Vivir cómo una prostituta de un burdel... o vivir cómo la prostituta de un mafioso. Sonaba cómo un excelente trabajo, cómo un denigrante trabajo. Y no quería hacerlo, aun sabiendo que él tenía toda la razón: yo jamás lograría pagar esos 3 millones por mí misma, aunque trabajará toda mi vida en Body Shop. No te deprimas, Livy, me dije para darme fuerza. Mira el lado bueno de todo esto. Acepta y sácale provecho. No lo olvides, no tienes mejores opciones, solo esto. Derrotada agaché la cabeza. Aunque tratará de pensar positivo, era humillante aceptar una vida así. —Para ofrecerme algo así, seguro debe conocer muy bien mi situación, ¿no es así, mi señor? —Lo hago —declaró sin pizca de vergüenza o lástima por mí—. Sé que no tienes absolutamente nada, solo una gran deuda imposible de

