Ángel Los orales de Desiré nunca decepcionan, muevo su cabeza para ayudarla a qué se brinde el placer que busco. Huelo el aroma de su tanga, mientras ella se abre de piernas sobre mí regazo, habla cosas a las que no le prestó atención, ya que en mí mente estoy evocando los recuerdos de Miranda. Su cabello castaño y su cuerpo, bañados en sudor luego de que hiciéramos el amor,sus curvas peligrosas que me prendían sobre manera, las ganas de llenarme de ella me toman, así que agarró los glúteos, y balanceo sus caderas de atrás a delante, su pechos suben y bajan, invitando a chupar las aureolas rosadas que tanto me gustan, pero al ver su rostro, no es Miranda, es Desiré, por lo que solo, me limito a agarrar uno, mientras que mí otra mano suelta azotes en sus glúteos, cuerpo los ojos y llevo

