Dayana Los fines de semana solía dormir muy tarde, eran los únicos días en los cuales podía descansar, sin embargo desde que aquella hermosa bebe llegó a mi vida no puedo dormir más de las 8am, siento esas manitos caer sobre mi rostro, acaricia mi piel con esas suaves manitas, al abrir mis ojos me encuentro con los de ella, son tan verdes y redendos, luego sonríe mostrando sus pequeños dientes blancos. __Mamá, tengo hambre. - habla con esa voz angelical que ilumina mi corazón. __Mi bebé tiene hambre. - la tomo en mis brazos y la beso por todas partes haciendo que ría a carcajadas, es muy cosquilluda, pasamos varios minutos jugando sobre la cama, mi pequeña Luz se parece mucho a él, aquel hombre que...... un nudo se forma en mi garganta al recordar la actitud de Antón. Preparo su leche

