Cassandra Morgan Después de un largo día de salidas y compras llega la hora de volver al hotel, no quiero hacerlo porque implica ver a Dominic pero claramente le dije que me buscara otra habitación en su lujoso hotel, es el dueño así que la discreción no será algo difícil de conseguir por parte de los dueños del hotel. —Gracias por todo Marcela, aquí tienes mi número, y quiero darte algo más. —Con mi pago es más que suficiente señora Laurent, me divertí hoy, no ha sido para nada trabajoso ser su guía turística. —Toma, quiero que me visites aunque sea dos veces por año, que disfrutes tu vida y que por nada del mundo cambies, no dejes que nadie apague tu luz. Sus ojos se abren con sorpresa al ver una tarjeta de crédito ilimitada, sus ojos se llenan de lágrimas y sin pensarlo me abraza.

