La luz de la mañana se filtró por las finas cortinas de la ventana de la habitación que ahora compartía con Yasir. Alessa abrió los ojos poco a poco, había dormido de manera plácida y tranquila, había tenido el cuerpo relajado. Se desperezó y extendió la mano. Estaba frío. No le pareció extraño que estuviese ese lado de la cama vacío, tal vez se había levantado tarde. Miró hizo el blanco techo y pensó en la forma que había cambiado su vida desde la noche que conoció a Yasir. Ella sabía lo que había pasado el día de su boda era una artimaña de Mariana y Amanda, conocía su manera de actuar. Lo que Alessa se preguntaba era cómo ahora tratarían a Yasir a partir de ese día. No podría con los celos de sable que había estado con ella primero. Una voz en su cabeza le dijeron que ahora era su espo

