a mi boca, callando mis palabras.
—Entonces déjame verificar, si es como tú dices creo que no hay problema en eso verdad?
—Mmm—el abre más mis piernas y acaricia mi clítoris en movimientos circulares, no puedo dejarlo que siga sin pensarlo muerdo su dedo con todas mis fuerzas y en cuestiones de segundos el deja de tocarme.
—Auchh, maldita!—el enrolla mi cabello en su mano y lo jala.
—¡Ay, ayuda, ayuda!
—callada y gozando se vive mejor —dicho eso el prosigue con meter su mano a mis entradas sin importar mis gritos y súplicas al contrario sigue jalando mi cabello y sigue metiendo mano.
siento como sus sucias manos invaden mi zona, sus dedos viajando por el centro de mi privacidad, lamento tanto estar en esta condición donde no puedo ni siquiera alzar mis brazos
y defenderme.
—Que te calles perra!—deja de jalar mi cabello para enroscar una de sus manos y darme un puño en el estómago, quedando sin aliento e inmóvil y es hay donde está monstruo sumerge sus manos como un submarino en mi parte baja lo hace de una manera brusca y violenta tanto es que pensé que mi virginidad acabaría.
—Listo mi amor—se echa a reír y me tira un beso al aire—eres virgencita y sabes que significa verdad?—niego un poco adolorida y el dice.
—Si te subastan te comprare por ello vas a hacer mía de inmediato, y estaré al tanto de ese día...
Tras decir eso el se acomoda la corbata y sale del lugar como si no hubiera pasado nada, mis lágrimas no dudaron en salir quería hacerme la fuerte, la que no lloraría pero no, ellas me vencieron, nunca antes nadie había tocado mi parte baja, y ahora seré vendida y manoseada.
Cierro mis ojos tratando de olvidar la escena tan incómoda que viví con ese señor, por su aspecto me imagino que tiene algunos 39 o que se yo.
Ya es de día ya la primera persona quién veo es Henry.
—Hola mi sirena—lo miro con rabia y de inmediato me tapó con las sábanas.
—No te acerques maldito—al decirme "hola mi sirena" me hizo recordar a ese hombre—y no me digas así.
—Dime acaso te pasó algo estrella—el deja la bandeja en la mesa y se sienta en el borde de la cama.
—Pues, te acuerdas del hombre que vimos en el pasillo?
—Si, que pasa con el.
Me quedo callada y una lágrima d mi mejilla s escapa.
—Dime... estrellita que te pasa?
—El, el... anoche me manoseó.
Al oír eso Henry se para de la cama con furia en su rostro y aprieta sus puños.
—Ese hijo de perra, espera se lo diré a Carlos.
El sale de la habitación de manera rápida dejando el olor de su perfume en ella, ay Henry cómo ha cambiado, de er el gruñón a ser amable.
O eso es lo que me hace pensar, me levanto de la cama y tomo el desayuno y son huevos revueltos con tè de cidron, no me había percatado pero hoy ya puedo moverme por lo menos.
Mientras termino de desayunar poco más de media hora llega la cachetona junto con dos muchachas.
—Oye sirena, ellas son las chicas que cambiarán tu aspecto.
Asiento y termino de comer, una de ellas me ayuda a sentarme en la silla y la otra empieza a desenredar mi cabello.
—Tienes muy bonito cabello—dice una de ellas y se echa a reír.
Luego de algunos minutos un silencio sepulcro se presenta en medio de mi cambio de look pero una de ellas rompe el silencio.
—Listo terminamos hermosa—ellas se encargaron de mi cabello y uñas me sentí un poco extraña ya que no suelo hacerme este tipo de cosas. pero me veía bonita
Ellas se retiraron de la habitación por su parte la cachetona se había marchado mucho antes de que empezaran a hacer su labor.
Mientras me veo detenidamente en el espejo admirando mi belleza y que será de ella si estos hijos de perra me vendan a un hombre el cual le gusta golpear mujeres alguien toca la puerta.
El individuo no se inmuta en decir quién es cuando de inmediato entra a la propiedad, pensé que sería el hombre de anoche pero no, no fue el era Henry otra vez, ya que lo vi atreves del espejo.
—Hola estrellita, que linda te vez.
—Mira Henry no trata de ser amable con migo por qué eso no te luce.
—Solo vine a pedirte perdón, bueno por haberte tratado mal.
—Ya lo hecho esta hecho te puedes largar—le digo combinar la espalda.
—No, no seas grosera yo estoy muy apenado—el acaricia mi mejilla y me mira fijamente.
Henry es muy lindo no lo había analizado bien, pero el malvado se manda tremendo cuerpo y un rostro espectacular, pero es malo, para mí es malo, sé que es escolta pero no deja de ser otro cómplice de esta gente.
—Sabes algo, me gustas mucho—me dice casi que en un susurro.
—Enserio—pongo una cara de asombro—entonces porque mierda me trata como basura?
—Jamás quise hacerlo, es solo que tengo que fingir delante de ellos, estrella si de verdad supieras el porque estoy aquí, tus pensamientos hacia mi cambiarían.
—Dime entonces porque trabajas para ellos?—elevo mi ceja esperando su respuesta falsa.
—Esta bien, mi madre le debe al señor Carlos millones de pesos y por ello, yo trabajo para el para pagar sus deudas, enserio perdóname estrellita.
Por su rostro parece decir la verdad, pero de igual no deja de ser malo, el se acerca a mi y no sé que se trae pero sin más ni menos cuando menos lo espero el besa mis labios, me quedo perpleja ante su acción, que no se que hacer, además es mi primer beso, con un ligero pero caluroso beso el se despega de mis labios yo quedo en schok tratando de conciliar con mi respiración ya que quede tan asombrada que todo mi aliento lo perdí.
—Lo siento, lo siento—se disculpa una y otra vez.
—Siempre te lo he dicho ya lo hecho está hecho maldito sínico
—Pero ¿por qué no le agredió a Henry? solo lo deje pisar mi terreno y no me atreví ni a despegarlo de mis labios solo me quedé como estatua.
El se echa a reír una y otra vez hasta hacer carcajadas, no sé de que se ríe este imbécil, nunca me equivoco el es bipolar.
—Bueno estrellita ya olvídalo solo fue un simple beso, ah por cierto, el hombre que te manoseo es Óscar satal el es un empresario multimillonario y solo viene a divertirse con las chicas.
Mientras Henry y yo hablamos Carlos entra como un toro a la habitación.
—Sirena ándate, serás subastada hoy mismo.
—Que!—digo indignada y algo confusa, no que eran dos meses de reposo.
—Jefe ella aún no ha sanado sus heridas—dice Henry.
—Cállate maldito, ella sanara sus heridas con su nuevo marido ósea el que la compre.